jueves, 16 de agosto de 2018

Horizontes y retos (III)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 16 de agosto de 2018.
E
l masivo y vasto despliegue electoral y territorial de la población mexicana durante los comicios, articulado por Andrés Manuel López Obrador como un movimiento civil pacífico hacia la cuarta transformación (CT), es de trascendencia histórica nacional y regional. Podría ser mundial. Eso depende de la capacidad de articulación del nuevo gobierno-en-funciones, en la construcción social alternativa, de cara a los grandes desafíos existenciales del siglo XXI, lo que lleva consigo la inclusión de los límites planetarios a la acumulación capitalista en toda inversión pública, de forma especial, en torno a la necesaria desfosilización del transporte público de pasajeros, carga y de la generación eléctrica.
Ya algunos de los planteamientos de la CT contienen nombramientos y elementos que podrían desactivar la práctica de la superexplotación de la fuerza de trabajo, la ruina del medio ambiente y del aparato productivo.
El fondomonetarismo o fondismose apoya en el terror de Estado y en una apabullante propaganda, en bocanadas de alta inhumanidad y de la toxicidad de mineras y del fracking, sobre una población con niñas, niños y ancianos, enfermos o en las calles para pedir limosna o limpiando parabrisas. La violencia y el terror todavía no se van y se detecta, en Sonora y Puebla, de-sacato en ciernes para acotar a Morena, aunque la avalancha electoral les dice: ¡váyanse!
En precio y acceso a alimentos, tan centrales como la tortilla, y servicios, entre ellos la energía y el transporte, el diagnóstico y la propuesta del próximo gobierno iría en dirección de la CT. ¿Garantizará su oferta a la población sin recurrir a métodos que agreden su salud y futuro bienestar ante el colapso climático antropogénico (CCA) en curso, es decir, sin transgénicos y alta dependencia en el motor de combustión interna en transporte, ni electricidad a base de combustibles fósiles? ¿Cuál es la prioridad presupuestal en energías limpias, sol, viento y geotermia?
Aprovechar los fenómenos térmicos que ocurren en el interior de la corteza terrestre no es algo nuevo en México, que es sexto lugar mundial en generación eléctrica geotérmica.
Alrededor de 20 por ciento de la electricidad en el país proviene ya de energías limpias, de las que tres cuartas partes las genera la Comisión Federal de Electricidad. ¿Se recuperará sobre el timón energético, ferrocarrilero, educativo y agrícola la mano del interés público nacional?
La CT debe llevar alimento clave a las familias sin las barreras en precio, distribución y abastecimiento determinadas por intereses oligopólicos de dentro y fuera. Desde la tortilla hasta el CCA y la electrificación del sistema de transporte, todo es central para la CT.
A partir de 1982 las consultoras de Estados Unidos, sugeridas por el Banco Mundial para guiar inversión y deuda públicas, operan como verdaderos sicarios económicos, facilitadores de la ofensiva del alto capital hacia la fuerza de trabajo, los bienes y los recursos naturales. La concentración de riqueza y la desigualdad son históricas. El saqueo, magno, también va por ríos, bosques y lagos ¡hasta por las tortillas!, alimento de una nación que optó, desde el poder de las urnas, acabar con el expolio.
La CT va a favor de las familias más necesitadas. ¿Por qué? Por la brutal agresión fondista. Según el Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México, “el primero de enero de 1982 se podían comprar 50 kilos 910 gramos (de tortilla) con el salario mínimo… A la fecha (2016), con la inflación y el alza del dólar, se pueden adquirir cinco kilos 820 gramos con una remuneración diaria de 73.04 pesos, según datos de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos y un costo ponderado por kilogramo de tortilla de 12.54 pesos”.
Aunque hay quienes en puestos clave no perciben el deterioro acelerado del clima mundial y sus efectos en México como parte integral de su ecuación para diseñar la inversión pública, el hecho es que el CCA ya incide en las cosechas mundiales de maíz, trigo, arroz, vegetales y legumbres, con graves alzas potenciales de los precios con afectación seria sobre el bienestar de la población más vulnerable y pobre del mundo. De ahí el acierto y urgencia de fortalecer al campo con una agricultura que no caliente al mundo.
Estudios del Instituto de la Tierra de la Universidad Columbia ofrecen proyecciones a 2050. Calculan un aumento de 3.4 mil millones de personas con una demanda en alimentos de los países pobres de entre 59 y 98 por ciento. Advierten que una agricultura con producción a esos niveles no sería factible sin regulación y freno drástico a las emisiones al alza de gases de efecto invernadero (GEI).
Según un estudio recién publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, en zonas del planeta habría olas de calor letales a la ocupación humana, climas extremos, sequías, deshielo de polos y glaciares con aumentos de los niveles oceánicos. Son amenazas a la fauna y flora global, la humanidad incluida.
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jueves, 2 de agosto de 2018

Horizontes y retos (II)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 2 de Agosto de 2018.
¿Q
ué duda hay de que entre los retos más agudos e históricos que enfrentará el próximo gobierno está el poder alejarse, en los hechos, del recetario fondomonetarista asentado en la monumental deuda pública y su gravoso servicio que padecemos desde 1982, cuando estalló la crisis deudora, seguida años después de incalificables rescates? Por precisión conceptual e institucional digo fondomonetarista y no neoliberal. Es cierto que, como muestra la ciencia social, el aparato financiero internacional alienta alta concentración de la riqueza y receta un infierno a la población. Como ayuda de memoria, consultar Neoliberalismo: breve historia del infierno, de Eric Toussaint eldiiplo.org.
El aparato financiero alienta ese endeudamiento para la manufactura de poder imperial sobre las naciones. Lo hace vía un recetario de desregulación, apertura comercial y a la IED, privatización, austeridad antipopular y desnacionalización que, en el caso de México, debe analizarse en el contexto de la historia geográfica de América del Norte. Se trata de un recetario que alienta el saqueo de la economía, desde dentro y fuera. Ese infierno es paraíso que agrega miles de millones de dólares a los de la lista dorada de Forbes. El recetario cobra fuerza porque se ata a las líneas de crédito del FMI, al tratarse de mecanismos financieros de extracción de riqueza de lo público a lo privado tipo asociaciones público-privadas, fomentadas por el Banco Mundial (BM). Así se ilustra en José María Calderón y Alfonso Vadillo, coordinadores, Capitalismo financiero, instituciones y tendencias en curso, FCPyS/UNAM, 2017.
Desde los años ochenta del siglo pasado se detectan graves anomalías en la conducción de la política económica que se acentuaron y requieren explicación de los responsables. Sería torpe asumir que además de los mandatarios en turno, las responsabilidades por aplicar recetarios abiertamente destructivos del aparato productivo, del mercado interno, que desarticulan y colocan a remate, a precio vil las paraestatales estratégicas: ferrocarriles, astilleros, telefonía, electricidad, reserva mineral, de los combustibles fósiles, recaen sólo en las secretarías de Hacienda, Economía o del Banco de México de los últimos 36 años. Esas instancias más parecen sucursales del FMI en lo macroeconómico y por rama del BM y BID, que entes de una nación soberana, no operados por presidentes o secretarios de Estado, sino por country managers dedicados con ahínco a gestionar la condicionalidad acreedora del ajuste estructural. Y es que, siguiendo a Joseph Stiglitz, ex primer economista del BM, entre más endeudamiento, mayor la comisión legal depositada no sólo en la banca suiza.
No es asunto menor. La próxima administración hereda la friolera de 10.88 Billones de pesos, con B mayúscula porque son millones de millones (trillones en EU) de pesos. En los primeros cinco años de EPN la deuda total del sector público pasó de 40 por ciento del PIB a 46.1 por ciento del PIB, un crecimiento que se acompañó del desplome de la inversión pública productiva. ¿Dónde está el billón de dólares, del 2000 a la fecha, por los altos precios del petróleo (Fox-Calderón) y el endeudamiento prianista?
El fondomonetarismo alentó el abandono del campo, lanzó a millones a las calles y a EU; impulsó la desatención de las refinerías y la desarticulación de Pemex. La deuda y sus rescates desplazaron hacia las trasnacionales y privados de acá y allá el timón energético y alimentario. Eso, junto a la brutal ofensiva contra el campesinado nos hace importadores de gasolinas y alimentos: grave vulnerabilidad advertida en materia energética y desde hace años por el senador Manuel Bartlett en estudios publicados con analistas de reconocido calibre, como Rosío Vargas Suárez, del Centro de América del Norte, UNAM (ver, Reforma energética: el poder duro y consensuado para imponerla, Senado 2016), y ponente en seminarios sobre el sector petroeléctrico del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias de la UNAM. Sus aportes, dato en mano, se distinguen por la precisión conceptual, legal y documental.
El acelerado colapso climático antropogénico (CCA), una amenaza a la vida planetaria, ya incide en el abastecimiento mundial de alimentos. La persistencia letal del patrón fósil, sea para la generación eléctrica o el transporte, es reversible dada la amplia dotación solar de México, un país en que la electrificación de la movilidad ferroviaria de pasajeros y carga, urbana, interurbana e internacional de alta velocidad, es esencial. En medio del CCA, es vital recuperar el timón energético y alimentario. El camino no es en función de intereses tipo Shell o Monsanto et al (ver Silvia Ribeiro, La Jornada 21/7/18). Los tiempos están encima. Ante el CCA, urgen amplios apoyos al campo: sus efectos sobre las cosechas mundiales de maíz, arroz, verduras y legumbres empiezan a sentirse.
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jueves, 26 de julio de 2018

