jueves, 8 de noviembre de 2018

Riesgos mundiales
E
l arribo de la ultraderecha bolsonaria, residuo metabólico, excreción electoral de la corrupción judicial brasileña vía la lawfare (guerra judicial) auspiciada por Washington, expresa alta toxicidad en su propensión para acelerar el colapso climático antropogénico devastando la biodiversidad amazónica. Ese fenómeno que abre las puertas a la ampliación planetaria de la aniquilación biológica, se registró en momentos en que la Casa Blanca, bajo fuerte impulso de la unilateralidad agresiva, no sólo mercantil, también bélica, envió a su encargado de Seguridad Nacional, John Bolton, pleno de virulencia belicista hacia el Kremlin, para hacerle saber personalmente a Vladimir Putin la intención del gobierno de EU de retirarse del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF, por sus siglás en inglés), con la certeza compartida por emisario y receptor, de que la movida incrementa el orden de probabilidad de conflagración militar/nuclear en territorio europeo.
La vieja síntesis estratégica de EU, en las palabras toscas y brutales del entonces senador Harry Truman, en momentos en que Hitler lanzaba la Operación Barbarroja (junio 1941) contra la URSS en el sentido de dejar que alemanes y rusos se masacren entre ellos lo más posible y luego entramos nosotros, es anacrónica en un mundo de armas termonucleares desplegadas en cientos de misiles cargados de números indeterminados de vehículos de re-entrada, múltiple e independiente (MIRV) a la atmósfera, eso sí, en riesgoso estado de máxima alerta (hair-trigger). Iniciada una guerra nuclear, con tecnología capaz de demoler de manera simultánea grandes urbes localizadas a miles de kilómetros unas de otras, una vez lanzada la primera arma nuclear sería intensificación bélica vertiginosa. Para Michel Chossudovsky y otros analistas, una guerra nuclear difícilmente se mantendría limitada.
Y aquí es donde confluyen lo nuclear y lo climático con la ya de por sí alarmante pérdida acelerada de biodiversidad planetaria, aún sin una tercera guerra mundial. Ese sería un evento terminal con alta probabilidad, tanto de “aniquilación mutua y asegurada, entre EU y Rusia, como de extinción de la biosfera planetaria. Se trata de un campo de batalla, de un contexto, de alta fragilidad biológica por el funcionamiento normal del capitalismo como lo conocemos.
El fenómeno incluye el acelerado deterioro de los tamaños de la población de vertebrados. Estudios recientes indican que ese es indicador inequívoco de una erosión masiva de la biodiversidad de corte antropogénico. Esas fuentes registran una disminución extremadamente alta de pérdida de la población de vertebrados, aun de especies comunes. En la revista de la Academia Nacional de Ciencias de EU se apunta que eso está en la base de lo serio que es para la humanidad que la Tierra experimente un evento de sexta extinción de especies(PNAC 2015 y 2017).
Mientras tanto la comunidad científica desde la ONU advirtió que sólo se cuenta con una docena de años para adoptar urgentes medidas que mantengan el aumento del calentamiento global en un máximo de 1.5 °C desde la era preindustrial. Medio grado más y serían severas (catastróficas) las sequías, inundaciones, calores extremos, aumentos en niveles oceánicos, derretimiento de los polos, pobreza y expulsión climática de millones.Se requieren cambios y medidas urgentes, sin precedente en energía y transporte para limitar el aumento en 1.5 °C. Esa meta es costeable y factible. La diferencia de medio grado (2 °C) es dramática. Con 1.5 °C habría hielo en el Ártico durante la mayoría de los veranos, pero con 2 °C esa probabilidad sería 10 veces menor, afectando el hábitat de osos polares, ballenas, focas y aves marinas. Con 1.5 °C, 14 por ciento de la población mundial sufriría olas de calor extremas. Con 2 °C se afectaría a más de una tercera parte del planeta.
En el contexto de esta fragilidad de la biodiversidad planetaria, EU toma medidas que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero y la carrera armamentista. Al rechazar EU el INF de 1987 afecta la estabilidad estratégica. Igual ocurrió con la abrogación del ABM en 2002 que se acompañó de cuantiosas ventas de cohetería antibalística a países colindantes con Rusia, parte de la agresiva expansión de la OTAN hacia las fronteras rusas.
Robert Gates, ex secretario de Defensa de EU reveló a CNN que Serguéi Ivanov, ex ministro de Defensa ruso, manifestó el deseo de retirarse del INF. Once años después, esa abrogación aumenta el riesgo de guerra (nuclear) entre Europa y Rusia. Gates sabe que la vigencia del INF obstaculiza una guerra nuclear anhelada por grandes contratistas e imprudentes asesores, Peter Navarro y John Bolton entre otros, quienes no valoran la importancia de la paz, en un planeta de integridad biológica en colapso. Desvían recursos, hoy en día cruciales para la masiva y necesaria movilización contra el colapso ecológico en curso.
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jueves, 25 de octubre de 2018

Agresión unilateral (AU) y guerra (IV)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 25 de Octubre de 2018.
E
l arreglo entre México, Estados Unidos (EU) y Canadá A-MEC, es inconstitucional –por tanto no califica para tratado (T), ya que, entre otros sometimientos graves, contiene acotaciones a la independencia y soberanía de México. Además, es inadmisible el vínculo del A-MEC con la agresión unilateral (AU) que la Casa Blanca está intensificando contra mercancías de China en los cientos de miles de millones de dólares, una ofensiva también monetaria y tecnológica. Como si arrastrarnos en esa AU fuera poco, EU nos empuja al área castrense. La integración militar de Canadá a EU es de larga data. En territorio de Canadá existe un amplio despliegue de bases de EU: navales, terrestres, aéreas, radares, misiles y depósitos de municiones, relacionados con teatros de guerra nuclear con cohetes cruzando el Ártico.
Aquí la Ley de Neutralidad no permite en territorio mexicano tropa, bases ni equipo militar extranjeros en aeropuertos, puertos, fondeaderos, etcétera. Es la ley que Calderón no pudo abrogar, pero nos endosó la guerra al narco vía la Iniciativa Mérida, del Pentágono. Centro este análisis en el artículo 32, cláusula 10, del A-MEC, cláusula que, junto a un paquete de sometimientos impuestos bajo presión de los aranceles al aluminio y acero del país, de Canadá y la Unión Europea, nos involucra en la AU, sea contra China o Irán, en ambos casos con alto riesgo de guerra global.
Sería muy grave que también el A-MEC nos ate de jure si el Senado, con mayoría morenista, nos transforma en estado vasallo de EU, avalando el A-MEC tal como está, es decir, sin rechazar o anular, entre otras, la cláusula 10 (TLC con país cuya economía no es de mercado) del artículo 32, excepciones y disposiciones de carácter general. Aunque la cláusula no menciona a China de manera explícita, el sentido general alude a esa nación estableciendo el requisito a los signatarios del A-MEC de avisar con tres meses de antelación e informar plenamente a los otros dos, que contempla o tiene planes de formalizar algún TLC con países cuya economía no es de mercado. Los socios del A-MEC obtienen el derecho de intervenir en el contenido de ese TLC. En síntesis, como advierte Roger Jordan “se otorga a EU el poder de veto efectivo sobre cualquier intento de Canadá o México de negociar un TLC con un país cuya economía, según alguno de los signatarios del A-MEC, ‘no sea de mercado’, en clara alusión a China”. (ICH, 4 Oct/2018)
Yang Yungdong, vocero de la embajada china en Ottawa, calificó la cláusula de comportamiento deshonesto que descaradamente afecta la soberanía de otros países. El vocero agregó: “nos oponemos a la fabricación de conceptos como países con ‘economía de mercado’ y de economía que ‘no es de mercado’ creados fuera del marco de la OMC (de la cual China es miembro activo) que en esencia es la excusa que usan algunos países para no cumplir con sus obligaciones internacionales”. De cara a restricciones comerciales China continuará acordando relaciones comerciales amistosas y continuaremos abriendo nuestra economía a nuestro ritmo. No extraña que el diputado Michael Chan acusara a los del Partido Liberal desde el Toronto Star (6 Oct, 2018) de “entregar (en el A-MEC) porciones significativas de la soberanía. Ahora tenemos que pedir permiso a Washington para realizar cualquier negociación… literalmente se nos transforma en estado vasallo de Estados Unidos.”
Lo que está de por medio es un inconstitucional ataque a la soberanía de México, de alto riesgo bélico y existencial, ya que, recuerda Jordan, “hoy, como en los años 30, la irrupción de las guerras comerciales están pavimentando la ruta hacia una conflagración militar. Trump y sus consejeros regularmente hacen esa vinculación. El lunes (octubre primero), Trump dijo que EU continuará usando la Sección 232 de la Ley Comercial que da vía a la AU para defender las industrias que son estratégicas, esenciales para la guerra”. A los dichos de Trump el secretario de Comercio, Wilbur Ross, agregó que los aranceles contra Canadá y México requirieron una negociación por separado (del A-MEC) porque se relacionan con la defensa nacional de EU (ibídem).
Según un vocero empresarial de acá, citado por Reuters:  nos estamos asociando con países que promueven el libre comercio en el mundo, libre comercio bajo circunstancias igualitarias. ¿Igualitarias con los aranceles al acero y aluminio mexicanos en vigor? Aún más: ¿es la de EU una economía de mercado? Tiene un sector militar que, documenta Seymour Melman, opera la administración central de más de 37 mil firmas industriales o divisiones de estas firmas y más de 100 mil subcontratistas bajo el control de una oficina de administración federal con cerca de 50 mil empleados. Es la administración industrial centralizada y estatal de mayor envergadura del mundo, que además, la subsidia ¡vía el cost plus: la maximización de costos!
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jueves, 27 de septiembre de 2018


