jueves, 21 de junio de 2018

Unilateralismo agresivo (UA)


John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 21 de Junio de 2018.

E
n medio de la condena mundial ante los imperdonables asaltos contra la integridad de más de 2 mil niños y sus familias migrantes y haciendo gala de una crueldad nazi para halagar a su base electoral, separando a infantes de madres y padres, Donald Trump escenificó varios berrinches que merecen atención. Uno luego de la reunión del G-7, donde rechazó el comunicado, con alta agresividad comercial hacia sus socios europeos (que mostraron padecer de patética rusofobia). El otro incidente dedicado a culpar al primer ministro Justin Trudeau, de Canadá, por decir que su país respondería a los aranceles al acero y aluminio de manera equivalente.
Jim Hoagland, de The Washington Post (14/6/18), en ¿Qué está tratando de esconder Trump, culpando a Canadá?, indica que la respuesta puede asustar a cualquiera: se trata de protagonismos que esconden una escalada en aranceles, contra todos, en especial China y/o un asalto sistemático a los organismos multilaterales de comercio.
Días después se informó que Michael Hirson, director sobre Asia del grupo Eurasia en Nueva York, señaló que ya está en marcha una primera ronda de aranceles (contra China) en mercancías por 50 mil millones de dólares y el riesgo de escalada a una segunda ronda es considerable. En síntesis: ya estamos en plena guerra comercial mundial.
Así se documenta en la Agenda presidencial de comercio 2018, de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. La geopolitización de las relaciones económicas internacionales es precipitante mayor de guerra mundial (A. Millward, 1986). Trump aprieta el gatillo nuclear mediante asaltos de unilateralismo agresivo (UA), que van de lo bélico/comercial en un contexto crecientemente catastrófico en materia climática y de biodiversidad. La escalada arancelaria contra China y su fondo geopolítico es de alta explosividad si se atiende a los precipitantes históricos que detonaron en el siglo XX las dos guerras mundiales y si además se consideran, del lado del negacionismo climático de Trump, los preparativos del Departamento de Defensa (DoD) a mediano plazo, ante las megamigraciones y la desestabilización sociopolítica y económica que acarrearía el colapso climático antropogénico (CCA) en curso, desde las grandes megalópolis del planeta localizadas en las costas. Es un CCA alentado por un gobierno salvaje que frena o revierte toda medida orientada a contener el ritmo creciente de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), ligadas a la alta tasa de ganancias de la poderosa fracción que goza la ganancia vinculada al predominio de los combustibles fósiles y de la máquina de combustión interna.
Además de inyectar billonarias partidas a la guerra, el trumpismo alienta la geopolitización de las relaciones económicas vía el UA, parte del proteccionismo comercial de Estados Unidos (ver J. N. Bhagwati, Agressive unilateralism, Michigan University Press, 1990).Mientras Trump, el comandante en jefe del DoD es negacionista del CCA, son amplios los escenarios, contingencias e incluso la incorporación del CCA en su inversión para la infraestructura de bases y tropa de ocupación de áreas biodiversas, repletas de agua dulce, minerales y combustibles fósiles como la región amazónica; fuerzas desplegadas por el Comando Sur bajo los Temer de este mundo. Todo ello ante el colapso de civilización de una abrupta y acelerada elevación de los niveles marítimos: James Hansen advierte que de seguir sin regulación de GEI, es probable en este siglo una elevación de dos metros en los niveles oceánicos. El negacionismo climático de Trump y el UA comercial y de seguridad nacional contra China y Rusia agudiza el riesgo de convergencia de catástrofe bélico/climática al priorizar la ganancia a costa de la biosfera planetaria.
En la introducción a la Agenda Comercial 2018 de Trump se plantea una reforma del sistema multilateral de comercio, ya que “la Organización Mundial de Comercio (OMC) en lugar de regular a países como China, que distorsionan el mercado… les otorgan ventajas injustas contra Estados Unidos. No promueve “mercados más eficientes, la OMC ha sido usada para mantener barreras arancelarias, tolerar el dumping, los subsidios y otras prácticas que distorsionan al mercado”.
