jueves, 17 de diciembre de 2009

Obama: regresión y respuesta
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 17 de Diciembre de 2009.



En el primer año de Barack Obama la población latinoamericana fue objeto de agresiones y regresiones militaristas: fue la continuidad de una ofensiva imperial que desde la reactivación de la cuarta flota por Bush, Obama prolonga, recién iniciado su mandato, articulando un artero golpe de Estado en Honduras, país integrante de la Alba; en el acuerdo sobre bases con la Colombia de Álvaro Uribe, así como de aumentos a erogaciones militares en áreas tan sensibles como las asignaciones para las fuerzas especiales; el refuerzo de efectivos y equipo para despliegues simultáneos de las tres armas y más contratos para fortalecer la flota de aguas profundas y de litorales.

A la proyección de la marina sobre las comunicaciones oceánicas del orbe, donde transita la tajada mayor del comercio mundial y de los recursos naturales estratégicos –minerales, combustibles fósiles, etcétera–, se agrega la cuarta flota, un dispositivo para mayor vigilancia y capacidad de interdicción marítima y por lo tanto, del comercio internacional de una región en que todavía prevalece, y se incrementa, la extracción y exportación de grandes volúmenes de recursos naturales.

De paso por el DF en ruta a Puerto España, Obama endosó la Iniciativa Mérida para México y Centroamérica. Su par, el Plan Colombia, es un sangriento esquema contrainsurgente para la intervención y ocupación, que opera bajo la cubierta de la guerra anti-narcóticos y contra el crimen. Estados Unidos abre nuestras comunicaciones terrestres y aéreas y el transporte marítimo intra y extra-regional con la mira en el Amazonas, Orinoco, La Plata, etcétera, y persiste en la disposición de fuerzas militares, para-militares y de ejércitos mercenarios: como en Irak y Afganistán, bajo impulso de guerras de agresión por recursos, condenadas en Núremberg.

En Honduras creció la resistencia al golpe, en medio de ejecuciones extra-judiciales: volvió la democracia de los escuadrones de la muerte. La Casa Blanca apoyó las elecciones bajo la bota militar en contraste notable, cuando agonizaba 2009, con la victoria de la izquierda uruguaya y la relección de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, ese "paisito pobre" al que se refirió un conocido político, aunque la Alemania unificada cabe tres veces en su casi millón de kilómetros cuadrados, repletos de recursos naturales de alto valor estratégico y con una población movilizada a defender y ejercer soberanía sobre cada milímetro de su territorio. Ese proceso no sólo marcó otro hito en Bolivia porque, como dijo Morales, “dejará de existir la denominada media luna para convertirse en luna llena de unidad entre todos los bolivianos”. También mostró a los pueblos que lo que está en marcha va con el paso firme de las fuerzas sociales desatadas por el poder y las contradicciones de la expoliación y represión oligárquico-imperial: fueron decenios de brutal guerra de clase a la que se responde con un ¡basta! por movimientos sociales que andan con ritmo y dirección propios y son gobierno para más de 85 por ciento de la población y territorio de la región. Desde Ecuador dicen: "si nosotros no tenemos bases en la Florida, ¿por qué EU va a tener Manta?"

En Honduras es la regresión. En Bolivia es un jalón histórico que cimbra por el peso, como dice Alejandro Moreano (eltelegrafo.com) "de la permanente movilización social de los pueblos indios, aymaras y quechuas, de las centrales campesinas, de la COB, de los sectores populares de El Alto y las grandes ciudades, y la solidaridad internacional, que en una reunión de UNASUR hizo saber"…”que no aceptaría la desintegración de Bolivia”.

En Uruguay y Bolivia la población se anticipó a las arrogantes e insolentes amenazas de Clinton a la Alba y Mercosur. Bien señala Moreano que “el contundente triunfo de Evo Morales pronunciará la fortaleza de la Alba y la alternativa radical y aislará aún más el espurio régimen hondureño y sus ‘reconocedores’ Panamá, Colombia, Perú y el inefable Mr Obama”.

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jueves, 3 de diciembre de 2009

EU: insuficiencia peligrosa
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 3 de Diciembre de 2009.



En medio de gran desempleo y penurias económico-financieras como en la gran depresión, Obama envía 30 mil tropas más a Afganistán. Toma riesgos de guerra general ampliando de hecho la agresión y el gasto, de Medio Oriente a Asia central y del sur. Reduce en 16 por ciento los efectivos para atenuar el rechazo a seguir en Irak, pero en silencio añade 52 por ciento de mercenarios con empresas de seguridad rebasando a la tropa.

En África y América Latina EU se prepara como en tiempos de guerra para controlar población, recursos y líneas marítimas de comunicación, en caso de que se desboque la intensificación bélica de Irak y Afganistán a Pakistán, Irán, Israel, Rusia, etcétera.

El déficit fiscal de 2009, el mayor desde 1942, es de 1.4 billones (trillions) de dólares, cerca de 11.2 por ciento del PNB. A decir de N. Ferguson, "es una política fiscal de guerra mundial sin guerra". En ese rumbo el Consejo de Seguridad de Obama dio luz verde al golpe en Honduras y apoya ahí comicios bajo la bota de quienes respiran por las narices de sus asesores en la CIA y en la base de Palmerola. Se acabó el respeto a la autoridad civil y a la Carta Democrática. El estado de excepción sigue por encima del derecho internacional: la Casa Blanca continúa las ejecuciones extrajudiciales en Afganistán/Pakistán utilizando aviones no tripulados; ya las bajas civiles sobrepasan las pilas de cadáveres de Bush mientras se lanzan más efectivos al pantano mesopotámico y a un mundo hecho campo minado.

Para dar impulso a una recomposición hegemónica las tres armas ocupan nuevas super-bases en Irak a fin de "custodiar", con el puño imperial, la explotación de su inmensa reserva petrolera. Al tiempo que se agudiza el acoso contra Rusia en el Cáucaso, se alientan fricciones navales en el Mar Negro y desde la OTAN, EU las lleva al Ártico y al Pacífico. En el Índico realiza rutinas bélicas que incitan el conflicto entre India y China, potenciales rivales suyos.

Junto a hondos cambios en la ecuación mundial de poder 2009 deja un legado de riesgos de guerra general y osadías estratégicas; aflicciones económicas no vistas desde hace 80 años y una caída del Tío Sam que algunos equiparan a la de la URSS. La fuerza militar y el estado de excepción, lejos de superar el trance hegemónico y la agonía del dólar como moneda mundial decisiva, los profundizan: la debacle en bienes raíces residenciales y comerciales; la prolongación de la crisis y una nula recuperación del empleo anuncian más conflicto y violencia de clase en centro y periferia capitalista, mientras se dificulta acceder a recursos naturales estratégicos: hidrocarburos, metales y minerales críticos. La Agencia Internacional de Energía dice que el crudo convencional llegó a su techo y la producción baja a tasas mayores a las esperadas: ya que EU importa 70 por ciento y ante el pánico de parálisis general, se gestan soluciones potencialmente ruinosas: más asaltos e intensificación bélica y un democidio global en ausencia de medidas de mitigación que faciliten una transición energética no-bélica calibrada tanto al orden de magnitud de la crisis como al ritmo del agotamiento petrolero.

Obama debe evitar una guerra general por el petróleo (en curso en Irak y Afganistán): en poco tiempo devastaría EU y aI planeta. La cautela mostrada por los socios clave de EU en la OTAN, en torno a Irak y los planes anti-balísticos, indican que está presente el trauma de dos guerras mundiales. La experiencia de EU es diferente: con la protección del Atlántico y el Pacífico y sin amenazas continentales, desde 1814 su territorio y población nunca fueron atacados y arrasados por otra potencia. Quizá por eso, desde Reagan su cúpula cívico-militar carece de la mesura necesaria para la alarma y freno antes de que el límite máximo de seguridad se confunda con el instante sin regreso.

Es una insuficiencia peligrosa en tiempos de multipolaridad nuclear y balística de alcance corto, mediano e inter-continental.

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viernes, 20 de noviembre de 2009

Ocupación y guerra interna

John Saxe-Fernandez, La Jornada, Jueves 20 de Noviembre de 2009.




Es aleccionador revisar los documentos y los sucesos recientes que muestran que el Plan Colombia (PC) y su par, la Iniciativa Mérida (IM), forman parte de un diseño mayor de invasión y ocupación imperial en América Latina. Máxime si la indagación se realiza desde el vórtice histórico-geográfico del despojo territorial formalizado en el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) y de la actual colindancia de México con EU, donde ahora, alrededor de la IM, se despliegan operaciones de espectro completo, es decir maniobras simultáneas aéreas, navales, y terrestres de EU, que dañan la soberanía nacional y conllevan una grave degradación de la función de defensa nacional.

En el PC y la IM el narcotráfico es la pantalla para el intervencionismo y la apropiación territorial, por medio de la fuerza policial-militar, para-militar, mercenaria y de inteligencia, sobre naciones donde se localizan recursos naturales estratégicos. Son plazas que EU utiliza para intervenir y agredir a toda la región. En un trabajo del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de EU (2009) se plantea que por su énfasis en el lado de la oferta del mercado de los narcóticos, tanto el PC como la IM desatienden nada menos que las raíces socioeconómicas –el caldo de cultivo– y la estructura financiera del fenómeno; la corrupción oficial; el consumo en gran escala en EU y el inusitado suministro de armas de alto poder desde allá hacia México: "ponen poca atención a los problemas estructurales más profundos que alimentan el tráfico de drogas y la violencia que conlleva".

Una apreciación avalada por expertos nacionales y extranjeros que, entre otros puntos, indican que como no se ataca “…la estructura financiera de los cárteles, es predecible que aumente el número de víctimas y los casos de corrupción”. Sobre eso Jorge A. Medellín informa que según un alto oficial militar las dos preocupaciones cardinales del Ejército mexicano son "la guerrilla y el narcotráfico, en ese orden", cuando se esperaba que el narcotráfico fuera mencionado como la principal amenaza a la paz y la estabilidad. (Msemanal 16-11-09). Sin duda ese también es el orden de prioridades de los más de mil 400 agentes de EU –unos 700 son mexicanos-, que ya operan en territorio nacional, muchos mercenarios y ex integrantes de cuerpos de inteligencia de EU según informó La Jornada (8-11-09).