Agresión unilateral y guerra
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 27 de Septiembre de 2018.
L
a intensificación de la agresión unilateral (AU) desplegada por Trump, con dedicatoria a China, Rusia, Venezuela e Irán, que incluye aranceles a sus socios del TLCAN e integrantes de la Unión Europea (UE), ocurre en medio de una transformación hegemónica hacia un contexto euro-asiático multilateral, caracterizado por una transición impregnada por la AU de alta y riesgosa incertidumbre comercial, financiera, monetaria y estratégico-militar. En fechas recientes, lo que ya es una abierta guerra económica que Trump acentuó con aranceles por 200 mil millones de dólares (mmd) a mercancías chinas, que ya la nación asiática respondió con 60 mmd a exportaciones de EU, tiene impactos que afectan a los instrumentos multilaterales para dirimir las tensiones y conflictos comerciales. La AU los acentúa también en lo monetario, lo que junto a una nueva guerra fría hace más riesgosa, incierta y enredada la interacción balística y nuclear entre las potencias.
La AU no se confina a los aranceles o a las sanciones económicas de EU, sea contra Corea del Norte, Irán, Rusia, Venezuela, China o empresas y contratistas de la UE inhibidas de invertir, comerciar o fabricar en Irán so pena de arbitrarias sanciones de EU, cuyo objetivo es la contención del reposicionamiento político y estratégico de Rusia y frenar el ascenso de China como potencia económica mundial de proyección multidimensional. Lejos de debilitar la entente entre Pekín y Moscú, la AU la fortalece. La transición entre la paxbritánica y la pax americana tuvo expresiones múltiples, entre las principales la sustitución de la libra esterlina por el dólar. Se trató de una larga y compleja transición hegemónica en que la guerra fue el árbitro último, antes, durante y después de las dos contiendas mundiales del siglo XX.
Las imposiciones de aranceles, dice Peter Koenig en realidad no tienen nada que ver con el comercio. Los chinos y el gobierno de EU lo saben. Esas tarifas tienen todo que ver con debilitar el yuan, y con ello abatir la economía china. (PressTV Interview ICH, 20/9/18) El yuan fue declarada moneda de reserva en 2016 y desde entonces registró aumentos en su participación en las transacciones y reservas de los bancos centrales del mundo.
En los círculos de poder de EU no gusta la bienvenida de la banca central e inversores europeos y británicos al yuan, acogida liderada en Europa por el Bundesbank, según informa RT (actualidad.rt.com) con la incorporación inicial de 500 millones de euros en la economía china cuya fortaleza también, casi en simultáneo, llevó al Banco de Francia a incorporar la moneda china a su reserva. Otros bancos centrales, el de Bélgica, el eslovaco y el de España, operaron en el mismo sentido (ibid). Este arranque del yuan como moneda de reserva, que lo llevó en poco tiempo a 10.92 por ciento como moneda de reserva, por encima del yen japonés y la libra esterlina británica, se acentuará todavía más con la puesta en marcha del comercio de futuros de petróleo nominados en yuanes en la Bolsa Internacional Energética de Shanghái (ibid).
El pasado 7 de septiembre nació el petroyuán al realizarse la primera ejecución física de futuros denominados en yuanes, un total de 600 mil barriles de petróleo de marcas de Oriente Medio. Con el petroyuán fuera de la cuna, téngase presente que, como advierte Koenig, entre los mayores productores y consumidores de combustibles fósiles del mundo (China, Rusia, Venezuela e Irán) ya no se usa el dólar en sus transacciones, sino monedas locales o el yuan/oro lo que anunciaría el fin, más temprano que tarde, de la hegemonía monetariade EU, nación que, advierte Koenig, tratará de posponer el fin del predominio del dólar tanto como sea posible, esperando un milagro o, en realidad, aun preparando una intervención militar para salvar al dólar. (ibid)
Trátese de una intervención militar contra Venezuela, como la pactada con el Comando Sur de EU por Luis Almagro de la OEA o contra Irán, del tipo que ya se manifiesta, protagonizado por el mercenariato terrorista al servicio de EU, la desestabilización de consecuencia mundial se estaría realizando en un medio ambiente de la balística inter-continental y de alcance medio y corto, de alta incertidumbre. El proceso de intensificación bélica, con el petróleo mundial de por medio en el estrecho de Ormuz, Venezuela o Siria como posibles escenarios, se realizaría a través de gran riesgo de guerra por el enredo e incertidumbre que causa la dualidad (nuclear y no nuclear) de los sistemas de Comando, Control e Inteligencia que, plantea James M. Acton, tienden a elevar los riesgos de guerra nuclear accidental(International Security Vol 43, N.1, 2018). Es una constelación en la que, de estallar una guerra mundial la vida planetaria, ya amenazada de aniquilación biológica (pnas.org) por el funcionamiento normal del capitalismo, llegaría a su fin.
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jueves, 13 de septiembre de 2018