Estados Unidos anuncia que aplicará el UA y no permitirá que la OMC o cualquier otro organismo multilateral nos frene en acciones esenciales al bienestar económico del pueblo estadunidense. Se estipula que “en respuesta a la competencia económica, la Estrategia de Seguridad Nacional determina que ‘China y Rusia representan un reto al poder, la influencia y los intereses de Estados Unidos’. (Ambas) intentan minar la seguridad y prosperidad estadunidese’. Estos retos no se limitan al campo de la seguridad nacional porque también impactan la política comercial”. De responder China, Washington anuncia aranceles por 100 mil millones de dólares.
En el horizonte la convergencia de recesión/depresión y guerra mundial.
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viernes, 8 de junio de 2018

México y la guerra económica (II)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 7 de Junio de 2018.

L
os procesos electorales que vive la nación, ya en su etapa final, se realizan en un clima difícil por la ola de violencia. ¿Espontánea o desatada por fuerzas interesadas en desactivarlos? Ya que en estos comicios la propuesta económica alternativa al devastador neoliberalismo, articulada por Morena, concita un consenso arrollador. Este planteo se da frente a un enrarecido tablero económico y geopolítico mundial afectado por el unilateralismo comer- cial y militar de Donald Trump y su America first, dirigido a México y Canadá en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y a la Unión Europea (UE) en el ataque al Acuerdo Nuclear (AN) con Irán, esto último con efectos negativos para firmas europeas, rusas, chinas e iraníes.
Con Ricardo Anaya y José Antonio Meade enfilados al continuismo, la propuesta de Andrés Manuel López Obrador cobra fuerza en un contexto mundial que ya roza en guerra comercial, elevando la relevancia práctica para la seguridad, medidas como el fortalecimiento del mercado interno, el remozamiento y la ampliación de los encadenamientos productivos aniquilados por 36 años de ataques al aparato productivo nacional, industrial y agrícola, lo cual no es mirar para atrás, sino recuperar capacidades para enfrentar el momento actual.
Mientras Trump advertía que podría imponer aranceles a las importaciones automotrices de Canadá y México, también de Japón, Alemania y China, la prensa alemana anunció que la canciller Angela Merkel viajaba a China en plena guerra comercial con Estados Unidos. Además, Heiko Maas, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, en visita a Washington y luego de promover sin éxito ante Mike Pompeo, ahora secretario de Estado, la renovación del AN, calificó el ataque de Trump a ese acuerdo de clara amenaza a la seguridad internacional.
La economía mundial y la estadunidense, como puede apreciarse en los hechos históricos y contemporáneos, no se rige desde la sabiduría de la mano invisible del mercado. Así lo plantean quienes articulan sus codicias e intereses desde el globalismo pop. El TLCAN no globalizó la economía mexicana, sino que la imperializó y devastó. No es la dinámica del mercado sino la de las relaciones intrafirma del capitalismo monopólico/financiero, con intenso uso de los instrumentos de Estado, lo que rige a la economía mundial, máxime para una élite históricamente proteccionista y belicista, como ha sido y es la de Estados Unidos. Cierto que Washington utiliza la retórica librecambista, es lo usual a todo hegemón, como ironizó Bismark, temeroso de que otros sigan su ejemplo.
En este contexto es de relevancia mayor, para el público general y quienes aspiran a la construcción social y económica alternativa, la recuperación histórica y analítica del libro de Arturo Ortiz Wadgymar, La apertura económica de México 30 años después: del GATT a Trump (Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2017). Con lenguaje directo y línea argumental sólida se revisan temas relevantes como la política comercial de México entre 1980 y 1993, y sus antecedentes. La bien lograda síntesis del periodo sustitutivo de importaciones, sus grandes éxitos, como lograr tasas de crecimiento de poco más de 6 por ciento anual y sus fracasos y problemas; abre puertas para el estudio de las fortalezas y vulnerabilidades que hoy enfrenta la nación.
En un medio de gran crisis y confrontación mundial entre las grandes potencias, en México “Existió un fuerte nacionalismo, manifestado mediante políticas independientes y diversas nacionalizaciones como la petrolera y la de los ferrocarriles, todo esto sirvió de apoyo a una política de autodeterminación, que mucho preocupó a Estados Unidos (…) se inició el desarrollo industrial con el avance en materia de petroquímica, hierro y acero, industria alimenticia, fertilizantes y otras ramas estratégicas más, que se basaron en una fuerte intervención del Estado (…) los logros no fueron de ninguna manera despreciables, aunque reconociendo las limitaciones y errores de este periodo (…) hubo excesos y derroches, así como creciente dependencia del capital extranjero para financiar los persistentes déficit de la cuenta corriente, lo cual a la larga habría de generar el desequilibrio con el exterior y la deuda que llevó a que lo logrado se esfumara a partir de 1982, en que toma carta de naturalización la política económica antinflacionaria, basada en los programas de ajuste bajo la supervisión del FMI que persisten hasta nuestros días.”