Estas no son contradicciones casuales, como lo ilustran documentos del Programa de Construcción de la Fuerza Aérea de EU para el año fiscal 2010 entregados al Congreso en mayo 2009 y recabados por Eva Golinger (axisoflogic.com) que muestran la intención de EU de utilizar las bases en Colombia –Palanquero, Malambo, Tolemaida, Larandia, Apiay, Cartagena y Málaga–, contra los países vecinos. Sobre Palanquero se estipula que “…garantiza la oportunidad de conducir operaciones del espectro completo por toda América del Sur”…"una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante por las insurgencias terroristas financiadas con el narcotráfico, los gobiernos anti-estadunidenses, la pobreza endémica y los desastres naturales", evidenciándose que la "cruzada anti-narco" , además de algo secundario, es "cubierta" para las operaciones de espectro completo que, con las tres armas, incluyen apoyos a las capacidades para, el espionaje, la vigilancia, la agresión bélica y los operativos satelitales y encubiertos en tiempo real que incluyen tecnología aérea similar a la usada en Afganistán. La prensa mexicana informó que ya la Fuerza Aérea de EU, bajo la IM, "vigilará la frontera" con México aplicando "una estrategia como la usada en Afganistán".

Es en este contexto en que los intereses oligárquico-imperiales lanzan el escenario electoral 2010-2012: asaltando al sindicalismo independiente y propiciando, por medio de una política económica pro-cíclica, anti-popular y anti-nacional, los precipitantes de guerra interna.

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Crisis, tiempo y monopolaridad
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 6 de Noviembre de 2009.



Para todo efecto práctico 2025 ya está aquí. Esta sutil percepción de Michael T. Klare, contenida en una de sus reflexiones (American Preeminence is Disappearing Fifteen Years Early www.Tomdispatch) sobre un documento reciente del National Intelligence Council (NIC) Global Trends 2025, no sólo alude a un fenómeno que es imperativo atender: la aguda contracción temporal que ocurre en tiempos de crisis. También concita la atención sobre la necesidad de la crítica teórica y conceptual, vital cuando aumentan las áreas de incertidumbre –desde lo económico a lo político/social y estratégico/militar– y se aceleran cambios en la ecuación de poder mundial, regional, nacional.

El documento del NIC, ente vinculado a la CIA, ofrece un análisis multifactorial desde el que se concluye que en los próximos 15 años la preeminencia de Estados Unidos gradualmente habrá desaparecido, junto al surgimiento paralelo de otras potencias, especialmente China e India. El uso del término preeminencia ofrece un retrato cabal de la posición estadunidense. Hace 17 años en un documento del Estado Mayor Conjunto de ese país para referirse al mismo fenómeno, se advertía que “…el mundo no es unipolar, como pensaron algunos después del derrumbe de la Unión Soviética”, para luego identificar los retos hegemónicos en Europa y Asia.

Pero el término de monopolaridad o unipolaridad y no uno como preeminencia fue el que se popularizó entre analistas de un amplio espectro político que va desde Noam Chomsky, una de las voces más lúcidas de nuestro tiempo (quien utiliza la noción de monopolaridad militar en su caracterización del medio ambiente global), hasta Richard Haas, vocero el Foreign Relations Council, el cabildo de cabildos del alto capital, por representar históricamente a la cúpula corporativa de Estados Unidos.

Ya me referí en varias ocasiones a la necesidad de reconocer la poca pertinencia de expresiones como las de posguerra fría o monopolaridad, aún a nivel militar, para caracterizar una época de crisis de acumulación y de conmoción hegemónica, en que la competencia por la supremacía se traslada de lleno a un primer plano en la estructuración de la estrategia global hacia adelante de Estados Unidos, en un contexto de intensa centrifugación que se observó y se observa entre los países capitalistas centrales, con su propensión hacia el regionalismo y la conformación de bloques, históricamente proclives en tiempos de debacle económica, a los amurallamientos comerciales y de inversión como el TLCAN, la manifestación más palpable y cruda de crisis hegemónica.

Esto impacta con fuerza la proyección de poder económico-comercial, de inversión y estratégico-militar de Estados Unidos hacia América Latina y el hemisferio, empezando por México y Canadá: en ningún momento podemos asumir que el choque estratégico-ideológico entre Estados Unidos y la URSS concentró el meollo de las variables independientes desde las que se derivaron las contradicciones centrales del lapso posterior a la Segunda Guerra Mundial, hasta principios de la década de 1990.

Como he advertido en La compra-venta de México (2002), caracterizar a lo que siguió al desplome soviético como posguerra fría o monopolaridad implica que alrededor de la contradicción este-oeste giraban todas las otras contradicciones como entre centro y periferia capitalista, que se expresaron en la lucha anticolonial y antimperialista en Asia, África y América Latina.

De aquí lo valioso de las observaciones y ponderaciones de Klare, que le hacen concluir que los planteamientos del NIC hechos hace apenas 11 meses fueron rebasados por el torrente de la crisis. Los vertiginosos cambios que se detectan, muy alejados de la monopolaridad, apenas dan alguna relevancia a las predicciones de entonces, desapareciendo la gradualidad en la pérdida de preeminencia de Estados Unidos. Pero el peligro de guerra general aumenta, por la palpable tendencia de compensar esa pérdida con la fuerza militar que aún tiene a mano.

jueves, 22 de octubre de 2009

Diktat energético
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 22 de Octubre de 2009.



Qué querés decir cuando afirmás que Carlos Pascual viene por el resto? La pregunta me tomó desprevenido. La formuló un periodista argentino en una corta visita que hice a Brasil: había leído un artículo que publiqué en La Jornada en el que afirmaba que Tony Garza, el embajador de Bush en México, había venido por Pemex y logró una reforma energética que extirpa vitales actividades sustantivas y transforma el ente en un cascarón para el trámite de contratos y que Pascual, su sucesor, venía por el resto.

Me tomó por sorpresa y me asombré al responder: viene tras la electricidad y la Federación. El desasosiego que sentí permanece, en especial cuando se leen noticias sobre el recrudecimiento de la violencia en el país y en la frontera norte gestada en torno a la militarización de la cruzada antinarco; la presencia de campos de adiestramiento de ejércitos privados de Estados Unidos (tipo SyColeman o Blackwater –ahora Xe–) en las cercanías de San Diego, California, y de las visitas de Pascual a esa frontera promocionando operaciones policial-militares conjuntas en los respectivos territorios. Todo, mientras Calderón da golpes al sindicalismo y al estratégico sector petroeléctrico nacional.

El paquete de reformas estructurales impulsadas por medio de empréstitos condicionados del Fondo Monetario Internacional-Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, al promover esquemas de outsourcing a favor de contratistas nacionales y extranjeros, socavaban el control público nacional de los vastos complejos económico-territoriales, rurales, urbanos y suburbanos involucrados en la operación diaria de Pemex, Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Luz y Fuerza del Centro (LFC). El dominio de la nación sobre ese sector es vital para la soberanía y la integridad de la Federación.

Por más de 27 años Estados Unidos ha impulsado desde Los Pinos y la Secretaría de Hacienda lineamientos en materia económica que, según J. Stiglitz (ex economista principal del Banco Mundial) desembocan en descalabros como el de diciembre de 1994. Son calamidades que debilitan al Estado nacional e impulsan intereses oligárquico-imperiales. Así lo indica Sarahí Ángeles en un estudio sobre los diseños privatizadores de la industria eléctrica en México (J. Saxe-Fernández, coordinador, La energía en México: situación y alternativas UNAM/Ceiich 2009). Recuerda que en el memorando de políticas económicas y financieras anexo a la carta de intención enviada al FMI en junio de 1999 por Zedillo, se estipula que el gobierno mexicano “…se encuentra en la fase final de su programa de privatización, que incluye servicios de infraestructura, previamente en poder del Estado: puertos, aeropuertos, ferrocarriles, satélites, electricidad y la distribución de gas natural” (p.288).

La resistencia del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) a este diseño obstaculiza un proceso que incluye la liquidación de LFC y el desmembramiento de la CFE, para abrirle espacios a empresas de Estados Unidos y Canadá, favorecidas en el capítulo 11 del TLCAN.

Por ahora se envía a la calle a más de 40 mil familias para, según el Diktat del BM: “crear corporaciones de generación múltiple de energía a lo largo de las líneas geográficas o por tipo de planta… Establecer una o más corporaciones de transmisión para que sean las propietarias del sistema de transmisión de alto voltaje… establecer corporaciones de distribución, para que sean propietarias de los sistemas de distribución en cada área para manejar los precios de menudeo de la energía… corporatizar Luz y Fuerza del Centro como una compañía de distribución, transfiriendo las plantas generativas a una nueva Compañía de Generación, decidir el grado de participación privada de estas nuevas corporaciones, el cual puede ser desde cero a cien por ciento, con la mira de incrementar con el tiempo la participación privada… Transferir la responsabilidad reguladora de tarifas de la SHCP a la Comisión Reguladora de Energía para todas las entidades que participen en el sector de la energía”.


jueves, 8 de octubre de 2009

John Saxe-Fernández: Tras golpe en Honduras está la señal del gobierno de Obama
EL Semanario-Universidad, Del 07 al 14 de octubre de 2009. Edición 1825. Año XIII. San Jose, Costa Rica.
Escrito por JORGE LUIS ARAYA (jorge.araya@semanario.ucr.ac.cr)
El mensaje a Latinoamérica es que se acabó lo de la Carta Democrática y el respeto a la autoridad civil.

Para ver “dónde estamos parados” luego del golpe de Estado en Honduras, es preciso ubicarlo en un contexto regional y mundial en que Estados Unidos busca una recomposición hegemónica tras el descalabro estratégico sufrido en Irak, advierte en entrevista para UNIVERSIDAD el costarricense John Saxe-Fernández, profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


¿Qué lectura hace del golpe de Estado en Honduras, está el gobierno de Obama involucrado?

- Cuando ocurrió el golpe estaba yo en República Dominicana participando en el centenario del nacimiento de Juan Bosch, quien fue mi profesor aquí en La Catalina allá en los años 60, y estaba también Jorge Rodríguez Beruff , connotado especialista puertorriqueño en relaciones cívico- militares. Y yo le decía: “Esto me huele a diplomacia de dos vías”, haciendo referencia a la diplomacia que practicaba Henry Kissinger para derrocar a Salvador Allende en Chile, es decir, la diplomacia visible y la diplomacia subterránea, la del golpe. Él me dijo: “Si es una diplomacia de dos vías, pronto se le verá la costura.”
Y pronto se le vio la costura, porque en pocas semanas ya se habían desarrollado dos indicios importantes. El primero era darle largas al golpe. Recuerdo que Manuel Zelaya dijo que sin el apoyo de EE.UU. este golpe no duraba ni 48 horas. Ya habían pasado una o dos semanas, cuando Álvaro Montero Mejía hizo una reflexión valiosa, cuando dijo que trasladar esta discusión de un foro multilateral como la OEA o las Naciones Unidas a la sala de espera de la casa de Óscar Arias era hacerle el juego a Washington. Y más aún, era darle tiempo para que se fuera consolidando el golpe, y Zelaya no debía caer en esa trampa.
El segundo indicador fue cuando el vocero del Departamento de Estado P.J. Crowley dijo que si este golpe de Estado representara una lección para Zelaya, de que no debe adoptar relaciones y modelos como el venezolano, bienvenida la lección. Posteriormente, hace unos días, la periodista chilena Frida Modak hizo un análisis en el que cita a Micheletti (presidente de facto) diciendo que los golpistas están recibiendo gran apoyo de EE.UU.
Consecuentemente, se me hacía muy difícil la hipótesis de que hubiera una especie de acción autónoma del Pentágono, y sobre todo del Comando Sur y de las instrucciones del comandante en jefe del Pentágono que es Barack Obama. En mi opinión, ni John Dimitri Negroponte, exembajador de EE.UU. quien fuera un propiciador de los escuadrones de fusilamiento rural y urbano en Honduras con miles de bajas civiles, ni Otto Reich o cualquier otro agente de la derecha, hace una operación de éstas sin el visto bueno del Consejo de Seguridad de Obama. Esto que lo tengamos claro.
Lo que pasa es que no contaban con que hubiera una resistencia de la magnitud que ha habido en Honduras y se les está formando un atolladero interno y al mismo Obama.
En América Latina hay un proceso importante de construcción social alternativa. Estamos en un punto en que ya empiezan a surgir respuestas populares como la que estamos viviendo en estos países. Esto ocurre incluso en países como Brasil con el triunfo de Lula, que está haciendo una diplomacia interesante, con todas las críticas que uno le pueda hacer.