Violencia y entendimientos vinculantes
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 13 de Septiembre de 2018.
L
a gran movilización multiuniversitaria protagonizada por el estudiantado el pasado 5 de septiembre en el campus de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fue expresión mayor del rechazo sólido a la brutal agresión porril que a 50 años del 2 de octubre, incluyó el criminal uso de armas punzocortantes contra una manifestación pacífica, que estudiantes del CCH Azcapotzalco celebraron dos días antes. La magna respuesta a la salvajada del lunes 3 se inscribe en el horizonte de actos de una transición histórica, pacífica, una avalancha democrática en la que las nuevas generaciones marcan su presencia con un sonoro ¡No a la violencia!
Esta exigencia que hacen las jóvenes generaciones se da en medio de la mayor hecatombe humanitaria en la historia de México, una masacre entre mexicanos sobre la que incide de manera decisiva el fondomonetarismo vigente que ataca al aparato productivo y al empleo como parte de la diplomacia de fuerza de Estados Unidos centrada en la militarización de la campaña contra el crimen trasnacional mediante entendimientos bilaterales vinculantes. Como lo pactó Felipe Calderón, la Iniciativa Mérida es un entendimiento de facto cuya operación se realiza al margen del derecho internacional y, en especial, fuera de la jurisdicción de la Corte Penal Internacional (CPI), cuyo estatuto Estados Unidos no ratificó. Esa diplomacia con Donald Trump acentúa la narrativa de violencia clasista y racista de vieja raigambre junto a prácticas antinmigrante y antimexicanas.
Es un contexto en que cobra relevancia el libro de Howard Zinn La otra historia de EU, en que el autor muestra las líneas de continuidad en lo que hoy se califica de unilateralismo agresivo en lo económico/comercial y bélico.
Un documento dado a conocer por Reuters el 10 de septiembre, en víspe-ra de un discurso de John Bolton, asesor de seguridad nacional de Trump, por el aniversario de los ataques del 11 de septiembre de 2001 (11/S) es de lo más relevante en estos tiempos en que se habla tanto de los entendimientos bilaterales entre Estados Unidos y México. Cuando un juez de la CPI informaría que se abriría formalmente una investigación sobre las acusaciones de crímenes de guerra cometidos, entre otros, por las fuerzas militares y de inteligencia estadunidenses en Afganistán desde mayo de 2003, acusaciones que incluyen tortura y encarcelamiento ilegal, la reacción de la Casa Blanca es más que preocupante para México, Canadá y el mundo: Para nosotros la ilegítima CPI ya está muerta. El borrador del discurso de Bolton incluye respuestas como prohibir que los jueces y fiscales de la CPI entren en Estados Unidos, imponer sanciones a los fondos que tengan en el sistema financiero estadunidense y enjuiciarlos en nuestro sistema de justicia.
Estados Unidos puede negociar acuerdos bilaterales vinculantes con otros países para prohibirles entregar estadunidenses a la CPI. No cooperaremos con la CPI. No proporcionaremos asistencia a la CPI. No nos uniremos a la CPI. Dejaremos que la CPI muera por sí misma. Después de todo, a todos los efectos, la CPI ya está muerta para nosotros, señala el borrador del discurso de Bolton distribuido por Reuters.
Thierry Meyssan desde Red Voltaire (27/4/2015) recuerda que los conflictos de Afganistán e Irak ya han costado la vida a 4 millones de personas. Esas guerras fueron presentadas al Consejo de Seguridad de la ONU como necesarias respuestas en legítima defensa.Pero hoy todo el mundo admite que en realidad habían sido planificadas desde mucho antes del 11/S y en un contexto mayor de rediseño del Medio Oriente ampliado y que las razones usadas para justificar dichas guerras fueron inventos de la propaganda.
Meyssan, al criticar a la opinión pública europea de seguir confiando en Estados Unidos y negarse a ver los crímenes en los que está implicándonos, también menciona lo usual que es burlarse de aquel pobre pueblo alemán que confió hasta el último instante en sus dirigentes nazis y no tomó conciencia de los crímenes cometidos en su nombre hasta después de la derrota. (ibid)
Las advertencias de Meyssan de 2015 importan y son bienvenidas en un México repleto de esperanza y de fortaleza después del demoledor triunfo de Morena. El panorama que se presenta es mejor analizarlo con todo cuidado y objetividad. No es asunto ni simple, ni fluido, ni color rosa.
Los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial tienen ante sí inmensos y difíciles retos. La potencia norteña está encabezada por un honorable caballero que llevó a niveles imperdonables, inadmisibles e inhumanos la separación de familias mexicanas y de otros países latinos. Aceptó una política que arranca a niños y niñas de madre y padre, y como presidente de Estados Unidos amenazó con armas nucleares a Corea del Norte ¡desde la Asamblea General de la ONU! y también a Irán ¡vía un tuit! manteniendo, además, una irracional embestida contra la ciencia y la universidad estadunidenses.
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viernes, 31 de agosto de 2018

               Trump: Ecocida y Democida (I)

John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 30 de Agosto de 2018

Las encuestas en Estados Unidos muestran que pese al flujo de dinero para la maquinaria social negacionista del cambio climático y de los tenaces ataques a ciencia y científicos que estudian este fenómeno, crece el público que lo experimenta como una realidad. No es asunto de poca monta. El negacionismo es un vasto entramado socio-político elaborado por los intereses de los combustibles fósiles, de la máquina de combustión interna, de la automovilística, aviación y navegación, que se sienten afectados por cualquier regulación y freno de los gases de efecto invernadero (GEI).
Los GEI calientan al planeta a un ritmo creciente e inquietante. Como advierte la Asociación para el Avance de la Ciencia (AAAS) son gases que empujan las temperaturas globales más allá de ciertos umbrales que podrían desencadenar cambios abruptos, impredecibles y potencialmente irreversibles que tienen impactos masivamente perjudiciales y de gran escala.
Por lo que conviene a todo mundo, en especial a los encargados de asuntos de Estado, prestar atención a los acontecimientos climáticos del verano de 2018. En Europa las temperaturas no se habían registrado a niveles tan altos en poco más de 40 años. En su transmisión televisiva para América Latina de los días 22 y 23 de agosto, la Deutche Welle, de tan poca objetividad al informar sobre actos en los países progresistas de la región, advirtió que esas altas temperaturas (textual) “… además de acelerar potencialmente el fin del mundo, las sequías y los incendios cada vez más frecuentes amenazan la subsistencia de decenas de miles de agricultores en Europa” (Ibid). Esta vez DW lució por su adherencia a los hechos.
Se sabe quela sequía se extiende por todas las regiones del norte de Europa. Incluso en el norte del círculo polar Ártico las temperaturas superaron por momentos los 30 grados centígrados. Los campesinos escandinavos prevén las peores cosechas de los pasados 25 años. Los gobierno de Letonia y Lituania declararon el estado de emergencia. Los campesinos polacos y checos ven cómo se secan sus cultivos y estiman que los daños serán a largo plazo.Luego, de manera muy significativa el texto consignó que los expertos afirman que el CCA es parte integral de la intensificación de la sequía y esperan daños en todo el planeta. Un científico informó que todos nuestros modelos climáticos apuntan a que el impacto negativo del CCA en la agricultura será mucho más severo en el sudeste asiático y África que en Europa. Es decir se sentirán mucho más sus efectos en los lugares donde ya hay pobreza y eso es algo que es necesario tener muy presente(Ibidem).
Esto expresa al público latinoamericano lo que está en los registros de la ciencia natural y social del mundo: que el clima ya empieza a tener impactos de desestabilización social a escala planetaria. Se trata de oleadas de hambre y de migración por los efectos del calor sobre las cosechas. Este éxodo de población que potencialmente puede extenderse a decenas o cientos de millones de personas, no sólo por el bombardeo sistemático de Estados Unidos a sus ciudades, como en el norte de África (Libia) o el Medio Oriente (Afganistán, Irak, Siria y ahora con la mira en Irán), sino también por la aceleración en el calentamiento climático que acarrea la actual posposición a toda regulación vinculante a escala doméstica e internacional de los GEI.
Las oleadas de calor impactarán al Ártico, la Antártida y los glaciares lo que acelerará el aumento de los niveles oceánicos y llegará a su fin la estabilidad en las líneas marítimas, un fundamento, recuerda James Hansen, de la civilización. Sobre el agua, mejor tomar muy en serio el dato ofrecido por la DW: África, por ejemplo, ha sufrido una sequía extrema este año. Ciudad del Cabo fue la primera en el mundo en racionar en forma estricta el abasto de agua a toda su población.Esa sinceridad con la audiencia latinoamericana contrasta con la desfachatez machista que caracteriza a los informes sobre el estado del tiempo de la televisión local/nacional. Mientras aquí se explica que los calores son por la canícula, desde Alemania la DW nos informa que a los ganaderos en Australia se les acabó el agua para su ganado y que en América del Norte la sequía provocó grandes incendios forestales a lo largo de la costa Oeste. De California a la Columbia Británica se calcinaron millones de hectáreas de bosque y el humo hizo temer por la salud de la gente (Ibidem).
Desde la presidencia estadunidense se articula un negacionismo climático que, con la regresión de Trump a la regulación de emisiones de automóviles y al uso de carbón en la generación eléctrica, entre muchas decisiones, el magnate lanza a su población y a la del mundo a un abismo climático catastrófico. Comete un democidio que supera al mayor crimen de lesa humanidad previsto en el Derecho Penal Internacional.
Publicación original en La Jornada:
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jueves, 16 de agosto de 2018