Desde el inicio, Ortiz Wadgymar toma nota de la hostilidad de Trump como candidato y presidente hacia nuestro país y se alarma con razón: ahora el mandatario estadunidense plantea aranceles a la industria automotriz con dedicatoria a México. Los Angeles Times reveló que un alto funcionario en condición de anonimato dijo que Estados Unidos usaría la seguridad nacional para presionar a México durante la etapa final de las negociaciones y justificar un arancel de 25 por ciento. Usó el mismo argumento en marzo para perjudicar las importaciones de acero y aluminio.
¿A qué gobierno mexicano daña ese ataque: al que sale o al que entra?
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viernes, 25 de mayo de 2018

Trump, ¿guerra económica mundial? (I)

John Saxe-Fernández,  La Jornada a Jueves 24 de Mayo de 2018.

El torrente imperialista de la unilateralidad bélica post 11/S y la alta militarización doméstica e internacional que acarrea con muy alto costo fiscal, sigue desplomando la hegemonía de Estados Unidos. Con Donald Trump el colapso del liderato moral e intelectual es más notorio. Junto a la proyección de fuerza, ese liderato es esencial a todo hegemón, pero el nacionaltrumpismo y sus interesados berrinches contra los intereses geoeconómicos de la Unión Europea (UE) –La Jornada 26/10/17– ya afectan, y de manera profunda, la ecuación mundial de poder, en especial, los vínculos transatlánticos y de manera directa a la OTAN. De esto no se infiera desatención a lo multidimensional de un fenómeno que incluye cambios tectónicos en las relaciones entre Estados Unidos, Rusia, China y la UE. Me propongo atender, por medio de la comparación histórica, el orden de magnitud de lo que ocurre a la ecuación mundial de poder, centrando la atención en la pugna geoeconómica y geopolítica en las relaciones transatlánticas.
Hace 43 años, en un estudio sobre la política internacional de seguridad de Estados Unidos, que transitaba de la contrarrevolución mundial expresada en la genocida guerra contra Vietman, a una contrarreforma hemisférica, en el brutal y sangriento golpe orquestado por Nixinger/CIA contra el régimen electoral, constitucional y legítimo de Salvador Allende (11/9/73), me pareció acertada la síntesis de James Schlesinger, secretario de Defensa de Richard Nixon y luego de Gerald Ford, en torno a la OTAN y a la relación de Estados Unidos con la Europa de entonces.
“La OTAN y la seguridad de Europa Occidental –sintetizó Schlesinger– constituyen parte esencial de los intereses y de las alianzas permanentes de Estados Unidos…Una dominación hostil de Europa Occidental y el control hostil de sus vastos recursos representaría un grave peligro a la seguridad estadunidense. La pérdida de considerables inversiones y la posibilidad de su pérdida conllevaría un grave daño económico y el alejamiento de Europa Occidental acarrearía una contracción intolerable del ‘mundo libre’ (sic). Mientras Estados Unidos podría sobrevivir (aislado) en el hemisferio occidental, lo haría en modalidades que resultarían muy perturbadoras a sus ciudadanos” (citado en JSF, les temps modernes, número 352, París, noviembre, 1975. Cursivas mías.)
En cualquier recorrido de la relación EU-Europa después de la Segunda Guerra Mundial, queda claro que el vigor de la recuperación industrial del viejo mundo y la creación de una estructura monetaria-financiera, si bien apoyada de dientes para afuera por Estados Unidos, en su elite afloraron, en volumen e intensidad, crecientes rivalidades intercapitalistas. Eisenhower, Nixon y sucesores vieron con recelo esa robusta recuperación económica. La percibieron como fuente del desempleo doméstico y luego del estancamiento y mal desempeño de Estados Unidos en la competencia comercial.