Horizontes y retos (I)
John Saxe-Fernández, La Jornada del Jueves 19 de Julio de 2018
L
os seis sexenios del neoliberalismo, en especial durante el periodo prianista(de Fox a la fecha) dejan una herencia atroz que no puede estar ausente en las evaluaciones históricas en estos días de civilidad e inteligencia de Estado hacia la potencia norteña (Estados Unidos), perceptible en la reunión sostenida por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y su equipo de relaciones exteriores con una delegación de alto nivel encabezada por el secretario de Estado estadunidense, Mike Pompeo.
La deferencia de Estados Unidos se relaciona con asuntos e intereses de seguridad, geoestratégicos, migratorios, de servicio de la deuda externa y comerciales. De manera destacada está presente en el liderato estadunidense el huracán electoral que respaldó a AMLO y el posicionamiento de Morena en el Poder Legislativo y en todos los niveles de los puestos públicos en disputa en los comicios de 2018, desde lo federal, estatal a lo municipal, incluidas gubernaturas y el Gobierno de la Ciudad de México.
AMLO presentó a Marcelo Ebrard como su canciller y abrió la reunión con cordialidad y amistad. En esa ocasión, el secretario Pompeo se hizo acompañar por Steve Mnuchin, milmillonario al mando de fondos favorecidos por la crisis hipotecaria (2008) y sus desalojos. Es el actual titular del Departamento del Tesoro, el cual es dueño de 51 por ciento del Banco Mundial que opera, junto al FMI y el BID, como parte y parcela de la diplomacia de Estados Unidos, aunque se les califique de instituciones financieras internacionales.
También presentes: Jared Kushner, asesor de la Casa Blanca y yerno de Donald Trump, y Kirstein Nielsen, secretaria del Departamento de Homeland Security, que traduzco tal cual: Seguridad del Suelo Patrio. En estos tiempos de territorialización de la inversión extranjera directa el asunto merece atención y cuidado, como se ejemplifica en el reportaje de Alfredo Valadez R. sobre la minera canadiense First Majestic, que pretende ocupar 72 por ciento del territorio de Chalchihuites (La Jornada 4/7/18), y en una dimensión todavía mayor se coloca la incorporación del territorio de México y de Canadá en el perímetro de seguridad del Comando Norte estadunidense. Su contraparte, el Comando Sur, opera en el Caribe y desde la frontera de México con Guatemala hasta el Cabo de Hornos. Con Temer realiza operativos para la explotación de la Amazonía.
Respetados defensores de migrantes, como Alejandro Solalinde, deben tener presente que la Iniciativa Mérida es un arreglo de facto en materia de seguridad (bajo bandera antinarco) acordado por Felipe Calderón y George Bush hijo, usando partidas destinadas a Irak. Ese diseño, militarizado, siguió con Enrique Peña Nieto. No se rige bajo las leyes de tratados ni por el Derecho Internacional ni las convenciones de Ginebra o la de Palermo contra el crimen transnacional. Sus fondos los autoriza el legislativo estadunidense. Ni senadores o diputados de acá lo autorizan o evalúan. Opera en territorio nacional, pese a que Santiago Roel, de Semáforo Ciudadano, dato en mano advierte que desde que entra el Plan Mérida se incrementa el crimen, la extorsión o los homicidios. Este año, agregó, 73 por ciento de los asesinatos son ejecuciones del crimen organizado. Enfrentar esta herencia, compleja y despiadada, es gran reto para el pueblo y su nuevo gobierno.
El caudal de movilización electoral y social de los más de 30 millones de votos que obtuvo AMLO es de magnitud histórica, no sólo doméstica. Si se revisan los parámetros demográficos de Estados Unidos, de magnitud semejante a los del México de hoy, y guardadas las diferencias histórico/económicas, la votación de AMLO es equiparable y aun supera a la avalancha (landslide) de 26 millones de votos que llevó a Franklin D. Roosevelt a la presidencia en 1933 cuando la población estadunidense rondaba los 126 millones, cifra cercana a la actual población mexicana. En EU había exclusión social, desempleo, hambre, desesperación y pobreza. La ruina que dejó la Gran Depresión.
Aquí hace 36 años padecemos una política económica de aún mayor devastación y costo social. Una debacle humanitaria equiparable a una guerra civil prolongada: el neoliberalismo, término que mal esconde una cruenta guerra de clase oligárquica, sostenida y atada a las condiciones macro y por rama de las líneas de crédito manejadas por el aparato financiero que debilitan a la economía popular, al aparato productivo, el empleo y al mercado interno. En paralelo al desgarre del tejido social, manifiesto en niveles descomunales en intensidad y extensión territorial de la violencia, documentos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) indican un drástico endeudamiento externo desde 2007 a la fecha. El 2 de febrero 2 La Jornada informó de un aumento de 58 por ciento de la deuda externa. Sólo por concepto de amortizaciones de ese empréstito del sector público es de al menos 76 mil 456.8 millones de dólares, según informes de la SHCP.
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jueves, 5 de julio de 2018

Trump, AMLO y el mandato popular
 
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 5 de Julio de 2018.
 