Horizontes y retos (III)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 16 de agosto de 2018.
E
l masivo y vasto despliegue electoral y territorial de la población mexicana durante los comicios, articulado por Andrés Manuel López Obrador como un movimiento civil pacífico hacia la cuarta transformación (CT), es de trascendencia histórica nacional y regional. Podría ser mundial. Eso depende de la capacidad de articulación del nuevo gobierno-en-funciones, en la construcción social alternativa, de cara a los grandes desafíos existenciales del siglo XXI, lo que lleva consigo la inclusión de los límites planetarios a la acumulación capitalista en toda inversión pública, de forma especial, en torno a la necesaria desfosilización del transporte público de pasajeros, carga y de la generación eléctrica.
Ya algunos de los planteamientos de la CT contienen nombramientos y elementos que podrían desactivar la práctica de la superexplotación de la fuerza de trabajo, la ruina del medio ambiente y del aparato productivo.
El fondomonetarismo o fondismose apoya en el terror de Estado y en una apabullante propaganda, en bocanadas de alta inhumanidad y de la toxicidad de mineras y del fracking, sobre una población con niñas, niños y ancianos, enfermos o en las calles para pedir limosna o limpiando parabrisas. La violencia y el terror todavía no se van y se detecta, en Sonora y Puebla, de-sacato en ciernes para acotar a Morena, aunque la avalancha electoral les dice: ¡váyanse!
En precio y acceso a alimentos, tan centrales como la tortilla, y servicios, entre ellos la energía y el transporte, el diagnóstico y la propuesta del próximo gobierno iría en dirección de la CT. ¿Garantizará su oferta a la población sin recurrir a métodos que agreden su salud y futuro bienestar ante el colapso climático antropogénico (CCA) en curso, es decir, sin transgénicos y alta dependencia en el motor de combustión interna en transporte, ni electricidad a base de combustibles fósiles? ¿Cuál es la prioridad presupuestal en energías limpias, sol, viento y geotermia?
Aprovechar los fenómenos térmicos que ocurren en el interior de la corteza terrestre no es algo nuevo en México, que es sexto lugar mundial en generación eléctrica geotérmica.
Alrededor de 20 por ciento de la electricidad en el país proviene ya de energías limpias, de las que tres cuartas partes las genera la Comisión Federal de Electricidad. ¿Se recuperará sobre el timón energético, ferrocarrilero, educativo y agrícola la mano del interés público nacional?
La CT debe llevar alimento clave a las familias sin las barreras en precio, distribución y abastecimiento determinadas por intereses oligopólicos de dentro y fuera. Desde la tortilla hasta el CCA y la electrificación del sistema de transporte, todo es central para la CT.
A partir de 1982 las consultoras de Estados Unidos, sugeridas por el Banco Mundial para guiar inversión y deuda públicas, operan como verdaderos sicarios económicos, facilitadores de la ofensiva del alto capital hacia la fuerza de trabajo, los bienes y los recursos naturales. La concentración de riqueza y la desigualdad son históricas. El saqueo, magno, también va por ríos, bosques y lagos ¡hasta por las tortillas!, alimento de una nación que optó, desde el poder de las urnas, acabar con el expolio.
La CT va a favor de las familias más necesitadas. ¿Por qué? Por la brutal agresión fondista. Según el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, “el primero de enero de 1982 se podían comprar 50 kilos 910 gramos (de tortilla) con el salario mínimo… A la fecha (2016), con la inflación y el alza del dólar, se pueden adquirir cinco kilos 820 gramos con una remuneración diaria de 73.04 pesos, según datos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos y un costo ponderado por kilogramo de tortilla de 12.54 pesos”.
Aunque hay quienes en puestos clave no perciben el deterioro acelerado del clima mundial y sus efectos en México como parte integral de su ecuación para diseñar la inversión pública, el hecho es que el CCA ya incide en las cosechas mundiales de maíz, trigo, arroz, vegetales y legumbres, con graves alzas potenciales de los precios con afectación seria sobre el bienestar de la población más vulnerable y pobre del mundo. De ahí el acierto y urgencia de fortalecer al campo con una agricultura que no caliente al mundo.
Estudios del Instituto de la Tierra de la Universidad Columbia ofrecen proyecciones a 2050. Calculan un aumento de 3.4 mil millones de personas con una demanda en alimentos de los países pobres de entre 59 y 98 por ciento. Advierten que una agricultura con producción a esos niveles no sería factible sin regulación y freno drástico a las emisiones al alza de gases de efecto invernadero (GEI).
Según un estudio recién publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, en zonas del planeta habría olas de calor letales a la ocupación humana, climas extremos, sequías, deshielo de polos y glaciares con aumentos de los niveles oceánicos. Son amenazas a la fauna y flora global, la humanidad incluida.
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jueves, 2 de agosto de 2018

Horizontes y retos (II)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 2 de Agosto de 2018.
¿Q
ué duda hay de que entre los retos más agudos e históricos que enfrentará el próximo gobierno está el poder alejarse, en los hechos, del recetario fondomonetarista asentado en la monumental deuda pública y su gravoso servicio que padecemos desde 1982, cuando estalló la crisis deudora, seguida años después de incalificables rescates? Por precisión conceptual e institucional digo fondomonetarista y no neoliberal. Es cierto que, como muestra la ciencia social, el aparato financiero internacional alienta alta concentración de la riqueza y receta un infierno a la población. Como ayuda de memoria, consultar Neoliberalismo: breve historia del infierno, de Eric Toussaint eldiiplo.org.
El aparato financiero alienta ese endeudamiento para la manufactura de poder imperial sobre las naciones. Lo hace vía un recetario de desregulación, apertura comercial y a la IED, privatización, austeridad antipopular y desnacionalización que, en el caso de México, debe analizarse en el contexto de la historia geográfica de América del Norte. Se trata de un recetario que alienta el saqueo de la economía, desde dentro y fuera. Ese infierno es paraíso que agrega miles de millones de dólares a los de la lista dorada de Forbes. El recetario cobra fuerza porque se ata a las líneas de crédito del FMI, al tratarse de mecanismos financieros de extracción de riqueza de lo público a lo privado tipo asociaciones público-privadas, fomentadas por el Banco Mundial (BM). Así se ilustra en José María Calderón y Alfonso Vadillo, coordinadores, Capitalismo financiero, instituciones y tendencias en curso, FCPyS/UNAM, 2017.
Desde los años ochenta del siglo pasado se detectan graves anomalías en la conducción de la política económica que se acentuaron y requieren explicación de los responsables. Sería torpe asumir que además de los mandatarios en turno, las responsabilidades por aplicar recetarios abiertamente destructivos del aparato productivo, del mercado interno, que desarticulan y colocan a remate, a precio vil las paraestatales estratégicas: ferrocarriles, astilleros, telefonía, electricidad, reserva mineral, de los combustibles fósiles, recaen sólo en las secretarías de Hacienda, Economía o del Banco de México de los últimos 36 años. Esas instancias más parecen sucursales del FMI en lo macroeconómico y por rama del BM y BID, que entes de una nación soberana, no operados por presidentes o secretarios de Estado, sino por country managers dedicados con ahínco a gestionar la condicionalidad acreedora del ajuste estructural. Y es que, siguiendo a Joseph Stiglitz, ex primer economista del BM, entre más endeudamiento, mayor la comisión legal depositada no sólo en la banca suiza.
No es asunto menor. La próxima administración hereda la friolera de 10.88 Billones de pesos, con B mayúscula porque son millones de millones (trillones en EU) de pesos. En los primeros cinco años de EPN la deuda total del sector público pasó de 40 por ciento del PIB a 46.1 por ciento del PIB, un crecimiento que se acompañó del desplome de la inversión pública productiva. ¿Dónde está el billón de dólares, del 2000 a la fecha, por los altos precios del petróleo (Fox-Calderón) y el endeudamiento prianista?
El fondomonetarismo alentó el abandono del campo, lanzó a millones a las calles y a EU; impulsó la desatención de las refinerías y la desarticulación de Pemex. La deuda y sus rescates desplazaron hacia las trasnacionales y privados de acá y allá el timón energético y alimentario. Eso, junto a la brutal ofensiva contra el campesinado nos hace importadores de gasolinas y alimentos: grave vulnerabilidad advertida en materia energética y desde hace años por el senador Manuel Bartlett en estudios publicados con analistas de reconocido calibre, como Rosío Vargas Suárez, del Centro de América del Norte, UNAM (ver, Reforma energética: el poder duro y consensuado para imponerla, Senado 2016), y ponente en seminarios sobre el sector petroeléctrico del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la UNAM. Sus aportes, dato en mano, se distinguen por la precisión conceptual, legal y documental.
El acelerado colapso climático antropogénico (CCA), una amenaza a la vida planetaria, ya incide en el abastecimiento mundial de alimentos. La persistencia letal del patrón fósil, sea para la generación eléctrica o el transporte, es reversible dada la amplia dotación solar de México, un país en que la electrificación de la movilidad ferroviaria de pasajeros y carga, urbana, interurbana e internacional de alta velocidad, es esencial. En medio del CCA, es vital recuperar el timón energético y alimentario. El camino no es en función de intereses tipo Shell o Monsanto et al (ver Silvia Ribeiro, La Jornada 21/7/18). Los tiempos están encima. Ante el CCA, urgen amplios apoyos al campo: sus efectos sobre las cosechas mundiales de maíz, arroz, verduras y legumbres empiezan a sentirse.
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jueves, 26 de julio de 2018