¿Usted afirma que el golpe en Honduras es una señal del Pentágono, y no una ocurrencia de los golpistas?

- Este golpe parte de todo un esquema de aumento de la proyección de poder de los EE.UU. hacia la región, que no es “patrio trasero”, noción que no ayuda a entender las cosas. No. Es una reserva estratégica. Es una región donde hay una enorme cantidad de recursos naturales, que son fundamentales en el proceso de recomposición hegemónica de EE.UU., empantanado militarmente en Irak, y que tampoco le va bien en la guerra en Afganistán y Pakistán.
En la carta que el general Stanley McChrystal (jefe militar en Afganistán) le envió al secretario de Defensa, Robert Gates, le decía que la cosa no estaba funcionando, y en las partes clasificadas que publicaron periodistas estadounidenses, lo que indicaban era que se necesitaba medio millón de tropas adicionales (sumadas a las 169.000 que había).
EE.UU. siempre que tiene estos descalabros militares en Asia dirige su atención hacia América Latina. Por dos razones fundamentales. Una es la que mencioné, la recomposición hegemónica. Otra es un pensamiento que enarboló Kissinger en los albores del proceso que culminó con el derrocamiento del presidente constitucional de Chile Salvador Allende, el 11 de setiembre de 1973. Lo recordó Noam Chomsky (pensador estadounidense) cuando estuvo en México. Kissinger decía: “Si no podemos controlar a América Latina, no se nos puede pedir que controlemos el resto del mundo”. Esa misma línea de razonamiento está vigente, junto con otros mensajes de los que se necesita tener una mente militar para hacer la traducción.

¿En el caso de Honduras cuál sería?

- El golpe de Estado viene con su propio mensaje. Viene diciéndole al inconsciente colectivo latinoamericano: “Señores, aquello de la Carta Democrática y de las relaciones cívico militares donde había respeto a la autoridad civil, se acabó”.
Hay otro mensaje que viene con la reactivación de la IV Flota en el continente, y es: -“Ustedes son grandes exportadoras de materias primas e importadores de cosas fabricadas afuera. Pues yo les controlo las líneas de comunicaciones, señores latinoamericanos”.
Pero además, luego de la reactivación de la IV Flota por el gobierno de George Bush viene un aumento del presupuesto militar. El gobierno de Obama se pide una eliminación de las erogaciones en cierto tipo de tecnología de guerra, pero a la vez solicita mayores fondos para entrenamiento de fuerzas especiales. Y recordemos que fueron fuerzas especiales del ejército de Honduras, adiestradas por EE.UU., las que asaltaron la casa de Zelaya y lo sacaron en piyamas. Los militares de EE.UU. tienen una base en Palmerola, donde estaban perfectamente enterados, igual que la diplomacia estadounidense, que venía un golpe de Estado.
Obama también aumenta el presupuesto para la marina de litorales, es decir, de aguas no profundas. En las páginas del Pentágono uno ve que están contratando una cantidad de equipo militar que son barcos para litorales, para meterse al Orinoco, al Amazonas, o sea, a los ríos navegables de América Latina. De manera que no es chiste lo de la IV Flota.
Luego está el mantenimiento del proyecto de la llamada Flota Azul, de aguas profundas, para el 2050, porque EE.UU. parte de su proyección de poder en el control de las líneas marítimas de comunicación.
No hay que olvidar que la gran mayoría de los recursos minerales que consume EE.UU. son importados. Anualmente ese país debe importar 4.000 millones de toneladas métricas de minerales frescos, sin incluir los que se reciclan. Por eso, el control de las líneas marítimas resulta crucial.
Entonces, una cosa es la imagen de un afroamericano que llega a la Presidencia de EE.UU. y el carisma que tenga, y otra cosa es la sustancia. Y la sustancia la vamos a ver en las decisiones de presupuesto. Estas decisiones son totalmente congruentes con la proyección de fuerzas militares en América Latina por medio de todos estos instrumentos, que incluyen el adiestramiento militar de una cantidad cada vez mayor de militares latinoamericanos. Se han adiestrado más militares en los últimos ocho años, desde que llegó Bush a la fecha, que lo que se habían capacitado desde los años 70. Eso da una idea de las intenciones de EE.UU.
En ese contexto viene lo de las bases en Colombia y Panamá (donde el presidente Ricardo Martinelli acaba de autorizar tres), y en ese contexto hay que colocar el golpe en Honduras.

Álvaro Uribe dice que las bases son para combatir el narcotráfico y no representan amenaza para otros países...

- No he tenido acceso a los instrumentos confidenciales que firmó con EE.UU. este cipayo Uribe, pero ellos dijeron que esas bases navales y de fuerza aérea, son para las operaciones contra el narcotráfico. Falso, porque el Plan Colombia no ha servido para controlar el narcotráfico, el cual más bien ha aumentado brutalmente, sino que ha sido fundamentalmente contraguerrillero.
Hay otros elementos como que el Estado colombiano renuncia a su derecho de llevar ante la Corte Penal Internacional a aquellos militares estadounidenses que violen los derechos humanos de la población colombiana. Lo que se gesta entonces es una apoplejía de la constitución de dicho país.
Y ya tenemos los datos de capacidades operativas que les dan las bases y que trascienden en mucho el territorio colombiano. Desde allí cubren prácticamente todo el continente. La base de Palanqueros, por ejemplo, tiene una pista de aterrizaje de 3.000 metros, hangares para 240 aviones, cuenta con supermercados, casinos donde se lava dinero, gimnasios, tiendas, es toda una ciudad. Allí operarían los aviones C-17, que son manejados por el comando aéreo de desplazamiento rápido del Comando Sur.
En su momento, el Comando Sur dio información de que los C-17 podrían operar en cualquier lugar de Suramérica sin necesidad de reabastecimiento de combustible. Bueno, Uribe ahora les abre el camino para que tengan siete bases en Colombia. Obviamente esta es una región cercana a Venezuela, donde según nos acaba de informar Petróleos de Venezuela, a la reserva de petróleo en el Orinoco se agrega una reserva de petróleos pesados estimada en 324.000 millones de barriles, que es mayor que la de Arabia Saudita (260.000 millones).

¿Y cuál es entonces el problema?

- Que sobre ese petróleo está un presidente constitucional (Hugo Chávez), con apoyo popular, que está diciendo: “Este petróleo es venezolano y lo vamos a usar en función del interés público”. Claro que para una elite como la estadounidense eso es mal visto, y entonces empieza la campaña de satanización y de vilipendio contra Chávez.
Otro elemento es que Colombia tiene balcón hacia la Amazonia, la masa de agua dulce de mayor dimensión y una de las mayores áreas de foresta del planeta, si no la mayor.
Por el otro lado está Bolivia, que tiene los yacimientos más grandes del planeta en litio, entre 5 millones y 9 millones de toneladas. No hay que olvidar que el litio pasó de $320 la tonelada a más de $3.000 en el 2008 y ya va casi por $4.000. Esto por cuanto es el ingrediente fundamental para las nuevas baterías de litio, que tienen suficiente densidad de acumulación energética y son necesarias para movilizar las flotas de automóviles, en un momento en que ya entramos en un decaimiento de las reservas mundiales de petróleo.

¿El Plan Colombia es entonces una fachada de ocupación militar?

- Es un esquema militar y paramilitar de invasión y ocupación de grandes espacios territoriales donde hay recursos, y al mismo tiempo es un instrumento contraguerrillero. Y un émulo del Plan es la Iniciativa Mérida (IM), con la que están muy contentos tanto Felipe Calderón, presidente de México, como el señor Óscar Arias.
Arias llegó a decir algo sorprendente para un Premio Nobel de la Paz, que debían meterle más fondos a la Iniciativa. Él sabe mejor que nadie que ésta es un esquema brutal de paramilitarización, donde hay enormes violaciones de los derechos humanos. Lo único que tiene que hacer Arias es ir a fijarse en la literatura y en los datos sobre las atrocidades que se han cometido sistemáticamente en Colombia desde 1998, cuando se puso en operación el Plan Colombia.
La de Mérida es el mismo esquema de invasión y ocupación militar. Este esquema llevó a principios de año de visita a México al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de EE.UU., el almirante Mike Mullen, quien hizo declaraciones ominosas. Dijo: “Nosotros vamos a transferir al gobierno mexicano capacidades de contrainsurgencia para combatir el narcotráfico”.
Luego varios documentos del comando de fuerzas especiales del Pentágono salieron en el periódico El Universal de México, donde se dice que el Pentágono proyectó que México como Estado puede fallar. Consecuentemente, es un problema de seguridad para EE.UU., por lo que este país debe preparar acciones que correspondan. Es decir, están preparándose para una invasión.

Lo que usted está diciendo es que todo esto son preparativos de guerra…

- Sí, con todos esos elementos. Y es una guerra de clases, además.
Dentro de los objetivos está el control de las fuerzas populares que están respondiendo en América Latina a treinta y tantos años de una sistemática guerra de clases, con los programas de ajuste estructural, las políticas del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de continua agresión al aparato productivo nacional, al empleo, los salarios, los sindicatos, con las privatizaciones. Tal y como lo que se está viviendo aquí con la minera y el ICE (Instituto Costarricense de Electricidad), que es la empresa de mayor facturación del país, y entonces se lanzan sobre eso; los proyectos de privatización de puertos, de infraestructura, prácticamente todo, como sucede también en México.
Ante ese tipo de política económica, las fuerzas sociales afectadas están reaccionando y tenemos respuestas populares en Venezuela, Bolivia, Ecuador y otras naciones, donde la izquierda ha ganado las elecciones. En México dos veces ha ganado la izquierda y dos veces las usurparon.
EE.UU. lo que necesitan son gobiernos peleles que se dobleguen, como el de Óscar Arias en relación con la minería, la electricidad, los puertos; como el de Felipe Calderón, el de Álvaro Uribe, el de Martinelli en Panamá, que recientemente autorizó tres bases militares.