Como la UE rechazó en bloque el ataque de Trump al histórico acuerdo nu-clear con Irán de las seis potencias (5P+1) esas rivalidades se acentuaron: la UE, por razones geopolíticas y económicas no quiere otra guerra en Medio Oriente ni riesgos de guerra nuclear. Tampoco los altos costos a empresas europeas de la extraterritorialidad de las sanciones estadunidenses contra Irán y firmas de terceros países. La semana pasada Trump rechazó la postura europea regañando a Bruselas y Berlín: una inusitada fricción con la UE y Alemania tanto en lo comercial como en materia de seguridad. Dijo: “Alemania debe mostrar liderazgo en la alianza (OTAN) haciendo algo por su déficit en inversión militar que viene de hace años. No aporta lo que le corresponde y… se beneficia mucho más que EU… además, como se sabe –los europeos– compran una gran cantidad de gas natural a Rusia, pagando decenas de miles de millones de dólares”.
A raíz del ataque de Estados Unidos al pacto nuclear con Irán y de la agresividad de Trump, Berlín inició un enlazamiento, hasta ahora vetado por Washington, con Rusia y China, en apoyo al pacto con Irán mientras, según informa True Publica (ICH, 18/5/2018) desde hace dos meses Irán por su parte giró instrucción para que todo su comercio no se realice con dólares, sino en moneda nacional, el euro o el yuan-oro. También se supo que la UE prevé la restauración del Estatuto de 1996, que prohibe a las compañías europeas someterse a las leyes extraterritoriales de Estados Unidos” (id). Excepto que ya el neoliberal Macron parece flaquear.
La UE plantea usar euros en sus compras de crudo a Irán, unos 450 mil barriles diarios (bd) mientras Asia le importa a Irán 1.8 millones de bd. China es el mayor importador de petróleo iraní. Es la segunda economía mundial y realiza su comercio petrolero en yuan, en especial desde que lanzó su mercado de futuros (id).
Ni la hostilidad de Trump al control europeo de Europa, ni su veto a los lazos económicos euro-asiáticos, ni su no-uso de las sanciones a cambio de vender gas natural a la UE, tienen futuro financiero o geológico.

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jueves, 10 de mayo de 2018

Neoliberalismo en tiempo electoral
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 10 de mAYO DE 2018.
E
l término neoliberalismousado para calificar la ofensiva oligarquica-imperial contra la población mexicana, ya por 36 años sin descanso, es una tapadera lingüística de la superexplotación del trabajo, de la atroz guerra de clases y el saqueo desde dentro y fuera contra el patrimonio nacional y los recursos naturales. El neoliberalismo, dice Chomsky, ni es neo, porque contiene lo peor del capitalismo victoriano, ni es liberalismo, una doctrina política opuesta a las autocracias. En nuestro caso, los efectos acumulados de ese recetario económico sobre el tejido social han sido desastrosos: una masacre entre mexicanos que cubre el territorio, cientos de miles de muertos, decenas de miles de desapariciones forzadas y alarmantes aumentos de la población bajo desplazamientos internos forzados (DIF), toda la catástrofe humana que esconden el uno por ciento y la mercadotecnia inquina vargasllosista contra Andrés Manuel López Obrador.
Según la Comisión Mexicana en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Cmdpdh) el aumento de los desplazamientos internos forzados son similares a los de un país en guerra, mientras organismos internacionales que evalúan el fenómeno se quejan de que la resistencia del Estado a realizar una política integral en la materia, dificulta conocer la magnitud y la evolución de la tragedia. La Cmdpdh calcula la cifra histórica en poco más de 300 mil afectados por lo que sorprende la cifra de otra fuente de 1.7 millones de personas en México sometidas a DIF entre 2006 y 2011 –una cifra anual cercana a 330 mil personas–. ¿Es el desplazamiento forzado una política de Estado? En un reportaje valioso sobre el asunto se indica que Michel Forst, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los riesgos que enfrentan los defensores de derechos humanos en México, señaló que las grandes trasnacionales, que compran montañas, cerros, lagos, lagunas y ríos en México, son fuente de graves y sistemáticas violaciones de las garantías individuales y colectivas (ejidales), como el derecho a la consulta previa, libre e informada (La Jornada 4/5/2016).
Otras fuentes advierten que la población indígena y campesina, las mujeres y los niños, son quienes sufren las mayores penalidades. Ya Baskut Tuncak, relator de la ONU sobre el manejo de sustancias peligrosas, señaló la semana pasada que la contaminación es un problema de derechos humanos y en México se ha tornado de graves consecuencias particularmente para los más débiles. Agregó que las industrias extractivas (minerales, gas y petróleo) “ejercen violencia contra las comunidades, en su mayoría indígenas, al contaminar con químicos tóxicos, ya que las víctimas carecen de acceso a medidas de remediación con lo que se incurre en injusticias en México… Las empresas siguen contaminando aire, agua y tierra con toda impunidad”.