Horizontes y retos (I)
John Saxe-Fernández, La Jornada del Jueves 19 de Julio de 2018
L
os seis sexenios del neoliberalismo, en especial durante el periodo prianista(de Fox a la fecha) dejan una herencia atroz que no puede estar ausente en las evaluaciones históricas en estos días de civilidad e inteligencia de Estado hacia la potencia norteña (Estados Unidos), perceptible en la reunión sostenida por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su equipo de relaciones exteriores con una delegación de alto nivel encabezada por el secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo.
La deferencia de Estados Unidos se relaciona con asuntos e intereses de seguridad, geoestratégicos, migratorios, de servicio de la deuda externa y comerciales. De manera destacada está presente en el liderato estadunidense el huracán electoral que respaldó a AMLO y el posicionamiento de Morena en el Poder Legislativo y en todos los niveles de los puestos públicos en disputa en los comicios de 2018, desde lo federal, estatal a lo municipal, incluidas gubernaturas y el Gobierno de la Ciudad de México.
AMLO presentó a Marcelo Ebrard como su canciller y abrió la reunión con cordialidad y amistad. En esa ocasión, el secretario Pompeo se hizo acompañar por Steve Mnuchin, milmillonario al mando de fondos favorecidos por la crisis hipotecaria (2008) y sus desalojos. Es el actual titular del Departamento del Tesoro, el cual es dueño de 51 por ciento del Banco Mundial que opera, junto al FMI y el BID, como parte y parcela de la diplomacia de Estados Unidos, aunque se les califique de instituciones financieras internacionales.
También presentes: Jared Kushner, asesor de la Casa Blanca y yerno de Donald Trump, y Kirstein Nielsen, secretaria del Departamento de Homeland Security, que traduzco tal cual: Seguridad del Suelo Patrio. En estos tiempos de territorialización de la inversión extranjera directa el asunto merece atención y cuidado, como se ejemplifica en el reportaje de Alfredo Valadez R. sobre la minera canadiense First Majestic, que pretende ocupar 72 por ciento del territorio de Chalchihuites (La Jornada 4/7/18), y en una dimensión todavía mayor se coloca la incorporación del territorio de México y de Canadá en el perímetro de seguridad del Comando Norte estadunidense. Su contraparte, el Comando Sur, opera en el Caribe y desde la frontera de México con Guatemala hasta el Cabo de Hornos. Con Temer realiza operativos para la explotación de la Amazonía.
Respetados defensores de migrantes, como Alejandro Solalinde, deben tener presente que la Iniciativa Mérida es un arreglo de facto en materia de seguridad (bajo bandera antinarco) acordado por Felipe Calderón y George Bush hijo, usando partidas destinadas a Irak. Ese diseño, militarizado, siguió con Enrique Peña Nieto. No se rige bajo las leyes de tratados ni por el Derecho Internacional ni las convenciones de Ginebra o la de Palermo contra el crimen transnacional. Sus fondos los autoriza el legislativo estadunidense. Ni senadores o diputados de acá lo autorizan o evalúan. Opera en territorio nacional, pese a que Santiago Roel, de Semáforo Ciudadano, dato en mano advierte que desde que entra el Plan Mérida se incrementa el crimen, la extorsión o los homicidios. Este año, agregó, 73 por ciento de los asesinatos son ejecuciones del crimen organizado. Enfrentar esta herencia, compleja y despiadada, es gran reto para el pueblo y su nuevo gobierno.
El caudal de movilización electoral y social de los más de 30 millones de votos que obtuvo AMLO es de magnitud histórica, no sólo doméstica. Si se revisan los parámetros demográficos de Estados Unidos, de magnitud semejante a los del México de hoy, y guardadas las diferencias histórico/económicas, la votación de AMLO es equiparable y aun supera a la avalancha (landslide) de 26 millones de votos que llevó a Franklin D. Roosevelt a la presidencia en 1933 cuando la población estadunidense rondaba los 126 millones, cifra cercana a la actual población mexicana. En EU había exclusión social, desempleo, hambre, desesperación y pobreza. La ruina que dejó la Gran Depresión.
Aquí hace 36 años padecemos una política económica de aún mayor devastación y costo social. Una debacle humanitaria equiparable a una guerra civil prolongada: el neoliberalismo, término que mal esconde una cruenta guerra de clase oligárquica, sostenida y atada a las condiciones macro y por rama de las líneas de crédito manejadas por el aparato financiero que debilitan a la economía popular, al aparato productivo, el empleo y al mercado interno. En paralelo al desgarre del tejido social, manifiesto en niveles descomunales en intensidad y extensión territorial de la violencia, documentos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indican un drástico endeudamiento externo desde 2007 a la fecha. El 2 de febrero 2 La Jornada informó de un aumento de 58 por ciento de la deuda externa. Sólo por concepto de amortizaciones de ese empréstito del sector público es de al menos 76 mil 456.8 millones de dólares, según informes de la SHCP.
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jueves, 5 de julio de 2018

Trump, AMLO y el mandato popular
 
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 5 de Julio de 2018.
 