El combate a la pobreza, la de-sigualdad, la corrupción, la impunidad y la violencia, como eje de la campaña electoral 2018 de las candidaturas de Andrés Manuel López Obrador y Morena a todo nivel, jugó y jugará en todo momento, ahora y en el futuro, un papel central en la permanencia y consistencia del apoyo popular, bien detectado por las encuestadoras, un verdadero huracán electoral, que sustentó la victoria de AMLO en pos de la Presidencia, de gubernaturas, diputaciones y senadurías bajo las promesas de no les voy a fallar y no traicionaré al pueblo. Desde la empatía que viene con los años, el mandatario electo dice que la suya es una disposición sólida y serena ante el pueblo, el mundo y ante sí mismo. Es un mandato Ayotzinapa, que tiene como fuerza motora detener la masacre en curso entre mexicanos, tratándose de un reto trascendental y complejo ante el que se buscará todo apoyo, desde lo doméstico hasta la ONU y el papa Francisco, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional. Pero sin abandono del neoliberalismo por 36 años vigente bajo el FMI, sería difícil ir a la raíz.
Esta vital iniciativa tiene imbricación con un diseño de política exterior centrado en los principios normativos de política exterior del artículo 89 constitucional, del que AMLO citó en las plazas públicas: 1) la autodeterminación de los pueblos; 2) la no intervención y 3) la solución pacífica de controversias. Evidenció así su endoso a un mandato constitucional que incluye la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; y la lucha por la paz y seguridad internacionales (DOF 11/mayo 1988).
Alrededor de estos principios de larga data, se articula una política exterior esencial en estos años del siglo XXI repletos de retos existenciales, por la desastrosa convergencia entre el colapso climático antropogénico en curso con una guerra nuclear. De esos riesgos tratan los principios de política exterior como lo argumentó y llevó a la práctica Alfonso García Robles, el premio Nobel de la Paz (1982) otorgado junto a Alva R. Myrdal, por la promoción de la no proliferación nuclear en el Tratado de Tlatelolco (1967), el cual, ante la inminencia de una guerra nuclear, como la Crisis de los cohetes de octubre de 1962, formalizó la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe. Hoy, ante un deterioro estratégico aún mayor, Estados Unidos y Rusia, que manejan 95 por ciento del arsenal atómico, mientras no acuerden la desnuclearización de su armamento, enfrentarán, junto al resto de las naciones del orbe, alto riesgo de destrucción mutua, asegurada y, entiéndase bien, terminal, dada la acentuada aniquilación biológica en curso, aún sin otra guerra mundial (PNAS, 10 de julio de 2017). El espíritu del Tratado de Tlatelolco debe estar en la agenda Trump/Putin a celebrarse en Helsinki, Finlandia, el 16 de julio. Urge un entente nuclear cordiale.
El tercer principio de política exterior en la agenda de AMLO no es asunto menor. México va por la paz y la civilidad estratégica, no por el belicismo que bombardea pueblos. Datos oficiales recabados por el senador republicano Rand Paul muestran que la dupla George W. Bush/Tony Blair lanzó 70 mil bombas contra cinco países con los que Estados Unidos no está en guerra, aunque desde el 11/S se declaró en guerra antiterrorista. Durante esos ocho años lanzó un promedio diario de 24 bombas, es decir, 8 mil 750 al año. Durante los años de Obama/OTAN la cifra aumentó a un promedio de 34 bombas diarias, 12 mil 500 anualmente (100 mil en ocho años), lanzadas contra siete países. En el primer año de Trump el promedio de bombas pasó a 121 diarias (una cada 12 minutos) con un total anual de 44 mil 96. Acierta el comediante Lee Camp cuando dice que vivimos en un estado de guerra perpetua sin darnos cuenta.
Según datos de Whitney Webb, de Mint Press News, con Trump la tasa de muertos por ataques con drones es 80 veces mayor que bajo Bush: “…más de 80 por ciento de las bajas civiles (niños, mujeres, hombres) nunca se identifican”. Ni ellos saben a quién están matando. Evitan registrar los muertos civiles en la zona de guerra clasificándolos de enemigos combatientes. (¿A quién bombardeará Colombia desde la OTAN?)
Coda. Si en lo doméstico es vital que la transición arranque sin sobresaltos y libre de designios transexenales como someterse innecesaria y prematuramente al mandato ominoso del FMI-BM-BID, en lo externo los principios de política exterior abrazados por AMLO ante el electorado que lo llevó a la Presidencia serán el único cauce a seguir, en un mundo de banca, moneda y finanza multilateralizante. Como dijo el virtual presidente electo a los simpatizantes que lo rodean a cada paso por la capital, la transición y el gobierno se harán de manera ordenada y tersa. Lo podrá hacer así bajo el mandato popular.

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jueves, 21 de junio de 2018

Unilateralismo agresivo (UA)


John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 21 de Junio de 2018.

E
n medio de la condena mundial ante los imperdonables asaltos contra la integridad de más de 2 mil niños y sus familias migrantes y haciendo gala de una crueldad nazi para halagar a su base electoral, separando a infantes de madres y padres, Donald Trump escenificó varios berrinches que merecen atención. Uno luego de la reunión del G-7, donde rechazó el comunicado, con alta agresividad comercial hacia sus socios europeos (que mostraron padecer de patética rusofobia). El otro incidente dedicado a culpar al primer ministro Justin Trudeau, de Canadá, por decir que su país respondería a los aranceles al acero y aluminio de manera equivalente.
Jim Hoagland, de The Washington Post (14/6/18), en ¿Qué está tratando de esconder Trump, culpando a Canadá?, indica que la respuesta puede asustar a cualquiera: se trata de protagonismos que esconden una escalada en aranceles, contra todos, en especial China y/o un asalto sistemático a los organismos multilaterales de comercio.
Días después se informó que Michael Hirson, director sobre Asia del grupo Eurasia en Nueva York, señaló que ya está en marcha una primera ronda de aranceles (contra China) en mercancías por 50 mil millones de dólares y el riesgo de escalada a una segunda ronda es considerable. En síntesis: ya estamos en plena guerra comercial mundial.
Así se documenta en la Agenda presidencial de comercio 2018, de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. La geopolitización de las relaciones económicas internacionales es precipitante mayor de guerra mundial (A. Millward, 1986). Trump aprieta el gatillo nuclear mediante asaltos de unilateralismo agresivo (UA), que van de lo bélico/comercial en un contexto crecientemente catastrófico en materia climática y de biodiversidad. La escalada arancelaria contra China y su fondo geopolítico es de alta explosividad si se atiende a los precipitantes históricos que detonaron en el siglo XX las dos guerras mundiales y si además se consideran, del lado del negacionismo climático de Trump, los preparativos del Departamento de Defensa (DoD) a mediano plazo, ante las megamigraciones y la desestabilización sociopolítica y económica que acarrearía el colapso climático antropogénico (CCA) en curso, desde las grandes megalópolis del planeta localizadas en las costas. Es un CCA alentado por un gobierno salvaje que frena o revierte toda medida orientada a contener el ritmo creciente de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), ligadas a la alta tasa de ganancias de la poderosa fracción que goza la ganancia vinculada al predominio de los combustibles fósiles y de la máquina de combustión interna.
Además de inyectar billonarias partidas a la guerra, el trumpismo alienta la geopolitización de las relaciones económicas vía el UA, parte del proteccionismo comercial de Estados Unidos (ver J. N. Bhagwati, Agressive unilateralism, Michigan University Press, 1990).Mientras Trump, el comandante en jefe del DoD es negacionista del CCA, son amplios los escenarios, contingencias e incluso la incorporación del CCA en su inversión para la infraestructura de bases y tropa de ocupación de áreas biodiversas, repletas de agua dulce, minerales y combustibles fósiles como la región amazónica; fuerzas desplegadas por el Comando Sur bajo los Temer de este mundo. Todo ello ante el colapso de civilización de una abrupta y acelerada elevación de los niveles marítimos: James Hansen advierte que de seguir sin regulación de GEI, es probable en este siglo una elevación de dos metros en los niveles oceánicos. El negacionismo climático de Trump y el UA comercial y de seguridad nacional contra China y Rusia agudiza el riesgo de convergencia de catástrofe bélico/climática al priorizar la ganancia a costa de la biosfera planetaria.
En la introducción a la Agenda Comercial 2018 de Trump se plantea una reforma del sistema multilateral de comercio, ya que “la Organización Mundial de Comercio (OMC) en lugar de regular a países como China, que distorsionan el mercado… les otorgan ventajas injustas contra Estados Unidos. No promueve “mercados más eficientes, la OMC ha sido usada para mantener barreras arancelarias, tolerar el dumping, los subsidios y otras prácticas que distorsionan al mercado”.
Estados Unidos anuncia que aplicará el UA y no permitirá que la OMC o cualquier otro organismo multilateral nos frene en acciones esenciales al bienestar económico del pueblo estadunidense. Se estipula que “en respuesta a la competencia económica, la Estrategia de Seguridad Nacional determina que ‘China y Rusia representan un reto al poder, la influencia y los intereses de Estados Unidos’. (Ambas) intentan minar la seguridad y prosperidad estadunidese’. Estos retos no se limitan al campo de la seguridad nacional porque también impactan la política comercial”. De responder China, Washington anuncia aranceles por 100 mil millones de dólares.
En el horizonte la convergencia de recesión/depresión y guerra mundial.
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viernes, 8 de junio de 2018

México y la guerra económica (II)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 7 de Junio de 2018.