Con el acentuado entreguismo generalizado por los compromisos del neoliberalismo formalizado en los préstamos de ajuste estructural, así como en arreglos de seguridad con Estados Unidos, tipo IM, se vuelve más frecuente el uso (de larga data colonial y poscolonial) de fuerzas paramilitares en el despojo de tierras indígenas y campesinas, y luego comunales y ejidales. Es frecuente que los dirigentes comunales requieran el anonimato en sus declaraciones a la prensa, como informa un relato, “por temor ante nuevas agresiones contra sus comunidades (Ibidem).”
Ante la resistencia al despojo territorial, son frecuentes los conflictos con las autoridades municipales, seguidos de amenazas y agresiones contra los ejidatarios reactivando grupos paramilitares. Es aleccionador, en estos tiempos electorales, observar cómo viejas prácticas para-militares de la oligarquía se reviven. En un ejido chiapaneco, los dirigentes ejidales de manera enfática recordaron que mientras la presencia de paramilitares había sido casi nula, sin embargo, durante los procesos electorales se reactivan. Bloquean caminos, salen y entran de las comunidades embozados para generar desconcierto y pánico en la población. Pero como dijo un líder, nosotros seguiremos luchando y manifestándonos hasta recuperar nuestras tierras (E. Méndez y R. Garduño, LJ, 4/5/16 p.4).
La violencia por la torpe militarización de la “guerra al narco” de Felipe Calderón en el marco de la IM no deja de crecer y generalizarse. La IM, recuérdese, es un arreglo de facto entre George Bush II y el panista, continuado por un imprudente Enrique Peña Nieto. El blanquiazulrecurrió a la guerra contra algo o alguien, en pos de la legitimidad perdida en el turbio haiga sido como haiga sido de su usurpación electoral. Es al calor de esa violencia que desde la Ley de Seguridad Interior se instauró un estado de excepción y es en ese frágil y explosivo contexto que transitamos hacia otro régimen que nos aleje del caos, guerra y desintegración nacional. En estas elecciones, la nación pende de un hilo, el de la limpieza electoral que sostiene una paz precaria.
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jueves, 26 de abril de 2018

Milmillonarios y el nuevo aeropuerto CDMX
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves  26 de Abril de 2018.
C
omo entre los principalescontratistas del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) figura Carlos Slim, considerado el peso pesado ante las críticas técnicas y propuestas de evaluación necesarias y multidimensionales de ese proyecto, apoyadas por Andrés Manuel López Obrador, vale revisar lo específico de los poderes fácticos, así como las observaciones especializadas sobre la terminal, desde la perspectiva del dato duro y del interés público. Para eso hay que recurrir tanto a los aportes de las ciencias social y naturales, y de la ingeniería. Para empezar cabe recordar, aunque sea de paso, el apartado sobre los milmillonarios –personas que tienen una fortuna mayor a los mil millones de dólares (mmdd)– en el puntual estudio sobre Desigualdad extrema en México (2015), realizado por Gerardo Esquivel de El Colegio de México y distribuido por Oxfam.
Luego de una bien articulada síntesis sobre la concentración de los poderes político y económico, Esquivel consigna el sorprendente dato sobre la magnitud del aumento conjunto de la riqueza acumulada de mexicanos de 0.1 por ciento que integran la “lista dorada Forbes” de milmillonarios entre 1996 y 2014.
Aunque no creció su número, se calcula que el conjunto de su riqueza pasó de 25 mmdd –de 15 de ellos– en 1996 a 142.9 mmdd de 16 en 2014. Cada fortuna pasó de un promedio de 1.7 mmdd a 8.9 mmdd lo que, como señala Esquivel, “contrasta tremendamente con lo que ha ocurrido en el país entre 1996 y 2014: la tasa de crecimiento del PIB per cápita ha sido ligeramente superior a uno por ciento en promedio anual. (Ibid pp. 17-18).