El combate a la pobreza, la de-sigualdad, la corrupción, la impunidad y la violencia, como eje de la campaña electoral 2018 de las candidaturas de Andrés Manuel López Obrador y Morena a todo nivel, jugó y jugará en todo momento, ahora y en el futuro, un papel central en la permanencia y consistencia del apoyo popular, bien detectado por las encuestadoras, un verdadero huracán electoral, que sustentó la victoria de AMLO en pos de la Presidencia, de gubernaturas, diputaciones y senadurías bajo las promesas de no les voy a fallar y no traicionaré al pueblo. Desde la empatía que viene con los años, el mandatario electo dice que la suya es una disposición sólida y serena ante el pueblo, el mundo y ante sí mismo. Es un mandato Ayotzinapa, que tiene como fuerza motora detener la masacre en curso entre mexicanos, tratándose de un reto trascendental y complejo ante el que se buscará todo apoyo, desde lo doméstico hasta la ONU y el papa Francisco, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional. Pero sin abandono del neoliberalismo por 36 años vigente bajo el FMI, sería difícil ir a la raíz.
Esta vital iniciativa tiene imbricación con un diseño de política exterior centrado en los principios normativos de política exterior del artículo 89 constitucional, del que AMLO citó en las plazas públicas: 1) la autodeterminación de los pueblos; 2) la no intervención y 3) la solución pacífica de controversias. Evidenció así su endoso a un mandato constitucional que incluye la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; y la lucha por la paz y seguridad internacionales (DOF 11/mayo 1988).
Alrededor de estos principios de larga data, se articula una política exterior esencial en estos años del siglo XXI repletos de retos existenciales, por la desastrosa convergencia entre el colapso climático antropogénico en curso con una guerra nuclear. De esos riesgos tratan los principios de política exterior como lo argumentó y llevó a la práctica Alfonso García Robles, el premio Nobel de la Paz (1982) otorgado junto a Alva R. Myrdal, por la promoción de la no proliferación nuclear en el Tratado de Tlatelolco (1967), el cual, ante la inminencia de una guerra nuclear, como la Crisis de los cohetes de octubre de 1962, formalizó la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe. Hoy, ante un deterioro estratégico aún mayor, Estados Unidos y Rusia, que manejan 95 por ciento del arsenal atómico, mientras no acuerden la desnuclearización de su armamento, enfrentarán, junto al resto de las naciones del orbe, alto riesgo de destrucción mutua, asegurada y, entiéndase bien, terminal, dada la acentuada aniquilación biológica en curso, aún sin otra guerra mundial (PNAS, 10 de julio de 2017). El espíritu del Tratado de Tlatelolco debe estar en la agenda Trump/Putin a celebrarse en Helsinki, Finlandia, el 16 de julio. Urge un entente nuclear cordiale.
El tercer principio de política exterior en la agenda de AMLO no es asunto menor. México va por la paz y la civilidad estratégica, no por el belicismo que bombardea pueblos. Datos oficiales recabados por el senador republicano Rand Paul muestran que la dupla George W. Bush/Tony Blair lanzó 70 mil bombas contra cinco países con los que Estados Unidos no está en guerra, aunque desde el 11/S se declaró en guerra antiterrorista. Durante esos ocho años lanzó un promedio diario de 24 bombas, es decir, 8 mil 750 al año. Durante los años de Obama/OTAN la cifra aumentó a un promedio de 34 bombas diarias, 12 mil 500 anualmente (100 mil en ocho años), lanzadas contra siete países. En el primer año de Trump el promedio de bombas pasó a 121 diarias (una cada 12 minutos) con un total anual de 44 mil 96. Acierta el comediante Lee Camp cuando dice que vivimos en un estado de guerra perpetua sin darnos cuenta.
Según datos de Whitney Webb, de Mint Press News, con Trump la tasa de muertos por ataques con drones es 80 veces mayor que bajo Bush: “…más de 80 por ciento de las bajas civiles (niños, mujeres, hombres) nunca se identifican”. Ni ellos saben a quién están matando. Evitan registrar los muertos civiles en la zona de guerra clasificándolos de enemigos combatientes. (¿A quién bombardeará Colombia desde la OTAN?)
Coda. Si en lo doméstico es vital que la transición arranque sin sobresaltos y libre de designios transexenales como someterse innecesaria y prematuramente al mandato ominoso del FMI-BM-BID, en lo externo los principios de política exterior abrazados por AMLO ante el electorado que lo llevó a la Presidencia serán el único cauce a seguir, en un mundo de banca, moneda y finanza multilateralizante. Como dijo el virtual presidente electo a los simpatizantes que lo rodean a cada paso por la capital, la transición y el gobierno se harán de manera ordenada y tersa. Lo podrá hacer así bajo el mandato popular.

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jueves, 21 de junio de 2018

Unilateralismo agresivo (UA)


John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 21 de Junio de 2018.

E
n medio de la condena mundial ante los imperdonables asaltos contra la integridad de más de 2 mil niños y sus familias migrantes y haciendo gala de una crueldad nazi para halagar a su base electoral, separando a infantes de madres y padres, Donald Trump escenificó varios berrinches que merecen atención. Uno luego de la reunión del G-7, donde rechazó el comunicado, con alta agresividad comercial hacia sus socios europeos (que mostraron padecer de patética rusofobia). El otro incidente dedicado a culpar al primer ministro Justin Trudeau, de Canadá, por decir que su país respondería a los aranceles al acero y aluminio de manera equivalente.
Jim Hoagland, de The Washington Post (14/6/18), en ¿Qué está tratando de esconder Trump, culpando a Canadá?, indica que la respuesta puede asustar a cualquiera: se trata de protagonismos que esconden una escalada en aranceles, contra todos, en especial China y/o un asalto sistemático a los organismos multilaterales de comercio.
Días después se informó que Michael Hirson, director sobre Asia del grupo Eurasia en Nueva York, señaló que ya está en marcha una primera ronda de aranceles (contra China) en mercancías por 50 mil millones de dólares y el riesgo de escalada a una segunda ronda es considerable. En síntesis: ya estamos en plena guerra comercial mundial.
Así se documenta en la Agenda presidencial de comercio 2018, de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. La geopolitización de las relaciones económicas internacionales es precipitante mayor de guerra mundial (A. Millward, 1986). Trump aprieta el gatillo nuclear mediante asaltos de unilateralismo agresivo (UA), que van de lo bélico/comercial en un contexto crecientemente catastrófico en materia climática y de biodiversidad. La escalada arancelaria contra China y su fondo geopolítico es de alta explosividad si se atiende a los precipitantes históricos que detonaron en el siglo XX las dos guerras mundiales y si además se consideran, del lado del negacionismo climático de Trump, los preparativos del Departamento de Defensa (DoD) a mediano plazo, ante las megamigraciones y la desestabilización sociopolítica y económica que acarrearía el colapso climático antropogénico (CCA) en curso, desde las grandes megalópolis del planeta localizadas en las costas. Es un CCA alentado por un gobierno salvaje que frena o revierte toda medida orientada a contener el ritmo creciente de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), ligadas a la alta tasa de ganancias de la poderosa fracción que goza la ganancia vinculada al predominio de los combustibles fósiles y de la máquina de combustión interna.
Además de inyectar billonarias partidas a la guerra, el trumpismo alienta la geopolitización de las relaciones económicas vía el UA, parte del proteccionismo comercial de Estados Unidos (ver J. N. Bhagwati, Agressive unilateralism, Michigan University Press, 1990).Mientras Trump, el comandante en jefe del DoD es negacionista del CCA, son amplios los escenarios, contingencias e incluso la incorporación del CCA en su inversión para la infraestructura de bases y tropa de ocupación de áreas biodiversas, repletas de agua dulce, minerales y combustibles fósiles como la región amazónica; fuerzas desplegadas por el Comando Sur bajo los Temer de este mundo. Todo ello ante el colapso de civilización de una abrupta y acelerada elevación de los niveles marítimos: James Hansen advierte que de seguir sin regulación de GEI, es probable en este siglo una elevación de dos metros en los niveles oceánicos. El negacionismo climático de Trump y el UA comercial y de seguridad nacional contra China y Rusia agudiza el riesgo de convergencia de catástrofe bélico/climática al priorizar la ganancia a costa de la biosfera planetaria.
En la introducción a la Agenda Comercial 2018 de Trump se plantea una reforma del sistema multilateral de comercio, ya que “la Organización Mundial de Comercio (OMC) en lugar de regular a países como China, que distorsionan el mercado… les otorgan ventajas injustas contra Estados Unidos. No promueve “mercados más eficientes, la OMC ha sido usada para mantener barreras arancelarias, tolerar el dumping, los subsidios y otras prácticas que distorsionan al mercado”.
Estados Unidos anuncia que aplicará el UA y no permitirá que la OMC o cualquier otro organismo multilateral nos frene en acciones esenciales al bienestar económico del pueblo estadunidense. Se estipula que “en respuesta a la competencia económica, la Estrategia de Seguridad Nacional determina que ‘China y Rusia representan un reto al poder, la influencia y los intereses de Estados Unidos’. (Ambas) intentan minar la seguridad y prosperidad estadunidese’. Estos retos no se limitan al campo de la seguridad nacional porque también impactan la política comercial”. De responder China, Washington anuncia aranceles por 100 mil millones de dólares.
En el horizonte la convergencia de recesión/depresión y guerra mundial.
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viernes, 8 de junio de 2018

México y la guerra económica (II)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 7 de Junio de 2018.