¿Ante este panorama que usted expone es que están reaccionando países como Brasil y Venezuela, entre otros, que están aumentando su equipamiento militar, y los acusan de atizar una carrera armamentista?

- Bueno, la señora Hillary Clinton, secretaria de Estado, mostró preocupación porque Venezuela está comprando armamento a Rusia. Pero es muy mañosa la señora, porque lo que no dice es que Chávez tiene una cantidad de equipo estadounidense, por ejemplo, aviones F-16. Él le pide a EE.UU. que le venda refacciones y no se las venden. Va entonces a Brasil y le dice a Embraer que le quiere comprar aviones para transporte y vigilancia del narcotráfico, y entonces EE.UU. le dice a Embraer: -“Ustedes no pueden venderle a Chávez, porque nosotros tenemos el control de las licencias sobre los motores de sus aviones”. Chávez se va entonces a Francia, y quiere comprarle equipo, pero se repite la misma historia, EE.UU. tiene el control de las patentes y consecuentemente no autoriza la venta. Entonces Chávez va a Rusia y se los venden.
Ahora, si uno va a los datos del Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI en inglés), donde está la descripción más objetiva posible de las fuerzas militares de los países, observa que Colombia tiene medio millón de soldados, lo que es 7 o 9 veces más que lo que tiene Venezuela. El gasto militar de Colombia es también muchas veces mayor que el de Venezuela. Incluso es casi como el de Brasil, con la diferencia de que Brasil tiene ocho millones de km2 y 160 millones de habitantes, y Colombia tiene 40 millones.

Eso significa que ya hay una guerra en marcha…

- Efectivamente. Si uno se fija en el reporte anual de la Agencia Internacional de Energía (World Energy Outlook), ahí dicen que hicieron una evaluación de los 800 pozos petroleros de mayores dimensiones del planeta y que ya llegaron al pico de producción. La tasa de disminución que se publicó en el 2007 fue de 4.3%, pero lo que observamos es que en el 2008-2009 la tasa de disminución es de 9%.
Consecuentemente, el petróleo se está acabando en el planeta, y cuando se acabe, solo habrá cinco naciones que todavía lo conservarán: Arabia Saudita, Irak, Irán, Venezuela y Rusia. Y no es casual que con todas ellas, salvo Arabia Saudita donde la conflictividad es menor, EE.UU. está prácticamente en estado de agresión bélica.
En Irak ocurre una hecatombe humana, con más de 1.3OO.000 víctimas civiles, sin mencionar las atrocidades cometidas contra el cuerpo médico, los académicos, niños, mujeres, los huérfanos y desplazados. Todo por la ocupación militar de una de las tres principales reservas de petróleo del mundo. En relación con Rusia e Irán es un acoso estratégico, y ahora se está generando el consenso para atacar a Irán.
En nuestra América es un cerco que EE.UU. realiza con la IV Flota, el Plan Colombia, la Iniciativa Mérida, con el establecimiento de bases militares en Colombia y Panamá, en torno a vastos recursos, petróleo, gas, minerales, agua, biodiversidad de Venezuela -donde está la principal reserva de petróleo convencional y petróleo pesado- Brasil, Bolivia, México, Centroamérica, etc.
Y es que a medida que se van agotando las reservas petroleras se agudiza el conflicto.
El asunto central es que en medio de una crisis económica sin precedentes como la actual, con la crisis ambiental y una alimentaria que por momentos se intensifica y disminuye, los EE.UU. están tomando riesgos de guerra muy peligrosos.
Por eso decía que no podemos sacar el golpe de Estado en Honduras fuera de este contexto regional, sino hemisférico y global, de lo que está ocurriendo, porque entonces no sabemos donde estamos parados.
El predicamento hegemónico
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 8 de octubre de 2009.



La intensificación y ampliación de la proyección militar de Estados Unidos sobre América Latina ocurre cuando se agudiza una crisis de acumulación detectada desde hace 40 años, que adquirió manifestaciones sólo comparables con la gran depresión. No es asunto cíclico sino estructural. La fuerte militarización y para-militarización de esa política exterior, síntoma de debilitamiento hegemónico, es expresión de la existencia de un conjunto de límites inevitables, pero también de resistencias monopólicas (paradigmáticas) y fracasos históricos, tácticos y estratégicos.

Lo que está en juego es una premisa básica de la pax americana después de la Segunda Guerra Mundial: que el capitalismo mundial se transformaría en un sistema unificado bajo la hegemonía de Washington y que, como plantean Gabriel y Joyce Kolko, el capitalismo "dejaría de estar dividido entre rivales autónomos" (The Limits of Power, New York, Harper, 1972). Los descalabros bélicos en Eurasia (Corea, Vietnam y ahora en Irak y Afganistán, etcétera) y los retos de corte económico-empresarial planteados por Europa y Asia, en áreas tan significativas como la balística intercontinental, las armas biológicas, convencionales y termonucleares, los, submarinos, los despliegues satelitales, las industrias aeroespacial, naval, electrónica y automovilística –etcétera–, pusieron en entredicho el logro de una primacía centrada en la capacidad de Estados Unidos para re-estructurar en función de sus grandes empresas.

Por añadidura irrumpieron inquietantes vulnerabilidades gestadas por una progresiva "dependencia estratégica", agravada durante los últimos decenios por "resistencias monopólicas", ante el fin de los hidrocarburos convencionales en Estados Unidos (desde principios de los años 70) y los límites atmosféricos ante la quema de combustibles fósiles. Una precariedad que se amplía por un notable déficit en una gama cada vez más amplia de minerales y metales.

Es paradójico, pero no sorpresivo, que los fracasos se hayan gestado a la sombra de los grandes éxitos geopolíticos y geo-económicos: después de las dos grandes conflagraciones bélicas del siglo pasado el "hemisferio occidental" –que incluye a Canadá–, y sin heridas directas de esas guerras, queda "verticalmente integrado" con EU, a la vez que dicha potencia, ocupa militarmente los principales polos económicos de Eurasia –con la excepción de la URSS-Rusia y China–, y en las Américas como el polo supremo de poder económico-militar desde donde, para usar terminología de Liddel Hart, se articularía la "estrategia global hacia delante".

Pero la preponderancia de instrumentos militares y de inteligencia en áreas de importancia estratégica por sus recursos naturales (Oriente Medio, el Cáucaso, África, y ese mismo dominio sobre un Hemisferio utilizado como "reserva estratégica"), gestaron un "freno" en los avances tecnológicos requeridos para la competitividad, para el ahorro y la diversificación energética. El fenómeno se profundiza con el gobierno de Reagan, como lo documenta Paul Roberts (The End of Oil 2004), enfatizando los objetivos de lucro e imponiendo lineamientos de los poderosos cabildos petroleros, gaseros, carboníferos y automovilísticos; limitando recursos universitarios y federales para la investigación y desarrollo en energía, todo bajo el lema militar dirigido al ciudadano medio: "no se necesita conservar: nosotros iremos y conseguiremos el petróleo". En 1994 por primera vez en la historia EU importó más petróleo que el que producía lo que a su vez acicateó más militarización con Bush-Cheney, bajo otra divisa, esta vez de los consumidores al Pentágono y que empezó a leerse en los vehículos que recorrían las carreteras de costa a costa en medio de una brutal carnicería en Irak y cuando Sadam todavía vivía: “kick his ass and get the gas”. El predicamento hegemónico reside en que hoy América Latina y el mundo se unifican en el rechazo a esta barbarie genocida para acceder a los recursos.

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jueves, 24 de septiembre de 2009

El riesgo de guerra
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 24 de agosto de 2009.



“La lucha global por la distribución de los recursos naturales ya está en marcha… La guerra ha sido el medio favorito usado por las grandes potencias para satisfacer sus necesidades de recursos. Si se gesta otra guerra mundial el conflicto más probable que enfrentará a las potencias será sobre los elementos de la sobrevivencia. El petróleo, desde luego, pero también el hierro, cobre, uranio, cobalto, trigo y agua”. Esta fina percepción de Richard Barnet (The Lean Years, Simon & Schuster 1980) es de peso cuando crece el agotamiento del petróleo convencional (peak oil), fundamento de la economía capitalista hasta nuestros días. La meta sería transitar hacia otro orden económico y socio-energético, sin una guerra general termonuclear (GGT): las guerras por los recursos pueden ocasionar incontrolables procesos de intensificación con empuje bélico terminal. Ya la carnicería por el petróleo de Irak lleva más de millón 300 mil bajas civiles, mientras Estados Unidos persiste en ampliar las guerras transfronterizas, desde Afganistán/Pakistán hasta Colombia/Ecuador (2008).

A primera vista la desactivación de Obama del despliegue antibalístico en Polonia y la República Checa, que Bush y Gates plantearon como defensa de Europa ante un ataque de misiles iraníes, aminoraría las tensiones y ofrecería más tiempo para la toma de decisiones en el uso de armamento nuclear y balístico. La proximidad a Rusia de un despliegue antibalístico cuya función es neutralizar una réplica aniquilatoria ante un primer ataque de Estados Unidos, acortó el tiempo disponible, haciendo necesario automatizar una respuesta contundente (Launch-on-Warning) ante ingresos balísticos al espacio aéreo ruso. La fragilidad en la disuasión conlleva un grave riesgo de guerra: el objetivo real e irresponsable del despliegue antibalístico fue anular la reacción rusa ante un ataque en pos de la reserva petrolera iraní. Se trata de lo que desde estas páginas calificamos de "acoso estratégico", como el "cerco" que Estados Unidos erige (Cuarta Flota, Plan Colombia e Iniciativa Mérida, bases etc.) en torno a los vastos recursos –petróleo, gas, minerales, agua, biodiversidad– de Brasil, Venezuela, México, Centroamérica, Bolivia, etc. En el caso ruso el despliegue antibalístico fue el equivalente al acto de guerra que habría significado si Moscú colocara en Chihuahua y Alberta componentes de un sistema nacional antibalístico ¡para "defender a Norteamérica" de un posible ataque de Corea del Norte!