En relación con los cuatro punteros en la lista de milmillonarios encabezados por Slim, datos de Forbes revelan que hasta 2002 la riqueza de ese grupo representaba únicamente alrededor de 2 por ciento del PIB mexicano. Con la consolidación de la guerra de clases llamada neoliberalismo se acentuó el favoritismo al sector más rico. La Presidencia y las secretarías de Estado, como buenos country managers, cumplieron con las exigencias de FMI-BM-BID. Lanzaron a cuatro millones a la pobreza y promovieron los diseños de seguridad de Estados Unidos vía la Iniciativa Mérida. A partir de 2003 comenzó un ascenso en la riqueza de 0.1 por ciento para el lapso 2011-2014 su riqueza acumulada alcanzó un promedio de 9 por ciento del PIB. Ese aumento tan significativo de la riqueza de estos mexicanos no se debe sólo a lo ocurrido en el caso de Slim, cuya fortuna pasó de poco más de uno por ciento de PIB a casi 6 por ciento porque lo mismo ocurrió con la riqueza de los otros tres. De medio punto porcentual del PIB para 2003 pasaron a casi 3 por ciento en el periodo 2011-2014. (Ibid pp. 18-19).
A más de las codicias prianistas, las privatizaciones en el mundo son para Washington estación de paso para transferir activos públicos estratégicos a sus monopolios. Los agraciados locales aceptan una coparticipación en la apropiación del excedente. Ni FMI-BM-BID o la USAID o el NED son devotas monjas de la caridad. Están en el negocio de desbaratar Estados, entes estatales y recursos (Libia, Irak, Siria, Telmex, Pemex, Ferronales, reserva mineral, forestas y ríos). Esquivel se pregunta: ¿qué es lo que tienen en común los primeros cuatro milmillonarios? Y responde: Que todos derivan una parte significativa de su fortuna de sectores privatizados, concesionados y/o regulados por el sector público. (p. 20). Para detalles de las extracciones de riqueza pública googlearDesigualdad extrema oxfamexico.org.
La decisión sobre el NAICM estaba tomada desde el gobierno de Vicente Fox, como lo reveló Slim. ¿Es desde el epicentro de riqueza extrema que se dirime Texcoco? Ahí se juega vida y patrimonio de millones de personas y de muchas especies.
¿Es el NAICM coto privado o es asunto público, con bienes, terrenos e inversión pública? Revisar a fondo, entiéndase bien, es atender y colocar en la atención pública estudios como Consideraciones hidrológicas y ambientales para el posible desarrollo de infraestructura aeroportuaria en el lago de Texcoco, de técnicos de la Comisión Nacional del Agua que advierten que la construcción de la terminal representa un alto riesgo para la ciudad en términos de inundación y es incompatible con la vocación reguladora de grandes volúmenes de agua de lluvia y drenajes que tiene el vaso. Es igualmente incompatible con los servicios ambientales que presta el lago Nabor Carrillo como refugio de aves migratorias (Álvaro Delgado, Proceso, 28/1/2016). El estudio se entregó al equipo de transición de Enrique Peña Nieto que lo desdeñó. Eso reveló a Delgado el ex director de la Conagua, José Luis Luege.
Estudiosos de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad hallaron deficiencias múltiples en el documento de la dirección general de Impacto y Riesgo Ambiental, que declara procedente el proyecto que iría hasta 2062, mientras los técnicos de Conagua prevén tormentas de mayores dimensiones sobre todo por el cambio climático.
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jueves, 12 de abril de 2018

Moro y la guerra judicial(Lawfare)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 12 de Abril de 2018.
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l término Lawfare, compuesto por las palabras law (ley) y warfare (guerra), se inventó en Harvard en los años 90 vía los programas de empréstitos de Estados Unidos, en especial del BID, con títulos tan impecables como modernización judicial o fortalecimiento del estado de derecho. La Lawfare se extiende por la región y hoy llega hasta la prisión federal de Curitiba, Brasil, donde el juez Sérgio Moro, quien en pleno mal uso y abuso del sistema judicial de Brasil ya puso en marcha la reclusión de Lula, para sacarlo de la contienda electoral tratando de evitar cualquier reclamo de soberanía ante los arreglos oligárquico-imperiales de Estados Unidos sobre Brasil y su Amazonía. El juez con saña traidora y algunos generales en bancarrota intentan quitar al actual puntero en las presidenciales de octubre próximo.