L
os procesos electorales que vive la nación, ya en su etapa final, se realizan en un clima difícil por la ola de violencia. ¿Espontánea o desatada por fuerzas interesadas en desactivarlos? Ya que en estos comicios la propuesta económica alternativa al devastador neoliberalismo, articulada por Morena, concita un consenso arrollador. Este planteo se da frente a un enrarecido tablero económico y geopolítico mundial afectado por el unilateralismo comer- cial y militar de Donald Trump y su America first, dirigido a México y Canadá en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y a la Unión Europea (UE) en el ataque al Acuerdo Nuclear (AN) con Irán, esto último con efectos negativos para firmas europeas, rusas, chinas e iraníes.
Con Ricardo Anaya y José Antonio Meade enfilados al continuismo, la propuesta de Andrés Manuel López Obrador cobra fuerza en un contexto mundial que ya roza en guerra comercial, elevando la relevancia práctica para la seguridad, medidas como el fortalecimiento del mercado interno, el remozamiento y la ampliación de los encadenamientos productivos aniquilados por 36 años de ataques al aparato productivo nacional, industrial y agrícola, lo cual no es mirar para atrás, sino recuperar capacidades para enfrentar el momento actual.
Mientras Trump advertía que podría imponer aranceles a las importaciones automotrices de Canadá y México, también de Japón, Alemania y China, la prensa alemana anunció que la canciller Angela Merkel viajaba a China en plena guerra comercial con Estados Unidos. Además, Heiko Maas, ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, en visita a Washington y luego de promover sin éxito ante Mike Pompeo, ahora secretario de Estado, la renovación del AN, calificó el ataque de Trump a ese acuerdo de clara amenaza a la seguridad internacional.
La economía mundial y la estadunidense, como puede apreciarse en los hechos históricos y contemporáneos, no se rige desde la sabiduría de la mano invisible del mercado. Así lo plantean quienes articulan sus codicias e intereses desde el globalismo pop. El TLCAN no globalizó la economía mexicana, sino que la imperializó y devastó. No es la dinámica del mercado sino la de las relaciones intrafirma del capitalismo monopólico/financiero, con intenso uso de los instrumentos de Estado, lo que rige a la economía mundial, máxime para una élite históricamente proteccionista y belicista, como ha sido y es la de Estados Unidos. Cierto que Washington utiliza la retórica librecambista, es lo usual a todo hegemón, como ironizó Bismark, temeroso de que otros sigan su ejemplo.
En este contexto es de relevancia mayor, para el público general y quienes aspiran a la construcción social y económica alternativa, la recuperación histórica y analítica del libro de Arturo Ortiz Wadgymar, La apertura económica de México 30 años después: del GATT a Trump (Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, 2017). Con lenguaje directo y línea argumental sólida se revisan temas relevantes como la política comercial de México entre 1980 y 1993, y sus antecedentes. La bien lograda síntesis del periodo sustitutivo de importaciones, sus grandes éxitos, como lograr tasas de crecimiento de poco más de 6 por ciento anual y sus fracasos y problemas; abre puertas para el estudio de las fortalezas y vulnerabilidades que hoy enfrenta la nación.
En un medio de gran crisis y confrontación mundial entre las grandes potencias, en México “Existió un fuerte nacionalismo, manifestado mediante políticas independientes y diversas nacionalizaciones como la petrolera y la de los ferrocarriles, todo esto sirvió de apoyo a una política de autodeterminación, que mucho preocupó a Estados Unidos (…) se inició el desarrollo industrial con el avance en materia de petroquímica, hierro y acero, industria alimenticia, fertilizantes y otras ramas estratégicas más, que se basaron en una fuerte intervención del Estado (…) los logros no fueron de ninguna manera despreciables, aunque reconociendo las limitaciones y errores de este periodo (…) hubo excesos y derroches, así como creciente dependencia del capital extranjero para financiar los persistentes déficit de la cuenta corriente, lo cual a la larga habría de generar el desequilibrio con el exterior y la deuda que llevó a que lo logrado se esfumara a partir de 1982, en que toma carta de naturalización la política económica antinflacionaria, basada en los programas de ajuste bajo la supervisión del FMI que persisten hasta nuestros días.”
Desde el inicio, Ortiz Wadgymar toma nota de la hostilidad de Trump como candidato y presidente hacia nuestro país y se alarma con razón: ahora el mandatario estadunidense plantea aranceles a la industria automotriz con dedicatoria a México. Los Angeles Times reveló que un alto funcionario en condición de anonimato dijo que Estados Unidos usaría la seguridad nacional para presionar a México durante la etapa final de las negociaciones y justificar un arancel de 25 por ciento. Usó el mismo argumento en marzo para perjudicar las importaciones de acero y aluminio.
¿A qué gobierno mexicano daña ese ataque: al que sale o al que entra?
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viernes, 25 de mayo de 2018

Trump, ¿guerra económica mundial? (I)

John Saxe-Fernández,  La Jornada a Jueves 24 de Mayo de 2018.

El torrente imperialista de la unilateralidad bélica post 11/S y la alta militarización doméstica e internacional que acarrea con muy alto costo fiscal, sigue desplomando la hegemonía de Estados Unidos. Con Donald Trump el colapso del liderato moral e intelectual es más notorio. Junto a la proyección de fuerza, ese liderato es esencial a todo hegemón, pero el nacionaltrumpismo y sus interesados berrinches contra los intereses geoeconómicos de la Unión Europea (UE) –La Jornada 26/10/17– ya afectan, y de manera profunda, la ecuación mundial de poder, en especial, los vínculos transatlánticos y de manera directa a la OTAN. De esto no se infiera desatención a lo multidimensional de un fenómeno que incluye cambios tectónicos en las relaciones entre Estados Unidos, Rusia, China y la UE. Me propongo atender, por medio de la comparación histórica, el orden de magnitud de lo que ocurre a la ecuación mundial de poder, centrando la atención en la pugna geoeconómica y geopolítica en las relaciones transatlánticas.
Hace 43 años, en un estudio sobre la política internacional de seguridad de Estados Unidos, que transitaba de la contrarrevolución mundial expresada en la genocida guerra contra Vietman, a una contrarreforma hemisférica, en el brutal y sangriento golpe orquestado por Nixinger/CIA contra el régimen electoral, constitucional y legítimo de Salvador Allende (11/9/73), me pareció acertada la síntesis de James Schlesinger, secretario de Defensa de Richard Nixon y luego de Gerald Ford, en torno a la OTAN y a la relación de Estados Unidos con la Europa de entonces.
“La OTAN y la seguridad de Europa Occidental –sintetizó Schlesinger– constituyen parte esencial de los intereses y de las alianzas permanentes de Estados Unidos…Una dominación hostil de Europa Occidental y el control hostil de sus vastos recursos representaría un grave peligro a la seguridad estadunidense. La pérdida de considerables inversiones y la posibilidad de su pérdida conllevaría un grave daño económico y el alejamiento de Europa Occidental acarrearía una contracción intolerable del ‘mundo libre’ (sic). Mientras Estados Unidos podría sobrevivir (aislado) en el hemisferio occidental, lo haría en modalidades que resultarían muy perturbadoras a sus ciudadanos” (citado en JSF, les temps modernes, número 352, París, noviembre, 1975. Cursivas mías.)
En cualquier recorrido de la relación EU-Europa después de la Segunda Guerra Mundial, queda claro que el vigor de la recuperación industrial del viejo mundo y la creación de una estructura monetaria-financiera, si bien apoyada de dientes para afuera por Estados Unidos, en su elite afloraron, en volumen e intensidad, crecientes rivalidades intercapitalistas. Eisenhower, Nixon y sucesores vieron con recelo esa robusta recuperación económica. La percibieron como fuente del desempleo doméstico y luego del estancamiento y mal desempeño de Estados Unidos en la competencia comercial.
Como la UE rechazó en bloque el ataque de Trump al histórico acuerdo nu-clear con Irán de las seis potencias (5P+1) esas rivalidades se acentuaron: la UE, por razones geopolíticas y económicas no quiere otra guerra en Medio Oriente ni riesgos de guerra nuclear. Tampoco los altos costos a empresas europeas de la extraterritorialidad de las sanciones estadunidenses contra Irán y firmas de terceros países. La semana pasada Trump rechazó la postura europea regañando a Bruselas y Berlín: una inusitada fricción con la UE y Alemania tanto en lo comercial como en materia de seguridad. Dijo: “Alemania debe mostrar liderazgo en la alianza (OTAN) haciendo algo por su déficit en inversión militar que viene de hace años. No aporta lo que le corresponde y… se beneficia mucho más que EU… además, como se sabe –los europeos– compran una gran cantidad de gas natural a Rusia, pagando decenas de miles de millones de dólares”.
A raíz del ataque de Estados Unidos al pacto nuclear con Irán y de la agresividad de Trump, Berlín inició un enlazamiento, hasta ahora vetado por Washington, con Rusia y China, en apoyo al pacto con Irán mientras, según informa True Publica (ICH, 18/5/2018) desde hace dos meses Irán por su parte giró instrucción para que todo su comercio no se realice con dólares, sino en moneda nacional, el euro o el yuan-oro. También se supo que la UE prevé la restauración del Estatuto de 1996, que prohibe a las compañías europeas someterse a las leyes extraterritoriales de Estados Unidos” (id). Excepto que ya el neoliberal Macron parece flaquear.
La UE plantea usar euros en sus compras de crudo a Irán, unos 450 mil barriles diarios (bd) mientras Asia le importa a Irán 1.8 millones de bd. China es el mayor importador de petróleo iraní. Es la segunda economía mundial y realiza su comercio petrolero en yuan, en especial desde que lanzó su mercado de futuros (id).
Ni la hostilidad de Trump al control europeo de Europa, ni su veto a los lazos económicos euro-asiáticos, ni su no-uso de las sanciones a cambio de vender gas natural a la UE, tienen futuro financiero o geológico.