L
os procesos electorales que vive la nación, ya en su etapa final, se realizan en un clima difícil por la ola de violencia. ¿Espontánea o desatada por fuerzas interesadas en desactivarlos? Ya que en estos comicios la propuesta económica alternativa al devastador neoliberalismo, articulada por Morena, concita un consenso arrollador. Este planteo se da frente a un enrarecido tablero económico y geopolítico mundial afectado por el unilateralismo comer- cial y militar de Donald Trump y su America first, dirigido a México y Canadá en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y a la Unión Europea (UE) en el ataque al Acuerdo Nuclear (AN) con Irán, esto último con efectos negativos para firmas europeas, rusas, chinas e iraníes.
Con Ricardo Anaya y José Antonio Meade enfilados al continuismo, la propuesta de Andrés Manuel López Obrador cobra fuerza en un contexto mundial que ya roza en guerra comercial, elevando la relevancia práctica para la seguridad, medidas como el fortalecimiento del mercado interno, el remozamiento y la ampliación de los encadenamientos productivos aniquilados por 36 años de ataques al aparato productivo nacional, industrial y agrícola, lo cual no es mirar para atrás, sino recuperar capacidades para enfrentar el momento actual.
Mientras Trump advertía que podría imponer aranceles a las importaciones automotrices de Canadá y México, también de Japón, Alemania y China, la prensa alemana anunció que la canciller Angela Merkel viajaba a China en plena guerra comercial con Estados Unidos. Además, Heiko Maas, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, en visita a Washington y luego de promover sin éxito ante Mike Pompeo, ahora secretario de Estado, la renovación del AN, calificó el ataque de Trump a ese acuerdo de clara amenaza a la seguridad internacional.
La economía mundial y la estadunidense, como puede apreciarse en los hechos históricos y contemporáneos, no se rige desde la sabiduría de la mano invisible del mercado. Así lo plantean quienes articulan sus codicias e intereses desde el globalismo pop. El TLCAN no globalizó la economía mexicana, sino que la imperializó y devastó. No es la dinámica del mercado sino la de las relaciones intrafirma del capitalismo monopólico/financiero, con intenso uso de los instrumentos de Estado, lo que rige a la economía mundial, máxime para una élite históricamente proteccionista y belicista, como ha sido y es la de Estados Unidos. Cierto que Washington utiliza la retórica librecambista, es lo usual a todo hegemón, como ironizó Bismark, temeroso de que otros sigan su ejemplo.
En este contexto es de relevancia mayor, para el público general y quienes aspiran a la construcción social y económica alternativa, la recuperación histórica y analítica del libro de Arturo Ortiz Wadgymar, La apertura económica de México 30 años después: del GATT a Trump (Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2017). Con lenguaje directo y línea argumental sólida se revisan temas relevantes como la política comercial de México entre 1980 y 1993, y sus antecedentes. La bien lograda síntesis del periodo sustitutivo de importaciones, sus grandes éxitos, como lograr tasas de crecimiento de poco más de 6 por ciento anual y sus fracasos y problemas; abre puertas para el estudio de las fortalezas y vulnerabilidades que hoy enfrenta la nación.
En un medio de gran crisis y confrontación mundial entre las grandes potencias, en México “Existió un fuerte nacionalismo, manifestado mediante políticas independientes y diversas nacionalizaciones como la petrolera y la de los ferrocarriles, todo esto sirvió de apoyo a una política de autodeterminación, que mucho preocupó a Estados Unidos (…) se inició el desarrollo industrial con el avance en materia de petroquímica, hierro y acero, industria alimenticia, fertilizantes y otras ramas estratégicas más, que se basaron en una fuerte intervención del Estado (…) los logros no fueron de ninguna manera despreciables, aunque reconociendo las limitaciones y errores de este periodo (…) hubo excesos y derroches, así como creciente dependencia del capital extranjero para financiar los persistentes déficit de la cuenta corriente, lo cual a la larga habría de generar el desequilibrio con el exterior y la deuda que llevó a que lo logrado se esfumara a partir de 1982, en que toma carta de naturalización la política económica antinflacionaria, basada en los programas de ajuste bajo la supervisión del FMI que persisten hasta nuestros días.”
Desde el inicio, Ortiz Wadgymar toma nota de la hostilidad de Trump como candidato y presidente hacia nuestro país y se alarma con razón: ahora el mandatario estadunidense plantea aranceles a la industria automotriz con dedicatoria a México. Los Angeles Times reveló que un alto funcionario en condición de anonimato dijo que Estados Unidos usaría la seguridad nacional para presionar a México durante la etapa final de las negociaciones y justificar un arancel de 25 por ciento. Usó el mismo argumento en marzo para perjudicar las importaciones de acero y aluminio.
¿A qué gobierno mexicano daña ese ataque: al que sale o al que entra?
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viernes, 25 de mayo de 2018

Trump, ¿guerra económica mundial? (I)

John Saxe-Fernández,  La Jornada a Jueves 24 de Mayo de 2018.