Aunque la desactivación del despliegue antibalístico no es asunto menor, los vientos de GGT arrecian: Estados Unidos y la OTAN aumentan la tensión en el Mar Negro con todo tipo de provocaciones desde Georgia, mientras Gates plantea un "nuevo plan de defensa coheteril" en tres fases: en 2011 con interceptores SM-3 desde el este del Mediterráneo; en 2015 se mejoraría ese sistema y operaría, según nuevos planes, desde Polonia y la República Checa, y en 2018 actuaría otro despliegue "más poderoso", contra cohetes de alcance medio e incluso intercontinentales, parte de una "nueva arquitectura estratégica" en sustitución del despliegue antibalístico. (Ver R. Rozoff y B. Gagnon globalresearch.ca). Todo según la Casa Blanca, contra "la amenaza" iraní, pero con Rusia y el petróleo en la mira. Esta reconfiguración estratégica sigue planteando una amenaza grave a la paz. El general Vladimir Dvorkin ya advirtió que "todo depende de la escala de tal sistema". Si incluye "una multitud de infraestructuras de lanzamiento" y dispositivos orbitales, entonces "amenazaría el potencial ruso de disuasión nuclear".

El riesgo de GGT aumenta. A la presión militar de Estados Unidos sobre Medio Oriente, el Cáucaso y África, se agrega América Latina. Raúl Zibechi (ircamericas.org) muestra que la crisis del petróleo llegará mucho antes de lo previsto: “la primera evaluación detallada de más de 800 campos de petróleo en el mundo con tres cuartas partes de las reservas mundiales, llegaron a su punto máximo mientras que la tasa de disminución –de la producción– es casi el doble del ritmo calculado hace apenas dos años”.

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jueves, 10 de septiembre de 2009

Polarización y estallido


John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 10 de Septiembre de 2009.


Los acoples financieros entre las principales economías del planeta, fuertemente impregnados de tendencias depresivas y de intensificada polarización y explosividad socio-económica, se encaminan hacia una modificación de la ecuación mundial de poder, signada por la incertidumbre, pero en la que hay certeza de que, como ha venido ocurriendo desde la década de 1970, la posición relativa de Estados Unidos seguirá disminuyendo. Ante ello se lanza con saña militar y para-militar sobre su periferia inmediata (Plan Colombia, Iniciativa Mérida). Es algo reconocido por académicos y presente en archivos desclasificados elaborados por el Sistema Nacional de Inteligencia, que Estados Unidos enfrenta amenazas a corto, mediano y largo plazos, incluyendo el estallamiento social en México.

El problema central es la incapacidad del aparato de seguridad de reconocer que los orígenes de la entropía estratégica, hacia Armagedón, están situados en la depredación clasista del capitalismo en general, y del de Estados Unidos en particular, y que los diseños sobre periferias como México, sometidas al Banco Mundial (BM), Interamericano de Desarrollo (BID) y Fondo Monetario Internacional (FMI), siguen la inercia de los últimos 40 años: orientan la riqueza hacia arriba y devastan los recursos humanos y naturales.

Todo ocurre en un medio más y más polarizado. Las conocidas cifras sobre el fenómeno global merecen atención: las 255 personas más ricas del mundo, entre quienes hay algunos conocidos mexicanos, controlan más riqueza que las 2 mil 500 millones más pobres y las tres más ricas del mundo controlan más riqueza que las 48 naciones más pobres.

Tampoco deja de ser significativo el hecho de que el sueldo y compensaciones promedio de los altos ejecutivos en Estados Unidos sea 344 por ciento más alto que el del trabajador promedio o que si en el primer informe de la revista Forbes (1982) sobre los 400 mayores ingresos se requería una base mínima de 100 millones de dólares para estar en la lista, en 2008 se debía contar con al menos un patrimonio equivalente a mil 300 millones de dólares. Esta riqueza se canalizó a las clases altas en los últimos 27 años por medio de lo que Jeff Faux describe como una implacable Guerra Global de Clases (UACM 2008).

En México aumenta la hiper concentración del ingreso, alentada por medio de una tenaz agresión a la economía popular, al aparato productivo, con altas tasas de desempleo a niveles de conflagración social (en la militarización antinarco y crimen de Calderón van 14 mil bajas) y en la privatización de Pemex por medio de una "reforma" que la abre al contratismo de las actividades sustantivas a favor de empresas tipo Oceanografía, Halliburton o Schlumberger. Todo ello con el insólito aplauso de ciertos sectores progresistas.

Con Pemex en el bolsillo los instrumentos empresariales tipo BM y BID prosiguen con el despojo, desde Hacienda y Los Pinos, utilizando líneas de crédito transexenales (2009-2014) que comportan arreglos comiciales (2012) para cambios de estafeta del PAN al PRI, ante un electorado brutalmente agredido en 2006. Todo con continuidad en política económica de atraco. Así lo dejó saber en medio de la carnicería cotidiana, Ellis Juan, del BID, ante el Foro Empresarial Hemisférico organizado por la Asociación Nacional de Importadores y Exportadores de México.

¿Cuál es ahora el diseño oligárquico-imperial?: persistencia "procíclica", más ofensiva antisindical y ampliación de la rapiña que va desde el sector energético, donde se colocan en la cúpula directiva de Pemex alfiles de grandes contratistas, hasta la privatización de la gestión del agua en curso en varias ciudades del país incluyendo el Distrito Federal.

Si los dejamos hacer, desmantelan lo que queda en los próximos cinco años. Ello, según el vocero del BID, por medio de tres reformas: 1) una ley de inversión privada en infraestructura; 2) una "reforma laboral" y 3) "una reforma de bienes y servicios que elimine los monopolios públicos y privados en los sectores de energía, agua y saneamiento".

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jueves, 27 de agosto de 2009

¡Fuera bases!
John Saxe-Fernández, La Jornada 27 de agosto de 2009.


Que el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe son esquemas de intervención y ocupación lo muestra una sucinta revisión de documentos oficiales disponibles en torno al veloz despliegue castrense de Estados Unidos en América Latina, protagonizado esta semana por el acuerdo sobre bases militares entre Estados Unidos y Colombia, que incluye cláusulas que en los hechos se traducen en la apoplejía constitucional de la nación sudamericana y en una amenaza grave a la región: a pesar del rechazo de sus vecinos, Uribe, con arrebato cipayo, cabildea en pro de la ocupación extranjera de Colombia, reforzando todavía más, como lo advierte la Red de la Juventud de Medellín, la presencia de tropa yanqui en bases como Palanqueros, Tres Esquinas y Tolemaida, dando "evidencia tangible de que en este país no hay soberanía, ni autonomía, ni independencia".

Los documentos oficiales indican que además de ofrecer al Departamento de Defensa de Estados Unidos (DdD) un uso amplio de bases navales, terrestres y aéreas, tanto para la agresión doméstica como regional, se otorga "inmunidad" ante "crímenes de guerra" cometidos contra la población colombiana, acotando el derecho del Estado de elevar ante instancias como la Corte Penal Internacional acusaciones por la ejecución de crímenes de lesa humanidad por la tropa y oficiales de ocupación.

Información recabada por John Lindsay-Poland, del Programa de las Américas (www.ircamericas.org) indica que las funciones que se desplegarían en Colombia, como la nueva infraestructura militar en la base de Palanquero, “…no se limitarán a operaciones anti-narcóticos, ni siquiera a operaciones en la región andina”. Según un documento de planteamiento del Comando de Movilidad Aérea (CMA) del Comando Sur, la intención es (literal) “establecer enclaves para contingencias logísticas con alcance de movilidad aérea al continente sudamericano”… "además de una capacidad para operaciones anti-narcóticos hasta el año 2025", designio sobre el que advirtió a sus homólogos de UNASUR el presidente Hugo Chávez, desde un país con jurisdicción sobre la mayor reserva de crudo conocida, según registro de Petróleos de Venezuela.

A estas alturas cabe recordar, con Michel Chossudovsky, los lazos entre el espionaje de Estados Unidos y la OTAN con el narcotráfico, fuente mayor para el apoyo de múltiples operaciones secretas, como se ha comprobado ya en la génesis y desarrollo de los triángulos de la droga en Asia y en América Latina. Con financiamientos que evaden el escrutinio legislativo-judicial y rebasan en mucho las cifras oficiales del DdD, la operación por el control militar de los recursos naturales y las economías, incluye América Latina como un todo, ya que el programa se dinamiza desde dos puntales: el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida. Así lo indica la dimensión del sustento logístico contemplado por el Pentágono, que, según esta fuente, también "está buscando acceso a un lugar en la Guyana Francesa que permitiera a las aeronaves militares alcanzar lugares en África, vía las Islas Ascensión", agregando, que el Comando Sur "buscó el uso de instalaciones en Recife, Brasil; con el mismo propósito, pero las relaciones políticas con Brasil no son favorables para el acuerdo necesario". Se indica además que, con ayuda del Comando de Transportes, sólo con la base de Palanqueros (que tiene una "pista de 10 mil pies, hangares que albergan 100 aviones, alojamiento para 2000 soldados y oficiales, restaurantes, casinos, supermercado y un sistema de radar instalado todo por el propio Estados Unidos en la década del 90") el Comando Sur espera "cubrir casi la mitad del continente que puede ser transitado por un C-17 sin recarga de combustible". Las bases "facilitadas" por Uribe a Estados Unidos permiten al DdD activar fuerzas de despliegue rápido con toda clase de equipo. Estados Unidos y sus monopolios contemplan la balcanización, agresión y ocupación de polos clave de Latinoamérica.

Hoy el mensaje es: "fuera bases de América Latina".

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jueves, 13 de agosto de 2009

La gran traición
John Saxe-Fernández, La Jornada a 13 de agosto de 2009.


"Quienes quieren implementar bases militares son traidores a sus pueblos, a Latinoamérica, a los países que luchan por su dignidad y soberanía". Con estas palabras, desestimadas por Barack Obama como mera "retórica antiyanqui", Evo Morales, junto a sus homólogos de Venezuela y Uruguay, rechazó, tajante, la ampliación de las actividades militares del Departamento de Defensa (DdD) en Colombia: el gobierno de Álvaro Uribe ofreció a Washington dos bases navales, tres aéreas y tres terrestres que operan bajo un prototipo de invasión / ocupación militar y paramilitar desarrollado a lo largo de dos décadas. Formalizado en el Plan Colombia (PC) incluye operativos regionales por medio de eventuales "guerras transfronterizas".

Obama está enterado del papel central del PC en la articulación de la política de recomposición hegemónica y de dominio de Estados Unidos, no sólo en el continente americano sino también en puntos claves de Eurasia. Sabe que el pronunciamiento de Evo Morales no es retórico, porque en criterio de la cúpula militar estadunidense, el PC representa un "modelo óptimo" para la proyección de poder militar en áreas donde se localizan puntos neurálgicos para el control y explotación de los recursos naturales vitales que van quedando sobre la corteza terrestre: petróleo, gas natural, minerales, agua, biodiversidad. No es casual que con el agotamiento de los hidrocarburos convencionales y de una vasta gama de minerales y metales esenciales y críticos para la economía estadunidense, se incorpore de manera integral tanto a América Latina como al Oriente Medio, África y Asia central y del sur en la brutal geoestrategia de terror oligárquico-imperial desarrollada por Estados Unidos y sus monopolios en Colombia.