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jueves, 10 de mayo de 2018

Neoliberalismo en tiempo electoral
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 10 de mAYO DE 2018.
E
l término neoliberalismousado para calificar la ofensiva oligarquica-imperial contra la población mexicana, ya por 36 años sin descanso, es una tapadera lingüística de la superexplotación del trabajo, de la atroz guerra de clases y el saqueo desde dentro y fuera contra el patrimonio nacional y los recursos naturales. El neoliberalismo, dice Chomsky, ni es neo, porque contiene lo peor del capitalismo victoriano, ni es liberalismo, una doctrina política opuesta a las autocracias. En nuestro caso, los efectos acumulados de ese recetario económico sobre el tejido social han sido desastrosos: una masacre entre mexicanos que cubre el territorio, cientos de miles de muertos, decenas de miles de desapariciones forzadas y alarmantes aumentos de la población bajo desplazamientos internos forzados (DIF), toda la catástrofe humana que esconden el uno por ciento y la mercadotecnia inquina vargasllosista contra Andrés Manuel López Obrador.
Según la Comisión Mexicana en Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (Cmdpdh) el aumento de los desplazamientos internos forzados son similares a los de un país en guerra, mientras organismos internacionales que evalúan el fenómeno se quejan de que la resistencia del Estado a realizar una política integral en la materia, dificulta conocer la magnitud y la evolución de la tragedia. La Cmdpdh calcula la cifra histórica en poco más de 300 mil afectados por lo que sorprende la cifra de otra fuente de 1.7 millones de personas en México sometidas a DIF entre 2006 y 2011 –una cifra anual cercana a 330 mil personas–. ¿Es el desplazamiento forzado una política de Estado? En un reportaje valioso sobre el asunto se indica que Michel Forst, relator especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los riesgos que enfrentan los defensores de derechos humanos en México, señaló que las grandes trasnacionales, que compran montañas, cerros, lagos, lagunas y ríos en México, son fuente de graves y sistemáticas violaciones de las garantías individuales y colectivas (ejidales), como el derecho a la consulta previa, libre e informada (La Jornada 4/5/2016).
Otras fuentes advierten que la población indígena y campesina, las mujeres y los niños, son quienes sufren las mayores penalidades. Ya Baskut Tuncak, relator de la ONU sobre el manejo de sustancias peligrosas, señaló la semana pasada que la contaminación es un problema de derechos humanos y en México se ha tornado de graves consecuencias particularmente para los más débiles. Agregó que las industrias extractivas (minerales, gas y petróleo) “ejercen violencia contra las comunidades, en su mayoría indígenas, al contaminar con químicos tóxicos, ya que las víctimas carecen de acceso a medidas de remediación con lo que se incurre en injusticias en México… Las empresas siguen contaminando aire, agua y tierra con toda impunidad”.
Con el acentuado entreguismo generalizado por los compromisos del neoliberalismo formalizado en los préstamos de ajuste estructural, así como en arreglos de seguridad con Estados Unidos, tipo IM, se vuelve más frecuente el uso (de larga data colonial y poscolonial) de fuerzas paramilitares en el despojo de tierras indígenas y campesinas, y luego comunales y ejidales. Es frecuente que los dirigentes comunales requieran el anonimato en sus declaraciones a la prensa, como informa un relato, “por temor ante nuevas agresiones contra sus comunidades (Ibidem).”
Ante la resistencia al despojo territorial, son frecuentes los conflictos con las autoridades municipales, seguidos de amenazas y agresiones contra los ejidatarios reactivando grupos paramilitares. Es aleccionador, en estos tiempos electorales, observar cómo viejas prácticas para-militares de la oligarquía se reviven. En un ejido chiapaneco, los dirigentes ejidales de manera enfática recordaron que mientras la presencia de paramilitares había sido casi nula, sin embargo, durante los procesos electorales se reactivan. Bloquean caminos, salen y entran de las comunidades embozados para generar desconcierto y pánico en la población. Pero como dijo un líder, nosotros seguiremos luchando y manifestándonos hasta recuperar nuestras tierras (E. Méndez y R. Garduño, LJ, 4/5/16 p.4).
La violencia por la torpe militarización de la “guerra al narco” de Felipe Calderón en el marco de la IM no deja de crecer y generalizarse. La IM, recuérdese, es un arreglo de facto entre George Bush II y el panista, continuado por un imprudente Enrique Peña Nieto. El blanquiazulrecurrió a la guerra contra algo o alguien, en pos de la legitimidad perdida en el turbio haiga sido como haiga sido de su usurpación electoral. Es al calor de esa violencia que desde la Ley de Seguridad Interior se instauró un estado de excepción y es en ese frágil y explosivo contexto que transitamos hacia otro régimen que nos aleje del caos, guerra y desintegración nacional. En estas elecciones, la nación pende de un hilo, el de la limpieza electoral que sostiene una paz precaria.
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jueves, 26 de abril de 2018