El torrente imperialista de la unilateralidad bélica post 11/S y la alta militarización doméstica e internacional que acarrea con muy alto costo fiscal, sigue desplomando la hegemonía de Estados Unidos. Con Donald Trump el colapso del liderato moral e intelectual es más notorio. Junto a la proyección de fuerza, ese liderato es esencial a todo hegemón, pero el nacionaltrumpismo y sus interesados berrinches contra los intereses geoeconómicos de la Unión Europea (UE) –La Jornada 26/10/17– ya afectan, y de manera profunda, la ecuación mundial de poder, en especial, los vínculos transatlánticos y de manera directa a la OTAN. De esto no se infiera desatención a lo multidimensional de un fenómeno que incluye cambios tectónicos en las relaciones entre Estados Unidos, Rusia, China y la UE. Me propongo atender, por medio de la comparación histórica, el orden de magnitud de lo que ocurre a la ecuación mundial de poder, centrando la atención en la pugna geoeconómica y geopolítica en las relaciones transatlánticas.
Hace 43 años, en un estudio sobre la política internacional de seguridad de Estados Unidos, que transitaba de la contrarrevolución mundial expresada en la genocida guerra contra Vietman, a una contrarreforma hemisférica, en el brutal y sangriento golpe orquestado por Nixinger/CIA contra el régimen electoral, constitucional y legítimo de Salvador Allende (11/9/73), me pareció acertada la síntesis de James Schlesinger, secretario de Defensa de Richard Nixon y luego de Gerald Ford, en torno a la OTAN y a la relación de Estados Unidos con la Europa de entonces.
“La OTAN y la seguridad de Europa Occidental –sintetizó Schlesinger– constituyen parte esencial de los intereses y de las alianzas permanentes de Estados Unidos…Una dominación hostil de Europa Occidental y el control hostil de sus vastos recursos representaría un grave peligro a la seguridad estadunidense. La pérdida de considerables inversiones y la posibilidad de su pérdida conllevaría un grave daño económico y el alejamiento de Europa Occidental acarrearía una contracción intolerable del ‘mundo libre’ (sic). Mientras Estados Unidos podría sobrevivir (aislado) en el hemisferio occidental, lo haría en modalidades que resultarían muy perturbadoras a sus ciudadanos” (citado en JSF, les temps modernes, número 352, París, noviembre, 1975. Cursivas mías.)
En cualquier recorrido de la relación EU-Europa después de la Segunda Guerra Mundial, queda claro que el vigor de la recuperación industrial del viejo mundo y la creación de una estructura monetaria-financiera, si bien apoyada de dientes para afuera por Estados Unidos, en su elite afloraron, en volumen e intensidad, crecientes rivalidades intercapitalistas. Eisenhower, Nixon y sucesores vieron con recelo esa robusta recuperación económica. La percibieron como fuente del desempleo doméstico y luego del estancamiento y mal desempeño de Estados Unidos en la competencia comercial.
Como la UE rechazó en bloque el ataque de Trump al histórico acuerdo nu-clear con Irán de las seis potencias (5P+1) esas rivalidades se acentuaron: la UE, por razones geopolíticas y económicas no quiere otra guerra en Medio Oriente ni riesgos de guerra nuclear. Tampoco los altos costos a empresas europeas de la extraterritorialidad de las sanciones estadunidenses contra Irán y firmas de terceros países. La semana pasada Trump rechazó la postura europea regañando a Bruselas y Berlín: una inusitada fricción con la UE y Alemania tanto en lo comercial como en materia de seguridad. Dijo: “Alemania debe mostrar liderazgo en la alianza (OTAN) haciendo algo por su déficit en inversión militar que viene de hace años. No aporta lo que le corresponde y… se beneficia mucho más que EU… además, como se sabe –los europeos– compran una gran cantidad de gas natural a Rusia, pagando decenas de miles de millones de dólares”.
A raíz del ataque de Estados Unidos al pacto nuclear con Irán y de la agresividad de Trump, Berlín inició un enlazamiento, hasta ahora vetado por Washington, con Rusia y China, en apoyo al pacto con Irán mientras, según informa True Publica (ICH, 18/5/2018) desde hace dos meses Irán por su parte giró instrucción para que todo su comercio no se realice con dólares, sino en moneda nacional, el euro o el yuan-oro. También se supo que la UE prevé la restauración del Estatuto de 1996, que prohibe a las compañías europeas someterse a las leyes extraterritoriales de Estados Unidos” (id). Excepto que ya el neoliberal Macron parece flaquear.
La UE plantea usar euros en sus compras de crudo a Irán, unos 450 mil barriles diarios (bd) mientras Asia le importa a Irán 1.8 millones de bd. China es el mayor importador de petróleo iraní. Es la segunda economía mundial y realiza su comercio petrolero en yuan, en especial desde que lanzó su mercado de futuros (id).
Ni la hostilidad de Trump al control europeo de Europa, ni su veto a los lazos económicos euro-asiáticos, ni su no-uso de las sanciones a cambio de vender gas natural a la UE, tienen futuro financiero o geológico.

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jueves, 10 de mayo de 2018

Neoliberalismo en tiempo electoral
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 10 de mAYO DE 2018.
E
l término neoliberalismousado para calificar la ofensiva oligarquica-imperial contra la población mexicana, ya por 36 años sin descanso, es una tapadera lingüística de la superexplotación del trabajo, de la atroz guerra de clases y el saqueo desde dentro y fuera contra el patrimonio nacional y los recursos naturales. El neoliberalismo, dice Chomsky, ni es neo, porque contiene lo peor del capitalismo victoriano, ni es liberalismo, una doctrina política opuesta a las autocracias. En nuestro caso, los efectos acumulados de ese recetario económico sobre el tejido social han sido desastrosos: una masacre entre mexicanos que cubre el territorio, cientos de miles de muertos, decenas de miles de desapariciones forzadas y alarmantes aumentos de la población bajo desplazamientos internos forzados (DIF), toda la catástrofe humana que esconden el uno por ciento y la mercadotecnia inquina vargasllosista contra Andrés Manuel López Obrador.
Según la Comisión Mexicana en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Cmdpdh) el aumento de los desplazamientos internos forzados son similares a los de un país en guerra, mientras organismos internacionales que evalúan el fenómeno se quejan de que la resistencia del Estado a realizar una política integral en la materia, dificulta conocer la magnitud y la evolución de la tragedia. La Cmdpdh calcula la cifra histórica en poco más de 300 mil afectados por lo que sorprende la cifra de otra fuente de 1.7 millones de personas en México sometidas a DIF entre 2006 y 2011 –una cifra anual cercana a 330 mil personas–. ¿Es el desplazamiento forzado una política de Estado? En un reportaje valioso sobre el asunto se indica que Michel Forst, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los riesgos que enfrentan los defensores de derechos humanos en México, señaló que las grandes trasnacionales, que compran montañas, cerros, lagos, lagunas y ríos en México, son fuente de graves y sistemáticas violaciones de las garantías individuales y colectivas (ejidales), como el derecho a la consulta previa, libre e informada (La Jornada 4/5/2016).
Otras fuentes advierten que la población indígena y campesina, las mujeres y los niños, son quienes sufren las mayores penalidades. Ya Baskut Tuncak, relator de la ONU sobre el manejo de sustancias peligrosas, señaló la semana pasada que la contaminación es un problema de derechos humanos y en México se ha tornado de graves consecuencias particularmente para los más débiles. Agregó que las industrias extractivas (minerales, gas y petróleo) “ejercen violencia contra las comunidades, en su mayoría indígenas, al contaminar con químicos tóxicos, ya que las víctimas carecen de acceso a medidas de remediación con lo que se incurre en injusticias en México… Las empresas siguen contaminando aire, agua y tierra con toda impunidad”.
Con el acentuado entreguismo generalizado por los compromisos del neoliberalismo formalizado en los préstamos de ajuste estructural, así como en arreglos de seguridad con Estados Unidos, tipo IM, se vuelve más frecuente el uso (de larga data colonial y poscolonial) de fuerzas paramilitares en el despojo de tierras indígenas y campesinas, y luego comunales y ejidales. Es frecuente que los dirigentes comunales requieran el anonimato en sus declaraciones a la prensa, como informa un relato, “por temor ante nuevas agresiones contra sus comunidades (Ibidem).”
Ante la resistencia al despojo territorial, son frecuentes los conflictos con las autoridades municipales, seguidos de amenazas y agresiones contra los ejidatarios reactivando grupos paramilitares. Es aleccionador, en estos tiempos electorales, observar cómo viejas prácticas para-militares de la oligarquía se reviven. En un ejido chiapaneco, los dirigentes ejidales de manera enfática recordaron que mientras la presencia de paramilitares había sido casi nula, sin embargo, durante los procesos electorales se reactivan. Bloquean caminos, salen y entran de las comunidades embozados para generar desconcierto y pánico en la población. Pero como dijo un líder, nosotros seguiremos luchando y manifestándonos hasta recuperar nuestras tierras (E. Méndez y R. Garduño, LJ, 4/5/16 p.4).
La violencia por la torpe militarización de la “guerra al narco” de Felipe Calderón en el marco de la IM no deja de crecer y generalizarse. La IM, recuérdese, es un arreglo de facto entre George Bush II y el panista, continuado por un imprudente Enrique Peña Nieto. El blanquiazulrecurrió a la guerra contra algo o alguien, en pos de la legitimidad perdida en el turbio haiga sido como haiga sido de su usurpación electoral. Es al calor de esa violencia que desde la Ley de Seguridad Interior se instauró un estado de excepción y es en ese frágil y explosivo contexto que transitamos hacia otro régimen que nos aleje del caos, guerra y desintegración nacional. En estas elecciones, la nación pende de un hilo, el de la limpieza electoral que sostiene una paz precaria.
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