Tampoco es fortuito que operativos similares al PC, la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe y las "guerras transfronterizas" en Afganistán-Pakistán, se posicionen en primer nivel de la "agenda diplomilitar" de Obama. Agenda que bajo la "doctrina de las fronteras flexibles" de su antecesor en la Casa Blanca, se expresó el primero de marzo de 2008 en un conato de "guerra transfronteriza" por el atropello de la soberanía ecuatoriana en Sucumbíos, realizado por el Comando Sur en el marco del PC. Eso sucedió poco antes de la sesión inaugural, en Brasilia, de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), cuya raíz es la defensa de la soberanía territorial de los firmantes.

Un año después, esta vez antes de una junta del dispositivo de seguridad de Unasur, se desplegó un “regime change” en Honduras y otro dispositivo diplomilitar encabezado por el general Jones, asesor de seguridad de Obama, y el general Fraser, sucesor del almirante Stavridis en el Comando Sur. Fraser se reunió en privado con los militares sudamericanos para "tratar" el asunto de las bases –"manoseando" los equilibrios cívico-militares– que Estados Unidos acompañó con la gira de Uribe para atenuar el rechazo al uso de Colombia como cuña para "las guerras transfronterizas" en la región. Así Estados Unidos "vetó" que Unasur planteara el tema de las bases.

El uso de Colombia por Estados Unidos en nuestra región y en Eurasia, es pleno. Stavridis, recién nombrado por Obama jefe supremo de la OTAN en Afganistán, dice: "En Sudamérica me concentré en operaciones de insurgencia en Colombia, reflejándose en mi papel como comandante en Afganistán", y reveló a CBS que “Estados Unidos estaba enviando a Afganistán comandos colombianos adiestrados por boinas verdes”. Agregó: "entre más se parezca Afganistán a Colombia, mejor". (Rick Rozoff www.globalresearch.ca)

Los vínculos y la penetración presupuestal del DdD en Colombia son intensos. Según oficiales chilenos en 10 años pasó de 50 millones de dólares (1998) a 5 mil millones de dólares anuales. Y adosaron: “Colombia es más peligrosa que un portaviones con cazas F-16. Tiene acceso a tecnología satelital de Estados Unidos que le permite monitorear y supervisar operaciones en cualquier lugar en tiempo real. Ningún otro país de la región puede hacer eso” (Ibid).

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jueves, 30 de julio de 2009

Honduras: soberbia imperial
John Saxe-Fernández, La jornada, Jueves 30 de Julio de 2009.



Acostumbrados los gobiernos republicanos o demócratas al manejo colonial de América Latina según el antojo de sus monopolios, ahora, junto a los lacayos de siempre, enfrentan movilizaciones populares que impulsan novedosos mecanismos de descolonización nacional y de defensa regional de la soberanía tipo Unasur y Alba, considerándolos incompatibles con sus intereses vitales centrados en la explotación de los mercados y vastos recursos humanos y naturales.

También como parece ser el caso para Barack Obama, son inaceptables las transformaciones económicas alejadas del recetario oligárquico-imperial del Banco Mundial/ BID-FMI. En fecha reciente los mandatarios de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), a dos siglos de liberación de España, conceptuaron como "una segunda independencia, esta vez del imperio estadunidense", la oleada popular que da el poder a gobiernos de izquierda o de centroizquierda en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, etcétera, por lo que la Casa Blanca decidió revertir, mediante el auxilio de entes político-militares y mediáticos de la derecha, la convergencia de Honduras en esa dirección.

En este contexto, el golpe de Estado en esa nación es punta de lanza de un esquema "diplo-militar" de Estados Unidos que opera sobre dos pistas, la abierta y la clandestina, que incluye una amplia campaña propagandística y de desestabilización contra lo que Newsweek (27 de julio) rotula de "diáspora bolivariana", en una edición que, desde la portada, es derroche de vilipendio contra Hugo Chávez. Deja en el olvido cualquier rastro de imparcialidad periodística y es, además, muestra ostensible de los copiosos recursos para revertir la oleada popular.

La acción diplomática encaminada a consolidar el golpe dándole de largas al arbitraje de Arias, se realiza en medio de creciente represión. La "Misión Internacional de Observación" compuesta por 15 profesionales independientes procedentes de 13 países y representantes de organizaciones como la Federación Internacional de Derechos Humanos, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, etc., muestra alarmante evidencia de violación "sistemática" de los derechos humanos. Mientras Clinton regañaba a Zelaya por el intento de regresar a su país, los usurpadores adiestrados por el Pentágono-CIA procedían de manera sistemática y creciente a perpetrar lo que la Misión, en un informe a la OEA, la ONU y la Unión Europea y los Estados miembros describe como “… graves violaciones a los derechos humanos” después del golpe de Estado, incluyendo “un importante número de ejecuciones extrajudiciales, centenares de detenciones arbitrarias, múltiples amenazas, cercenamiento de la libertad de expresión e información, así como restricciones indebidas a la libertad de circulación, enmarcado todo ello en un contexto de clara persecución política que afecta especialmente a dirigentes políticos y sindicales, defensores y defensoras de derechos humanos, líderes y lideresas sociales, periodistas… entre otros”. Es un baño de sangre con pelotones de fusilamiento rural y urbano –como los existentes en tiempos del embajador Negroponte–, parte y parcela de la Iniciativa Mérida presente en lo que la Misión describe como "la actuación de grupos paramilitares (negritas en el original), compuestos por civiles vinculados supuestamente a organizaciones de narcotraficantes y a grupos de seguridad privada al servicio de destacados empresarios, quienes vestidos con traje de camuflaje operan conjuntamente con miembros del XV Batallón del Ejército Hondureño en el departamento de Colón".

Con soberbia imperial P.J. Crowley, vocero de Clinton, se refirió a esto al afirmar que Estados Unidos esperaba que Zelaya se alejara de Chávez: "Venezuela no (es) modelo. Si esa es la lección que el presidente Zelaya ha aprendido de este episodio, sería una buena lección". Tupé que deja ver la costura del operativo continental.

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jueves, 16 de julio de 2009

El malestar de Clinton
John Saxe-Fernández , La Jornada, Jueves 16 de Julio de 2009.



Hillary Clinton, secretaria de Estado e integrante del Consejo de Seguridad de Obama, se molestó hace días con el término golpe de Estado” usado en la condena de la OEA al operativo orquestado en Honduras por medio de un ejército que, como dice Álvaro Montero Mejía, “respira por las narices de sus asesores estadunidenses” (elpais.cr 10/7/09). La señora encabeza la diplomacia abierta (track I) en torno al “putch” y su enojo se hace manifiesto en lo que Montero califica de la trampa de la mediación, es decir, en un “evidente acto de astucia y perfidia” encaminado a re-localizar el debate sobre ese grave acontecimiento sacándolo de cualquier foro multilateral (sea la OEA, el Grupo de Río o la ONU) y confinándolo a la sala de la casa privada de Óscar Árias, el presidente de Costa Rica, que condenó el golpe pero que es “confiable”: respalda la Iniciativa Mérida con un entusiasmo sólo comparable al de Felipe Calderón e impulsó el Tratado de Libre Comercio arremetiendo contra la economía popular y bastiones estratégicos como el Instituto Costarricense de Electricidad, la empresa de mayor facturación del país.

¿La intención de la mediación?: ganar tiempo para consolidar el operativo encubierto (“track II”) perpetrado en Honduras como “geopolítica continental” eludiendo “el compromiso y la actitud inclaudicable de los gobiernos de América Latina” y, además, atenuando “la calificación del usurpador y nuevo sátrapa de Honduras, Roberto Micheletti, al que ahora se llama ‘presidente’, con lo que se prolonga indefinidamente la situación; se le da tiempo a las fuerzas oligárquicas de Honduras de articular una recuperación de su poder de facto, social y político y preparar el entramado de las nuevas ‘elecciones’; meter al presidente Zelaya en un acto de objetivo reconocimiento de los golpistas…(y) arrinconar las fuerzas opositoras” (ibid).

En función del “Track II”, la mediación impulsada por Clinton trata de manejar y desactivar el unánime rechazo de la comunidad de naciones democráticas a lo que el coronel Herbert Bayardo Inestroza, principal asesor jurídico del ejército hondureño, en entrevista publicada por el Miami Herald, admite que es “una abierta transgresión a la ley”, que se cometió “un delito al sacar a Zelaya, pero había que hacerlo”, dijo, “por la situación que se venía dando desde el convenio con Venezuela sobre el Alba”. Agregando que “…no hay que ser tan inteligente para darse cuenta de lo que ha sucedido en Bolivia, Ecuador y Venezuela, para saber qué es lo que viene”.
La de Bayardo es una aflicción de la derecha castrense por “las victorias izquierdistas en la región”, compartida por el Pentágono y heredada por Condoleezza Rice a la señora Clinton en el Departamento de Estado: se trata de triunfos electorales contundentes en Venezuela, Brasil, Argentina y posteriormente en Bolivia, Nicaragua, Ecuador, etcétera, que se pretenden revertir por medio de operativos de desestabilización asentados en instrumentos e iniciativas legadas por Bush a Obama, entre ellos a) un memorando presidencial autorizando la intensificación de los enlazamientos militares de Estados Unidos con sus contrapartes al sur del Bravo, por medio de la reanudación de programas que habían sido suspendidos desde 2002, “ya que algunos países no garantizaban inmunidad a los militares de EU para evitar su enjuiciamiento por crímenes de guerra” y b) por medio de la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe, esquema de intervención y ocupación militar que opera bajo la pantalla de la guerra contra narco y crimen organizado.

El golpe militar en Honduras es parte de esos “enlaces” para, como dicen los documentos del Pentágono, “suavizar la creciente tendencia izquierdista”, a los que se agregan los vínculos presupuestales y contratos para equipo y fuerzas mercenarias que operan en la región como “firmas de seguridad estadunidenses”, auspiciados con fondos de la Iniciativa Mérida, también adoptada por Obama-Clinton.

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jueves, 2 de julio de 2009

Irán/Honduras: diplomacia de dos vías
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 2 de Julio de 2009.