Milmillonarios y el nuevo aeropuerto CDMX
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves  26 de Abril de 2018.
C
omo entre los principalescontratistas del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) figura Carlos Slim, considerado el peso pesado ante las críticas técnicas y propuestas de evaluación necesarias y multidimensionales de ese proyecto, apoyadas por Andrés Manuel López Obrador, vale revisar lo específico de los poderes fácticos, así como las observaciones especializadas sobre la terminal, desde la perspectiva del dato duro y del interés público. Para eso hay que recurrir tanto a los aportes de las ciencias social y naturales, y de la ingeniería. Para empezar cabe recordar, aunque sea de paso, el apartado sobre los milmillonarios –personas que tienen una fortuna mayor a los mil millones de dólares (mmdd)– en el puntual estudio sobre Desigualdad extrema en México (2015), realizado por Gerardo Esquivel de El Colegio de México y distribuido por Oxfam.
Luego de una bien articulada síntesis sobre la concentración de los poderes político y económico, Esquivel consigna el sorprendente dato sobre la magnitud del aumento conjunto de la riqueza acumulada de mexicanos de 0.1 por ciento que integran la “lista dorada Forbes” de milmillonarios entre 1996 y 2014.
Aunque no creció su número, se calcula que el conjunto de su riqueza pasó de 25 mmdd –de 15 de ellos– en 1996 a 142.9 mmdd de 16 en 2014. Cada fortuna pasó de un promedio de 1.7 mmdd a 8.9 mmdd lo que, como señala Esquivel, “contrasta tremendamente con lo que ha ocurrido en el país entre 1996 y 2014: la tasa de crecimiento del PIB per cápita ha sido ligeramente superior a uno por ciento en promedio anual. (Ibid pp. 17-18).
En relación con los cuatro punteros en la lista de milmillonarios encabezados por Slim, datos de Forbes revelan que hasta 2002 la riqueza de ese grupo representaba únicamente alrededor de 2 por ciento del PIB mexicano. Con la consolidación de la guerra de clases llamada neoliberalismo se acentuó el favoritismo al sector más rico. La Presidencia y las secretarías de Estado, como buenos country managers, cumplieron con las exigencias de FMI-BM-BID. Lanzaron a cuatro millones a la pobreza y promovieron los diseños de seguridad de Estados Unidos vía la Iniciativa Mérida. A partir de 2003 comenzó un ascenso en la riqueza de 0.1 por ciento para el lapso 2011-2014 su riqueza acumulada alcanzó un promedio de 9 por ciento del PIB. Ese aumento tan significativo de la riqueza de estos mexicanos no se debe sólo a lo ocurrido en el caso de Slim, cuya fortuna pasó de poco más de uno por ciento de PIB a casi 6 por ciento porque lo mismo ocurrió con la riqueza de los otros tres. De medio punto porcentual del PIB para 2003 pasaron a casi 3 por ciento en el periodo 2011-2014. (Ibid pp. 18-19).
A más de las codicias prianistas, las privatizaciones en el mundo son para Washington estación de paso para transferir activos públicos estratégicos a sus monopolios. Los agraciados locales aceptan una coparticipación en la apropiación del excedente. Ni FMI-BM-BID o la USAID o el NED son devotas monjas de la caridad. Están en el negocio de desbaratar Estados, entes estatales y recursos (Libia, Irak, Siria, Telmex, Pemex, Ferronales, reserva mineral, forestas y ríos). Esquivel se pregunta: ¿qué es lo que tienen en común los primeros cuatro milmillonarios? Y responde: Que todos derivan una parte significativa de su fortuna de sectores privatizados, concesionados y/o regulados por el sector público. (p. 20). Para detalles de las extracciones de riqueza pública googlearDesigualdad extrema oxfamexico.org.
La decisión sobre el NAICM estaba tomada desde el gobierno de Vicente Fox, como lo reveló Slim. ¿Es desde el epicentro de riqueza extrema que se dirime Texcoco? Ahí se juega vida y patrimonio de millones de personas y de muchas especies.
¿Es el NAICM coto privado o es asunto público, con bienes, terrenos e inversión pública? Revisar a fondo, entiéndase bien, es atender y colocar en la atención pública estudios como Consideraciones hidrológicas y ambientales para el posible desarrollo de infraestructura aeroportuaria en el lago de Texcoco, de técnicos de la Comisión Nacional del Agua que advierten que la construcción de la terminal representa un alto riesgo para la ciudad en términos de inundación y es incompatible con la vocación reguladora de grandes volúmenes de agua de lluvia y drenajes que tiene el vaso. Es igualmente incompatible con los servicios ambientales que presta el lago Nabor Carrillo como refugio de aves migratorias (Álvaro Delgado, Proceso, 28/1/2016). El estudio se entregó al equipo de transición de Enrique Peña Nieto que lo desdeñó. Eso reveló a Delgado el ex director de la Conagua, José Luis Luege.
Estudiosos de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad hallaron deficiencias múltiples en el documento de la dirección general de Impacto y Riesgo Ambiental, que declara procedente el proyecto que iría hasta 2062, mientras los técnicos de Conagua prevén tormentas de mayores dimensiones sobre todo por el cambio climático.
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jueves, 12 de abril de 2018

Moro y la guerra judicial(Lawfare)
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 12 de Abril de 2018.
E
l término Lawfare, compuesto por las palabras law (ley) y warfare (guerra), se inventó en Harvard en los años 90 vía los programas de empréstitos de Estados Unidos, en especial del BID, con títulos tan impecables como modernización judicial o fortalecimiento del estado de derecho. La Lawfare se extiende por la región y hoy llega hasta la prisión federal de Curitiba, Brasil, donde el juez Sérgio Moro, quien en pleno mal uso y abuso del sistema judicial de Brasil ya puso en marcha la reclusión de Lula, para sacarlo de la contienda electoral tratando de evitar cualquier reclamo de soberanía ante los arreglos oligárquico-imperiales de Estados Unidos sobre Brasil y su Amazonía. El juez con saña traidora y algunos generales en bancarrota intentan quitar al actual puntero en las presidenciales de octubre próximo.
Moro estudió en Harvard, cuna de la Lawfare, y como observó el diplomático Samuel Pinheiro Guimarães, en entrevista con Darío Pignotti (Página/12,14/2/17), no debe perderse de vista “que estamos hablando de un miembro del Poder Judicial que fue adiestrado en el Departamento de Estado, que viaja permanentemente a Estados Unidos (…) Moro sabe cómo ganarse la aprobación de Washington”. Lo hace coordinando y ajustando su función judicial al golpismo judicial que derrocó a Dilma para reimplantar y ahora mantener la brutal guerra de clase llamada neoliberalismo.
Antes de ir a prisión, Lula ofreció la semana pasada una histórica reflexión ante decenas de miles que llenaron las calles de Sao Paulo que llevan al Sindicato Metalúrgico. Transmitida por Telesur desde la vasta movilización se escuchó fuerte la voz pública contra la reclusión mientras Moro, en plena ofensiva judicial, guarda silencio ante indicios graves de generalizada corrupción de Michel Temer, el ocupante de Plano Alto e informante del Comando Sur. Europa Press informó que la Fiscalía había denunciado a Temer por sobornos de la mayor procesadora mundial de carne a través de uno de sus asesores. Otros informes oficiales completan un paquete de denuncias del fiscal que incluyen la obstrucción de justicia y presunta asociación criminal. Con suficientes votos, la diputación adepta a Temer rechazó la iniciativa de juicio que tendrá que esperar hasta enero de 2019, cuando termina el mandato de éste.
La judicialización de la política y/o la politización del sistema judicial, se realiza desde procesos vinculados a programas de empréstitos que aumentan el poder del sistema judicial en estados y federación al tiempo que lo penetran. El BID, por ejemplo, maneja los empréstitos al judicial bajo protocolos de funcionamiento operativo similares a los aplicados a los programas de ajuste estructural, es decir, incluyendo las generosas y legales comisiones para quienes, ya sean altos funcionarios o jueces, operan empréstitos destinados a la modernización judicial, es decir, virtuales aparatos de sobornizaciónque en este caso fomentan vínculos que alimentan la función judicial con datos seleccionados por el espionaje sobre fortalezas y debilidades de la élites.
En un estudio de alta calidad Silvina Romano et al, Lawfare: la vía ‘justa’ al neoliberalismo, detallan el uso político de la justicia. Uno de los objetivos a corto y mediano plazo de la lawfare es lograr la restauración del neoliberalismo también por la vía judicial. Los y las autor@s plantean que se recurre a un estado de excepción por medio de herramientas (supuestamente) legales (así definidas por un aparato judicial que se elevó por encima de los demás poderes), que en los hechos conducen a la omisión de la ley a favor de la imposición violenta de un nuevo orden.
Sobre Lula dicen que en la sentencia condenatoria y durante todo el periodo de instrucción y tramitación que lleva el expediente, se han deformado: 1) el estado de inocencia; 2) la imparcialidad del juez; 3) las motivaciones (doctrinarias) en las decisiones jurídicas; 4) la prohibición de pruebas ilícitas; 5) el principio de la igualdad ante la ley; 6) la publicidad de los actos procesales; 7) la amplia defensa; 8) la exigencia de natural jurisdicción.
En síntesis: la sentencia de 238 folios del juez Sérgio Moro que como se sugiere en este estudio, “muestra el modo en que se construye una condena de ‘excepción’ en el contexto de un estado de excepción”. (Ibid) Un Lula bajo venganza de Moro, aislado de la convivencia humana.
El contexto que permite apreciar el fondo de este acontecimiento histórico lo ofreció al público la maestría periodística de Stella Calloni en Brasil: el asesinato de la justicia: ¿un golpe en el golpe? (La Jornada, 9/4/18) Antes de la decisión del Tribunal Superior Federal el general Luiz Gonzaga Schroeder Lessa dijo amenazante que el tribunal induciría la violencia en el país si Lula no iba preso y amenazó con un golpe de Estado.
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jueves, 29 de marzo de 2018