Moro estudió en Harvard, cuna de la Lawfare, y como observó el diplomático Samuel Pinheiro Guimarães, en entrevista con Darío Pignotti (Página/12,14/2/17), no debe perderse de vista “que estamos hablando de un miembro del Poder Judicial que fue adiestrado en el Departamento de Estado, que viaja permanentemente a Estados Unidos (…) Moro sabe cómo ganarse la aprobación de Washington”. Lo hace coordinando y ajustando su función judicial al golpismo judicial que derrocó a Dilma para reimplantar y ahora mantener la brutal guerra de clase llamada neoliberalismo.
Antes de ir a prisión, Lula ofreció la semana pasada una histórica reflexión ante decenas de miles que llenaron las calles de Sao Paulo que llevan al Sindicato Metalúrgico. Transmitida por Telesur desde la vasta movilización se escuchó fuerte la voz pública contra la reclusión mientras Moro, en plena ofensiva judicial, guarda silencio ante indicios graves de generalizada corrupción de Michel Temer, el ocupante de Plano Alto e informante del Comando Sur. Europa Press informó que la Fiscalía había denunciado a Temer por sobornos de la mayor procesadora mundial de carne a través de uno de sus asesores. Otros informes oficiales completan un paquete de denuncias del fiscal que incluyen la obstrucción de justicia y presunta asociación criminal. Con suficientes votos, la diputación adepta a Temer rechazó la iniciativa de juicio que tendrá que esperar hasta enero de 2019, cuando termina el mandato de éste.
La judicialización de la política y/o la politización del sistema judicial, se realiza desde procesos vinculados a programas de empréstitos que aumentan el poder del sistema judicial en estados y federación al tiempo que lo penetran. El BID, por ejemplo, maneja los empréstitos al judicial bajo protocolos de funcionamiento operativo similares a los aplicados a los programas de ajuste estructural, es decir, incluyendo las generosas y legales comisiones para quienes, ya sean altos funcionarios o jueces, operan empréstitos destinados a la modernización judicial, es decir, virtuales aparatos de sobornizaciónque en este caso fomentan vínculos que alimentan la función judicial con datos seleccionados por el espionaje sobre fortalezas y debilidades de la élites.
En un estudio de alta calidad Silvina Romano et al, Lawfare: la vía ‘justa’ al neoliberalismo, detallan el uso político de la justicia. Uno de los objetivos a corto y mediano plazo de la lawfare es lograr la restauración del neoliberalismo también por la vía judicial. Los y las autor@s plantean que se recurre a un estado de excepción por medio de herramientas (supuestamente) legales (así definidas por un aparato judicial que se elevó por encima de los demás poderes), que en los hechos conducen a la omisión de la ley a favor de la imposición violenta de un nuevo orden.
Sobre Lula dicen que en la sentencia condenatoria y durante todo el periodo de instrucción y tramitación que lleva el expediente, se han deformado: 1) el estado de inocencia; 2) la imparcialidad del juez; 3) las motivaciones (doctrinarias) en las decisiones jurídicas; 4) la prohibición de pruebas ilícitas; 5) el principio de la igualdad ante la ley; 6) la publicidad de los actos procesales; 7) la amplia defensa; 8) la exigencia de natural jurisdicción.
En síntesis: la sentencia de 238 folios del juez Sérgio Moro que como se sugiere en este estudio, “muestra el modo en que se construye una condena de ‘excepción’ en el contexto de un estado de excepción”. (Ibid) Un Lula bajo venganza de Moro, aislado de la convivencia humana.
El contexto que permite apreciar el fondo de este acontecimiento histórico lo ofreció al público la maestría periodística de Stella Calloni en Brasil: el asesinato de la justicia: ¿un golpe en el golpe? (La Jornada, 9/4/18) Antes de la decisión del Tribunal Superior Federal el general Luiz Gonzaga Schroeder Lessa dijo amenazante que el tribunal induciría la violencia en el país si Lula no iba preso y amenazó con un golpe de Estado.
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jueves, 29 de marzo de 2018

La ecuación Trump/Bolton en perspectiva
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 29 de Marzo de 2018.