“Si en Honduras la diplomacia de EU es de dos vías (Track II diplomacy) pronto se le verá la costura”, me dijo un conocido analista de las políticas de seguridad en América Latina, presente en la celebración, en República Dominicana, del centenario del natalicio de Juan Bosch. Se refería a mi observación de que las declaraciones de Obama y Clinton en rechazo tibio al golpe ejecutado por las fuerzas especiales del ejército hondureño contra el presidente Manuel Zelaya parecen la “vía I”, mientras ese cuerpo castrense, adiestrado y equipado en operaciones de “ataque y captura” por el Pentágono, realiza “la vía II”. Ello porque son alarmantes, aunque no inesperados, los engarces entre Barack Obama y George Bush II en materia militar y de seguridad, como la ampliación hacia México, Centroamérica y el Caribe del Plan Colombia por medio de la Iniciativa Mérida; la creciente militarización y para-militarización de la política exterior de EU por medio de operaciones abiertas y encubiertas contra países latinoamericanos y del Oriente Medio, como Venezuela, Bolivia, Ecuador e Irán, donde se localizan recursos naturales estratégicos; y en el ascenso, sin aparente freno, del poder, influencia y presupuesto del sector bélico-industrial, fenómeno que Bosch denominó “el Pentagonismo”.

A la larga y sangrienta historia de las guerras secretas de EU en el tercer mundo se añade lo que ocurre en Honduras, en un panorama con la violencia y caos desatados en torno a las elecciones de Irán, cuyos sucesos, como en el país centroamericano, se difunden al mundo desde la perspectiva muchas veces distorsionada, de la CNN y la BBC. En Irán, pese a los sermones de la Casa Blanca, es imposible no ver la costura de la vía II: mientras Obama regañaba al gobierno iraní por someter a sus opositores en las calles, Paul Craig Roberts ex subsecretario del Tesoro de Reagan, recordaba que, desde mayo de 2007 The Telegraph informó que Bush había autorizado “planes de la CIA para una campaña de propaganda y desinformación que intentaba desestabilizar y eventualmente derrocar” al régimen revolucionario de ese país y citó a John Bolton, ex embajador de Bush en la ONU, afirmando que “un ataque militar contra Irán sería una última opción que se ejecutaría sólo si fallaran las sanciones económicas y los intentos por fomentar un levantamiento popular”. A finales de ese año, según fuentes militares, legislativas y de inteligencia citadas por Seymour Hersh (New Yorker 29/06/08), el Congreso aprobó un presupuesto “para una gran ampliación de las operaciones clandestinas contra Irán” (Bush solicitó 400 millones de dólares) incluyendo la “actuación –de EU– junto a grupos de oposición, pasándoles dinero”.
La cúpula legislativa Demócrata avaló en secreto el complot y todo indica que Obama también, dejando a un lado las reticencias mostradas antaño por Harry Truman y Dean Acheson sobre el plan británico para derrocar a Mossadegh por nacionalizar el petróleo iraní. El desastre generado en 1953 por la CIA en Irán fue previsto por Acheson, cuando les espetó a John y Allen Dulles: “nunca tan pocos han sido capaces de perder tanto, tan estúpidamente, en tan corto tiempo”. Si en Irán Obama y su Consejo de Seguridad no tienen miramientos para seguir con el homicida plan de Bush, resulta más difícil pretender que el presidente no dio luz verde al regime change en Honduras, integrante de ALBA que impulsa la soberanía en política, economía y recursos naturales.

Para los demócratas continuar con el golpismo de Bush en Oriente Medio y en el continente americano conlleva un abrupto y abismal desgaste de legitimidad, credibilidad y grandes riesgos a la paz mundial. Obama pronto tendrá que decidir si es el “Presidente Constitucional” o si, como Nixon/Bush, es “el comandante-en-jefe de las operaciones especiales y clandestinas”. Como advirtió Zelaya, “si Washington no está detrás, estos golpistas no duran 48 horas”.

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Añadir un comentarioPobre Diablo
José Angel Alvarez Quiñones
Los que venden su alma al diablo, suelen gozar de enormes privilegios que, al asumirlos, de todas formas les resultarán indigestos e insatisfactorios, el poco tiempo que duran. Obama tuvo la oportunidad de rescatar una mínima credibilidad para el gobierno y pueblo norteamericanos, pero la ha tirado a la basura, infructuosamente. A como se ven las cosas, Obama y sus titiriteros, los Bush, Runsfeld, Kissinger, Rockefeller y Brezinzky, la triada infernal, y Wolf, el Lobo; y más arriba, la cúspide de los Iluminati y el Emperador Rotschild,conduciéndolo todo. Pero lo único que ha evidenciado esta mafia de genocidas, es su ridícula capacidad estratégica. Haiga sido como haiga sido, su jueguito de Golpe ha logrado todo lo contrario de lo que esperaban. Hasta el gobierno Fecal se vió obligado a desconocerlo. Obama, Runsfeld, Sarkosy y otros, acaban de ser demandados ante el FBI, con pruebas contundentes, de crear deliberadamente la Pandia Mundial que está asolando al Mundo. ¿Caerán? Veremo
Responder a este comentarioExcelente
Susy
Maestro: Todos sus artículos en la red y libros simpre tan útiles de información. Cuando leemos sus producciones reconocemos que el país tiene gente tan valiosa como usted. Felicitaciones
Responder a este comentarioDOS VÍAS, UN SOLO OBJETIVO
Ulises
El fascismo de hoy en día se caracteriza por su doble discurso, o triple discurso (en México es muy claro este fenómeno). Según la ocasión es el discurso, pero en los hechos las acciones tienen los mismos objetivos, detras del golpe de estado en Honduras sin duda está Washington y la CIA (porque dicho gobierno golpista ya lleva más de 48 horas(sic)) aunque el gobierno de Obama lo niege de palabra; así mismo, detras de las agitaciones "populares" en Iran está Washington y la CIA. El objetivo es el mismo, defender el libre mercado, defender a sus empresarios, expandir el dominio económico y político anglosajón, acabar con los movimientos sociales y las luchas de los pueblos. Muy lucido su articulo, felicidades maestro: John Saxe-Fernández
Responder a este comentarioLo mismo pero al reves.
Alberto Espindola
Si con Bush fue la bravuconeria y el cinismo con Obama sera la hipocresia y el doble juego ...gulp ! ni a cual irle.
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sábado, 20 de junio de 2009

Perú: genocidio y petróleo
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 18 de Junio de 2009.




Aunque consistente con su actuación histórica, es deplorable la complicidad de la oligarquía peruana y su régimen con los ambiciosos esquemas de reconfiguración territorial de Estados Unidos y los monopolios mineros y petroleros, por medio de políticas económicas y de seguridad que desembocaron en la masacre perpetrada la semana pasada por el gobierno de Alan García contra la población indígena. Dicha población, ocupante legítima de la vasta y rica región amazónica del Perú, ha venido protestando por varios decretos legislativos inducidos con jugosos préstamos del Banco Mundial, bajo el régimen de concesiones del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos.

Los decretos atentan contra la Amazonia: al reducir la definición de patrimonio forestal, dejan en el aire unos 45 millones de hectáreas, 60 por ciento de los bosques de Perú, o bien permiten la disponibilidad de áreas naturales para facilitar concesiones forestales, mineras, petroleras y gaseras. Éstas y muchas otras son iniciativas que se vienen gestando desde la década de 1920 (Finer, Jenkins et al, 2008), pero ahora el acelerado agotamiento de recursos naturales que se detecta a nivel mundial, encabezado por los hidrocarburos y una gama cada vez mayor de minerales críticos y estratégicos, acrecentó la apetencia corporativa sobre una vasta e intacta región: la Amazonia occidental, que engloba partes de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y el occidente de Brasil y que ya fue dividida en 180 bloques para la explotación de gas y petróleo en unos 700 mil kilómetros cuadrados incrustados en zona de gran biodiversidad, por siglos habitada y cuidada por culturas de honda tradición y conciencia ecológica.

En Ecuador y Perú, indígenas y residentes locales han tomado acción legal contra petroleras de Estados Unidos por haber lanzado miles de millones de litros de basura tóxica en las forestas. Ahora al menos 35 grandes empresas de gas y petróleo ya están operando en bloques que literalmente se clavan en la Amazonia occidental. El año pasado había 48 bloques en Perú y Alan García estaba a punto de entregar 16 más cubriendo 72 por ciento de la Amazonia peruana. Once bloques se localizan en las Zonas de Reserva Comunal. En torno a la matanza de García et al, el botín no es menor: ya empezaron a explotarse hallazgos recientes en Perú y en su frontera con Ecuador estimados en 500 millones de barriles de petróleo y en la región de Camisea hay cerca de 15 billones (trillions) de pies cúbicos de gas (op cit).

Se giraron órdenes de reprimir y matar: según Gregor McLennan, del programa Amazon Watch, todos los testigos dicen que las Fuerzas Especiales abrieron fuego sobre manifestantes pacíficos y desarmados, incluyendo ataques desde helicópteros, matando e hiriendo a decenas, en un intento orquestado de desbloquear los caminos. No fue un encontrón, dice McLennan, sino una coordinada redada con los policías disparando contra los manifestantes desde ambos lados de los retenes. En entrevista radiofónica con Amy Goodman, McLennan estimó que unos 500 elementos armados sorpresivamente abrieron fuego contra los manifestantes en el bloqueo carretero, cuando algunos de ellos todavía dormían. El gobierno y la CNN en español (¿Colonial News Network?) encubren o deforman el genocidio; docenas de cadáveres fueron lanzados al río Marañón y hay silencio total sobre los arrestados; así lo indican abogados defensores de los derechos humanos. Personal del hospital de Bagua Chica y Bagua Grande corroboró que el gobierno trasladó docenas de cuerpos a un lugar desconocido.

Con esta proeza, Alan García asienta su presencia en esa larga lista de carniceros del alto capital en América Latina. García es el cuchillo, porque los que llevan la batuta están en Washington y tienen como medios básicos para esta magna operación sobre la Amazonia occidental al Comando Sur, al Banco Mundial/BID y a cipayos locales que por sobornos, ejecutan y son cómplices de crímenes de lesa humanidad.

jueves, 4 de junio de 2009

El puño visible del mercado
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 4 de Junio de 2009.


Cuando un ejecutivo de Exxon-Mobil ingresa a una junta en cualquier lugar del mundo, dice un conocido economista de Estados Unidos, no está solo: detrás de él está la Sexta Flota y la CIA. Más que ironía, el aserto indica algo profundo en la evolución del capitalismo en general y en las relaciones entre la superpotencia en crisis y la población de los Estados del tercer mundo en general, y de América Latina en particular, con jurisdicción sobre vastos territorios y recursos naturales. Me refiero a la simbiosis Estado-empresa y su relación con la creciente militarización, para-militarización e intervencionismo –abierto y clandestino– de la política exterior de Estados Unidos del Bravo a la Pagatonia, después de la Segunda Guerra Mundial.