La ecuación Trump/Bolton en perspectiva
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 29 de Marzo de 2018.
M
ala noticia el nombramiento de John Bolton a la asesoría de seguridad nacional de Estados Unidos. Es conocido su golpismo y belicismo de tercera guerra mundial, o sea de línea dura hacia Rusia, China, Irak, Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba y Venezuela, fiel a la ilegitimidad e ilegalidad asentadas con la ventolera del 11/S, a su estado de excepción y al torrente de negocios y contratos militares en favor de grandes monopolios estadunidenses. Baila al son neoconservador que asignó a J.D. Negroponte a la supervisión del caos y masacre en Irak a cargo de operaciones represivas y de reconstrucción. Con un derrame inicial de 18 mil millones de dólares, aquello fue un derroche de dinero público, un gran festín corporativo y de ricos sobre el gran botín: el petróleo iraquí y el presupuesto estadunidense vía contratos cost-plus para la nunca cabal y huérfana de auditoría reconstrucción de Irak, nación mártir, como las Torres Gemelas, bajo la demolición programada de las guerras de agresión post 11/S: crímenes de Estado con base en falsedades apoyadas por Bolton, contra un Hussein dotado y dispuesto a usarinexistentes armas de destrucción masiva.
Las tragedias de esa masacre, todavía en curso, son ensalzadas por Bolton. Lo que le importa de esa guerra y ahora de nuevo con Irán y Corea del Norte son los intereses de magnates o multimillonarios de casinos y las suculentas tajadas corporativas del contratismo del DoD.Trump; su nuevo secretario de Estado, Mike Pompeo; Gina Haspel, primera directora de la CIA, y Bolton apoyan el atroz y corrupto programa de estabilización y reconstrucción, así como la salvajada de Abu Ghraib y Guantánamo, cuyos abusos y torturas son parte de la degradación que devasta al imperio.
Para muestra un botón: un día antes del 11/S Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de Bush II, anunció que la Contraloría del DoD no podía dar cuenta de 2.3 billones (trillones) de dólares; que no se sabía cómo ni cuándo se gastaron. Ese vital asuntoquedó sepultado al día siguiente por los miles de muertos, el shock y el hollín del ataque aéreo. El Project on Government Oversight indica que ese magno dato se divulgó meses después, pero a los medios corporativos no les importó mucho. En fechas recientes los encargados de esas cuentas siguen abrumados por el inmenso exceso presupuestal (con Trump llega a 700 mil mdd) y siguen los indicios de más faltantes. Para percibir las cifras de esos impunes descuidos, robos o faltantes hasta el día de hoy se necesita una imaginación astronómica. Un equipo de la Universidad Estatal de Michigan recién detectó que esa cifra llega a 29 billones. Trump pidió auditoría y el 7 de diciembre se anunció ¡la primera auditoría general en la historia del DoD a cargo de mil 200 auditores! (ver: Officials announce first DoD-wide audit).
El senador Rand Paul advirtió que Bolton se empeña en repetir todo error de política exterior de los pasados 15 años. Oponiéndose a toda salida diplomática, Bolton señaló que era legítimo responder a las armas nucleares de Corea del Norte atacando primero y añadió: Quien piense en más diplomacia y sanciones a Corea del Norte y China eso sólo sirve para aumentar su arsenal nuclear.
Bolton quiere diseminar su militarismo. Una fuente de Cambridge Analytica acaba de develar desde CNN un contrato de 2014 con Bolton (de 500 mil dólares) ¡para promover el militarismo en la población de Estados Unidos!
Curioso porque para la visión militar profesional una guerra en la península coreana o Irán sería una catástrofe humana y ambiental que costaría decenas si no es que centenas de millones de bajas civiles. No sólo en Irán y ambas Coreas, sino más allá. Por choque, calor, radiación e invierno nuclear, el uso de armas nucleares sería catastrófico para la biota y la humanidad. Pero Bolton no percibe ese orden de magnitud. Tampoco Trump. Así queda de manifiesto en el rapaz belicismo de Bolton. También en advertencias de Tony Schwartz, el escritor fantasma de The art of the deal, el libro que catapultó a Trump a la escena política (ver Trump en la presidencia imperial, revistamemoria.mx).
En entrevista con Jane Mayer de The New Yorker a mediados de 2016, Schwartz, ya en calidad de pluma visible del presidente estadunidense, expresó sentir un profundo remordimiento por haber contribuido a presentar a Trump en forma que concitó la atención pública. Lo presenté con una imagen amable y favorable, que no es real. Luego advirtió desde esa revista: En verdad creo que si Trump gana (la presidencia) y tiene acceso a los códigos nucleares hay una significativa posibilidad de que eso conduzca al fin de la civilización.
Coda: Trump y Bolton integran una explosiva ecuación. El problema es que ambos ahora son parte de vínculos, niveles y decisiones en que esa ecuación va a la ruptura diplomática, la intensificación de violencia bélica, de la guerra comercial, financiero/monetaria, a la bélico-convencional/regional y nuclear/global.
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jueves, 15 de marzo de 2018