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ala noticia el nombramiento de John Bolton a la asesoría de seguridad nacional de Estados Unidos. Es conocido su golpismo y belicismo de tercera guerra mundial, o sea de línea dura hacia Rusia, China, Irak, Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba y Venezuela, fiel a la ilegitimidad e ilegalidad asentadas con la ventolera del 11/S, a su estado de excepción y al torrente de negocios y contratos militares en favor de grandes monopolios estadunidenses. Baila al son neoconservador que asignó a J.D. Negroponte a la supervisión del caos y masacre en Irak a cargo de operaciones represivas y de reconstrucción. Con un derrame inicial de 18 mil millones de dólares, aquello fue un derroche de dinero público, un gran festín corporativo y de ricos sobre el gran botín: el petróleo iraquí y el presupuesto estadunidense vía contratos cost-plus para la nunca cabal y huérfana de auditoría reconstrucción de Irak, nación mártir, como las Torres Gemelas, bajo la demolición programada de las guerras de agresión post 11/S: crímenes de Estado con base en falsedades apoyadas por Bolton, contra un Hussein dotado y dispuesto a usarinexistentes armas de destrucción masiva.
Las tragedias de esa masacre, todavía en curso, son ensalzadas por Bolton. Lo que le importa de esa guerra y ahora de nuevo con Irán y Corea del Norte son los intereses de magnates o multimillonarios de casinos y las suculentas tajadas corporativas del contratismo del DoD.Trump; su nuevo secretario de Estado, Mike Pompeo; Gina Haspel, primera directora de la CIA, y Bolton apoyan el atroz y corrupto programa de estabilización y reconstrucción, así como la salvajada de Abu Ghraib y Guantánamo, cuyos abusos y torturas son parte de la degradación que devasta al imperio.
Para muestra un botón: un día antes del 11/S Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Bush II, anunció que la Contraloría del DoD no podía dar cuenta de 2.3 billones (trillones) de dólares; que no se sabía cómo ni cuándo se gastaron. Ese vital asuntoquedó sepultado al día siguiente por los miles de muertos, el shock y el hollín del ataque aéreo. El Project on Government Oversight indica que ese magno dato se divulgó meses después, pero a los medios corporativos no les importó mucho. En fechas recientes los encargados de esas cuentas siguen abrumados por el inmenso exceso presupuestal (con Trump llega a 700 mil mdd) y siguen los indicios de más faltantes. Para percibir las cifras de esos impunes descuidos, robos o faltantes hasta el día de hoy se necesita una imaginación astronómica. Un equipo de la Universidad Estatal de Michigan recién detectó que esa cifra llega a 29 billones. Trump pidió auditoría y el 7 de diciembre se anunció ¡la primera auditoría general en la historia del DoD a cargo de mil 200 auditores! (ver: Officials announce first DoD-wide audit).
El senador Rand Paul advirtió que Bolton se empeña en repetir todo error de política exterior de los pasados 15 años. Oponiéndose a toda salida diplomática, Bolton señaló que era legítimo responder a las armas nucleares de Corea del Norte atacando primero y añadió: Quien piense en más diplomacia y sanciones a Corea del Norte y China eso sólo sirve para aumentar su arsenal nuclear.
Bolton quiere diseminar su militarismo. Una fuente de Cambridge Analytica acaba de develar desde CNN un contrato de 2014 con Bolton (de 500 mil dólares) ¡para promover el militarismo en la población de Estados Unidos!
Curioso porque para la visión militar profesional una guerra en la península coreana o Irán sería una catástrofe humana y ambiental que costaría decenas si no es que centenas de millones de bajas civiles. No sólo en Irán y ambas Coreas, sino más allá. Por choque, calor, radiación e invierno nuclear, el uso de armas nucleares sería catastrófico para la biota y la humanidad. Pero Bolton no percibe ese orden de magnitud. Tampoco Trump. Así queda de manifiesto en el rapaz belicismo de Bolton. También en advertencias de Tony Schwartz, el escritor fantasma de The art of the deal, el libro que catapultó a Trump a la escena política (ver Trump en la presidencia imperial, revistamemoria.mx).
En entrevista con Jane Mayer de The New Yorker a mediados de 2016, Schwartz, ya en calidad de pluma visible del presidente estadunidense, expresó sentir un profundo remordimiento por haber contribuido a presentar a Trump en forma que concitó la atención pública. Lo presenté con una imagen amable y favorable, que no es real. Luego advirtió desde esa revista: En verdad creo que si Trump gana (la presidencia) y tiene acceso a los códigos nucleares hay una significativa posibilidad de que eso conduzca al fin de la civilización.
Coda: Trump y Bolton integran una explosiva ecuación. El problema es que ambos ahora son parte de vínculos, niveles y decisiones en que esa ecuación va a la ruptura diplomática, la intensificación de violencia bélica, de la guerra comercial, financiero/monetaria, a la bélico-convencional/regional y nuclear/global.
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