Encubrir el imperialismo de operaciones realizadas desde las instituciones de Bretton Woods (FMI-Banco Mundial, etc.) se tornó más difícil porque conllevan la acción conjunta del aparato de seguridad (Pentágono, CIA, etc.) primero al amparo del anticomunismo de la doctrina de seguridad nacional y su enemigo interno. Luego del colapso de la URSS el disfraz mudó a campaña contra narcotráfico, crimen organizado y a cruzada antiterrorista –por el 11-09– con la guerra preventiva y la doctrina de las fronteras flexibles, que ya se expresó el primero de marzo de 2008 en el atropello de la soberanía ecuatoriana en Sucumbíos, perpetrado bajo el Plan Colombia por el Comando Sur (CS). En la Estrategia para 2016 del CS se alientan esfuerzos conjuntos entre actores estatales y privados, designación que incluye a empresas y ONG favorables a los intereses de Estados Unidos en un teatro de operaciones en el que destaca la participación de fuerzas especiales, es decir, instrumentos de Estado de corte paramilitar que realizan atroces operativos de terror que hacen trizas el derecho penal internacional.

La experiencia colombiana en torno a la simbiosis Estado-empresa adquiere relevancia ante la negativa de Ecuador de renovar la autorización para la base de Manta, por lo que se consideran contratos para una nueva en Colombia con más capacidad para intervenir a lo largo de casi toda América Latina. Además, con la Iniciativa Mérida, Estados Unidos financia e incita la extensión del brutal modus operandi del Plan Colombia hacia México y Centroamérica. Aunque la criminalidad de Estado y sus vínculos con el mercado (empresas) no es algo nuevo en la región, destacan sus expresiones recientes como la consignada en un juicio en Alabama del bufete Conrad & Scherer, en el que acusa a Drummond Company Inc –carbonífera que explota yacimientos en el norte de Colombia– de transferir millones de dólares a un grupo paramilitar definido como terrorista por Estados Unidos. Según Nadja Drost, de Global Post, se trata del Bloque Norte de las derechistas Fuerzas Colombianas de Autodefensa (FCA) contratadas para ofrecer servicios de seguridad de su línea férrea, por ataques de guerrillas izquierdistas. Según Conrad & Scherer, las FCA aterrorizaron a las comunidades a lo largo de esa vía, usada en el transporte de carbón hacia un puerto de exportación y realizaron múltiples atrocidades, incluidas masacres y ejecuciones sumarias cuyas víctimas han sido arrojadas a fosas comunes, provocando el éxodo de miles de familias de territorios de colosal valor y riqueza.

Los abogados de Conrad & Scherer dicen que este financiamiento le permitió a estos grupos paramilitares crecer exponencialmente y ejercer poder sobre las poblaciones cercanas al ferrocarril; documentan que entre 1999 y 2006 los paramilitares asesinaron a cientos de civiles para proveer de seguridad a Drummond y ofrecen testimonios de participantes directos en las reuniones entre el alto mando paramilitar y ejecutivos de alto nivel de esa empresa, para la ejecución de las matanzas y el asesinato de tres líderes sindicales ordenado por la cúpula de Drummond. Se han realizado juicios similares contra los monopolios Dole Food Company de California y la bananera Chiquita.

domingo, 24 de mayo de 2009

Desfases

John Saxe Fernández, La Jornada, Jueves 23 de Mayo de 2009.



En una época de crisis y transición hegemónica como la que vivimos, son frecuentes, riesgosos y patéticos los desfases y los cruces entre una realidad que cambia estructuralmente y la terquedad de inercias con su retórica, paradigmas e intereses que corresponden a situaciones históricas que se desvanecen o mutan con inusual ímpetu. Son desfases que exigen atención porque afectan áreas críticas y conexas: economía, política y seguridad.

Con un retroceso del PIB mexicano del 5 al 6 por ciento es de alta explosividad social la ausencia de políticas anticíclicas vigorosas y generalizadas que apoyen al aparato productivo, a su sector industrial, agropecuario, de servicios y responda a la baja demanda interna y externa asociada a la crisis económica y financiera mundial.

Es un desacierto agravado por el brote del H1N1 que, como apunta S&P, impacta al comercio minorista, turismo, financiamiento hipotecario, industria automotriz y de la construcción. Que la actual política fiscal y monetaria condena al país a una contracción mayor, lo saben voceros de Moody’s y Standard and Poor’s (S&P), conocidas firmas calificadoras. Alfredo Coutiño, de Moody’s notó que “el gobierno (de México) no generó la flexibilidad fiscal suficiente –gasto– para mitigar el impacto de un choque externo” y que el Banco de México no sincronizó su política monetaria al estímulo fiscal a tiempo, a pesar de la clara evidencia de recesión. (La Jornada, 15/5/09, p. 28). Pero nuestros hacendistas tan sujetos a la condicionalidad externa no lo ven así, como el borrachito aquel que, cuando el festín neoliberal acabó, la orquesta calló y es otro día, sigue brindando, lanzando cohetes y confeti.

Pero no es el espectáculo chusco ofrecido por los neoliberales, sino los ruinosos efectos humanos y ecológicos de su sometimiento a Estados Unidos, por el desempleo, pobreza, insalubridad, devastación ambiental, polarización, informalidad económica y criminalidad que acicatea su diseño procíclico de políticas fiscales, monetarias y reformas estructurales, que Estados Unidos y Europa recetan a otros pero consideran un suicidio para sus sociedades y economías. A Washington esos efectos sirven como excusa para imponer regímenes de excepción neo coloniales en México, Colombia y Centroamérica.

Agréguese a la caída económica el colapso de legitimidad del calderonismo y se tendrá un indicio del monumental error histórico y geoestratégico que, como documenta Alfredo Jalife, acarrea la conjunción de la reforma energética y la integración militar con Estados Unidos por medio del Comando Norte. Además, la militarización de la campaña contra el narco desgasta y polariza al Ejército y la función de Defensa nacional.

El ex senador Manuel Bartlett recién advirtió que esa reforma es una privatización de facto para pseudolegalizar el contratismo desatado en Pemex. Lo que ocurre en un contexto de integración militar bajo la Iniciativa Mérida (IM), dado el despliegue terrestre y marítimo de las operaciones de la paraestatal. Semejante al Plan Colombia, la IM nos abre a la intervención/ocupación extranjera abierta o disfrazada, con efectos de gran riesgo para los derechos humanos y la soberanía.

En ese contexto es preocupante lo que ocurre en Pemex: según la senadora Rosario Ibarra de Piedra, desde hace dos años en Nuevo León se registraron “38 desapariciones de personas pertenecientes o vinculadas al sindicato petrolero… las desapariciones de petroleros tienen que ver con policías y soldados, con órdenes de alto nivel”. (La Jornada 17/5/09, p.5). Es una criminalidad de Estado (interna y/o externa) para anular el rechazo a la entrega de la renta petrolera a firmas nacionales y extranjeras como Halliburton, cercana a R. Cheney.

Finalmente debe considerarse el acople y posterior desfase de procesos que afectan la ecuación cívico-militar. En Estados Unidos se cancela por inoperante, la noción de guerra contra el narco, mientras al sur sigue como pantalla del intervencionismo del Pentágono y del entreguismo de Calderón.

jueves, 7 de mayo de 2009

La geoestrategia del terror
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 7 de Mayo de 2009.



Ante el embate de la crisis se agudiza la discrepancia entre una realidad signada por el desempleo, cierre de empresas, bancos y aseguradoras y la retórica a favor del free trade y las privatizaciones: hace poco, cuando Luis A. Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), censuró el estatismo y el populismo de algunos gobiernos, parecía una insólita crítica a los colosales rescates bancario-empresariales y al dirigismo de la Casa Blanca de Barack Obama que por esos días forzaba la renuncia del CEO de General Motors. Digo insólita porque el BID junto al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, es parte y parcela, con el Pentágono (DdD), la CIA, AID y la DEA, de los instrumentos disponibles al Ejecutivo de EU al sur del Bravo.

Pero no. Moreno dirigía su crítica a Venezuela, Bolivia y Ecuador, que, por su estatismo y populismo, fueron colocadas por el almirante Dennis Blair, director de la Inteligencia Nacional, en la categoría de amenazas a la seguridad estadunidense en la región, junto a Cuba, China, Irán y Rusia. Blair apunta su dedo acusador desde la coordinación de espionaje de la mayor burocracia estatal-militar de la era moderna, cuyo presupuesto rebasa el billón (trillion) de dólares y que opera la geopolítica del terror, con dos campos de prueba: el Plan Colombia y su extensión en la Iniciativa Mérida (IM).

A más de una década del Plan Colombia, existe evidencia ad nauseam de atrocidades y crímenes de lesa humanidad para exigir su enjuiciamiento-supresión y conjurar su clonación en la IM: el reciente informe Impunidad uniformada, de Human Rights Watch sobre el uso indebido de la justicia militar en México para investigar abusos cometidos durante operativos contra el narcotráfico y la seguridad pública, es una fuerte llamada de atención. Al respecto son abrumadores los documentos, reflexiones y testimonios ofrecidos por Hernando Calvo Ospina (Terrorismo de Estado en Colombia, el Perro y la Rana, Venezuela, 2007) sobre el patrocinio y participación del DdD en el uso del terror por medio de las Fuerzas Armadas colombianas (FA) y de unidades paramilitares, el brazo clandestino del Estado –estadunidense y colombiano–, en la ejecución de crímenes de guerra contra una población inerme. Ello como estrategia de control territorial y poblacional permanente y complementario de la política contrainsurgente, según informe de 1997 de la alta comisionada de la ONU.

Hasta 1994 las FA eran responsables de la mayoría de las masacres. Para evitar el hundimiento de la actuación e imagen del principal aliado militar de EU en América del Sur y con el aval de los gobiernos de Bush padre y de Clinton, se desplegó una campaña para hacer lucir al paramilitarismo como un tercer actor en el conflicto interno. Washington y Bogotá se esforzaron por presentar esa aberración como un electrón libre, cuya violencia no podía ser controlada: el Estado pasaba a mostrarse como víctima de los violentos, tanto como la población (p. 257). Los paramilitares se convirtieron en el brazo ilegal de la fuerza pública para la que ejecutan el trabajo sucio. Según el Congreso del Defensor del Pueblo es una nueva forma de ejercer la represión ilegal sin cortapisas que algunos llaman la violencia por delegación.

Los hechos muestran la activa acción de las Fuerzas Especiales y contratistas-mercenarios de EU en el esquema mientras que, de manera sistemática, las FA no se movilizan para evitar las matanzas, sino que aportan a su realización como se asume en los esquemas de dominio geoestratégico del Pentágono y su Comando Sur. Lo esencial de la geoestrategia del terror, de acuerdo con un documento del Departamento de Estado, está en el dominio sobre zonas ricas y estratégicas que, como la de Urabá, no sólo produce 60 por ciento del banano, sino que contiene gigantescas reservas madereras, pesqueras, oro, plata, platino, cobre, titanio, cobalto radiactivo, gigantescos recursos petroleros, y una biodiversidad casi sin igual en el mundo (p.188).