Transformación estratégica de Rusia
John Saxe-Fernández, La Jornada  a Jueves 15 de Marzo de 2018.
E
n referencia al abrupto retiro unilateral de Estados Unidos (2001) del Tratado Antibalístico (ABM) y su abrogación el 13 de junio de 2002, el presidente Vladimir Putin expresó en su discurso a la Asamblea Federal de Rusia (AFR) en 2018 que a lo largo de estos años hemos trabajado intensamente en el desarrollo de equipos y armas que nos permiten innovaciones en nuevos modelos estratégicos. Esto es una significativa modificación de la ecuación estratégica nuclear y convencional. El retiro del ABM tuvo efectos catastróficos que no pudo percibir a cabalidad el ultraderechista gobierno republicano de George W. Bush, encerrado en los diseños ideológicos y de regime change, tanto hacia fuera como en el interior del territorio estadunidense del Project for a New American Century (PNAC).
Estados Unidos comenzaba así una era de agresividad estratégica, instigando –vía el llamado terrorismo transformativo– el acceso a la codiciada posición de Afganistán e Irak en Medio Oriente y sus recursos naturales para alentar el cambio que en lo externo significó el abandono radical de dos pilares de la pax americana después de la Segunda Guerra Mundial: a) la capacidad de liderazgo hegemónico que incluía además de aguda proyección de fuerza militar una diplomacia basada en el uso de instrumentos multilaterales como la ONU y b) el de la civilidad estratégica en torno a Rusia, principal potencia junto a Estados Unidos poseedora de armamento nuclear y de misiles intercontinentales. Era una civilidad centrada, como indicó Putin, en la vigencia del ABM de 1972, que permitía aminorar y hacer manejables las riesgosas y desestabilizantes tendencias inherentes a los despliegues antibalísticos.
Pero la codicia por billonarias asignaciones ambicionadas por la poderosa fracción bélico-industrial tanto en materia antibalística como de jugosos contratos y negocios que se derivarían de la Blitzkrieg que los del PNAC (Cheney, Wolfowitz, Rumsfeld et al) contemplaban en pos de los combustibles fósiles de Irak, pesaron a favor de la unilateralidad que acentuó la crisis hegemónica. La Blitzkrieg mutó en resistencia y desgaste.
Los riesgos de una tercera guerra mundial (La Jornada, 22/1/2002) crecieron ante la irracional abrogación del ABM que era sustento de equilibrio estratégico al más alto nivel de destrucción. Eso se dio y formalizó mientras la OTAN, rompiendo convenios con Moscú, se desplegaba hacia el este ex socialista con gran venta de armamentos. Apenas se consumó el finiquito de ABM, se pusieron en marcha las operaciones para la ampliación del sistema nacional antibalístico de Estados Unidos (SNA) en Polonia y otros países cercanos a las fronteras occidentales rusas. Aquello fue un peligro- so delirio y un gran desafío en el contexto de una ilegal guerra de agresión por el crudo de Irak (marzo 2003) equivalente a que Rusia en pos de la Amazonía colocara un sistema similar en Chihuahua y Alberta ¡para proteger al territorio estadunidense de misiles asiáticos!
Ante tal belicosidad y en voz de Yuri Baluyevski, entonces jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas rusas, el Kremlin consideró conveniente y necesario recordar desde las agencias noticiosas que el escudo estadunidense en Europa podría provocar una respuesta con un proyectil balístico intercontinental: el lanzamiento de un proyectil antimisiles desde Polonia podría ser considerado por el sistema autómata de Rusia como un misil balístico, lo que podría provocar un asalto en respuesta (La Jornada, Acoso estratégico 20/12/2007). El sistema autómata, según fuentes públicas, es el despliegue Launch-on-warning (Low) adoptado por ambas potencias: ante todo lanzamiento hostil detectado sigue una respuesta aniquilatoria.
La agencia Tass (http://tass.com/defense/992643) ofrece una descripción breve de los novedosos sistemas estratégicos presentados a la AFR. Al respecto vale insistir que ambas potencias –en control de más de 94 por ciento de los arsenales nucleares –en momento alguno han dejado de contar con capacidad instantánea y automática de respuesta contundente ante un primer ataque. Sin embargo, los nuevos sistemas estratégicos rusos, además de involucrar modificaciones técnico/estratégicas en lo naval, terrestre y aéreo-espacial, también impactan una ecuación mundial de poder a la que se agregan tendencias de creciente conflictividad intercapitalista, por ahora a nivel de virtual guerra comercial, pero también en materia financiera y monetaria de alta volatilidad militar. Sobre la transformación estratégica rusa ver el puntual análisis de Andrei Martynov Las implicaciones de los nuevos sistemas de armas rusas.(unz.com 3/3/18).
Que Trump vincule los aranceles al aluminio y al acero a la seguridad nacional eximiendo a los dos vecinos del TLCAN, apunta a escenarios electorales en 2018, 2020 y de aciaga confrontación bélica. Ante ese riesgo el equilibrio y civilidad estratégica Rusia/Estados Unidos es de importancia mayor.
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jueves, 1 de marzo de 2018

El nacionaltrumpismo
John Saxe-Fernández, La Jornada a Jueves 1 de Marzo de 2018.
E
l nacionaltrumpismo, además de imprimir con su negacionismo una dinámica irrefrenable al colapso climático antropogénico en curso, que condenaría a la humanidad de hoy y la de siglos por venir a un doloroso y creciente deterioro medioambiental, ahora agrega dos calamidades más. Por un lado, un fuerte impulso belicista contra Irán en lo externo a costa de amplias relaciones y proyectos energéticos de las principales potencias económico/nucleares China y Rusia, pero también de los aliados de Estados Unidos en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); y por otro, manifiesta gran crueldad contra las clases y la población vulnerable estadounidenses, los sin techo, las familias de ingreso bajo o medio, afroestadunidenses, latinos y, con especial saña, a los inmigrantes, sean musulmanes, de México o Centroamérica y el Caribe, a quienes Trump califica de traicioneros como serpientes. De ahí se nutre la muy poderosa y letal fracción fósil de su capitalismo, de la que parece ser más cabildero que presidente, junto a un estado de excepción post 11/S con sesgo dictatorial advertido por Charlie Savage en Takeover (Little Brown, 2007).
Desde las guerras de agresión contra Irak y Libia se visibiliza el estímulo de Estados Unidos a varios focos de alta volatilidad estratégica en Irán, Corea del Norte, Siria y Venezuela en una dinámica de intensificación bélica con todo polo capitalista o económico-nuclear, sea China o Rusia, calificadas por el nacionaltrumpismo de rivalesamenazas o de incompatibilidad de valores (sic) o la Unión Europea (UE) que sigue militarmente ocupada y se le rebaja vía ultimata. Los focos de caos y guerra se manejan en función de intereses bélico-industriales, desde la plataforma goebeliana del America first. Es una ofensiva que vincula guerra y empleo vía la promoción doméstica y mundial de venta de armas que, a su vez, alienta negocios, caos, tragedias y explosiones bélicas.
El nacionaltrumpismo no es asunto a subestimar. Como el nacionalsocialismo, contiene alta potencia político-electoral y sicopatológica presente en acciones y dichos de Trump en tono racista, clasista, de odio y una deshumanización unificada de los otros. En lo pasado eso fue funesta antesala de exterminios. No existe mejor indicador de la crueldad que alberga un gobierno que las partidas presupuestales y ciertos hechos, como que a poco menos de un año de Trump las muertes de civiles en las guerras de Estados Unidos en Medio Oriente y norte de África ya superaban los registros de Barack Obama. En materia de gasto público, Robert Reich, profesor universitario y ex secretario del Trabajo de William Clinton, analizó el primer presupuesto de Trump en términos de valores y prioridades: el recorte de 3.6 billones (trillions) de dólares para los próximos 10 años se basa en rebajar apoyos a los pobres, los sin techo, el Medicaid, el acceso a alimentos, a la seguridad social por discapacidad laboral, seguros de salud y cuidado para niños y niñas de bajo ingreso. Esos recursos van a un vasto aumento del gasto militar y para la rebaja impositiva a favor de las corporaciones y los ricos (robertreich.org). Para Reich el presupuesto del presidente es la celebración de una forma cruel y virulenta de individualismo bastante semejante al mismo Trump.
En lo externo ya hubo alarma mundial ante las amenazas nucleares de Trump desde la Asamblea General de las Naciones Unidas contra Corea del Norte, en violación a la Carta de la ONU, agregándose una amenaza suya enviada por el Departamento de Estado a Alemania, Francia e Inglaterra, destacados integrantes de la OTAN, revelado por la agencia Reuters. Cabe recordar que por iniciativa del presidente Charles de Gaulle desde 1965 Francia no participa en el ala militar de la OTAN. Los otros dos sí, junto con Italia y España, agregándose los países del Este socialista, en rompimiento de un convenio de Estados Unidos con Rusia, la nación sucesora de la URSS.
El 11/1/18 S. Holland de Reuters informó que Trump había enviado tal ultimato para corregir (fix) el acuerdo nuclear (AN), el cual fue firmado por China, Francia, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y la UE. Trump está decidido a detenerlo unilateralmente. Hace exigencias ya rechazadas por Irán en las negociaciones. Entre otras, que permita inspecciones de su programa nuclear en todo sitio solicitado por los inspectores o que las fechas de vencimiento de los límites al programa no expiren. La meta es desmontar el convenio y restablecer duras sanciones económicas, dando al traste con abundantes negociaciones y proyectos interestatales y entre firmas europeas, rusas y chinas.
Un funcionario europeo dijo (D)espués de esto va a ser complicado salvar el AN. Finian Cunningham sintetizó el grave alcance de esta ofensiva diplomilitar así: “…a fin de cuentas es el imperialismo de Estados Unidos tratando de asentar soberanía sobre el orden mundial para beneficio de su capitalismo” (ICH, 18/2/18).
Rusia, la UE y China no son los únicos blancos. Como dice Finian: es un asalto global.
A Theotonio Dos Santos: compañero generoso.
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