viernes, 29 de enero de 2010

La espesa nube colonial
John Saxe-Fernández, La Jornada Jueves 28 de Enero de 2010.



La regresión hacia lo que Pedro Henríquez Ureña llamó "la espesa nube colonial" es el meollo del esquema oligárquico-imperial para América Latina y el Caribe, encabezado por Washington, sus cipayos locales y los instrumentos económicos, militares e interamericanos, al inicio de la segunda década del Siglo XXI: algo inadmisible para las grandes mayorías de Latinoamérica que desde las gestas emancipadoras de los Siglos XIX y XX siguen peleando por cimentar su señorío sobre el futuro: 1910 y 1938 en México; desde 1959 en Cuba, Centroamérica, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil.

Hoy la embestida, desde Honduras hasta Haití, también ocurre en medio de magnos cambios en la ecuación mundial de poder y en gran medida es la respuesta imperial a la grave crisis político-económica y hegemónica que abate a la pax americana: la Casa Blanca aprovecha cualquier oportunidad, sea algo tan solemne como la gran tragedia y dolor ocasionados por el terremoto que devastó Haití, para poner en marcha lo que Ángel Guerra considera “la primera ocupación militar del poder ‘inteligente’”(La Jornada, 17-I-10 p17).

El Departamento de Estado dice que es una operación humanitaria "por tiempo indefinido" pero las tropas y el equipo desplegado indican que se realiza en función de sus intereses geopolíticos y geoeconómicos en el estratégico Caribe, con Cuba y Venezuela en la mira. Según comunicado oficial se incluyen efectivos de una unidad de intervención anfibia estacionada en Nassau, islas Bahamas, y del 24 cuerpo expedicionario de los marines.

Son días de "preocupación imperial" ante la creciente relación comercial entre Asia, Europa y Brasil. De ahí el interés de Estados Unidos por un mayor dominio sobre las líneas de comunicación marítima hacia el Atlántico norte y sur. Aunque Estados Unidos aprovecha la tragedia haitiana para remozar al sistema interamericano y a las "instituciones financieras internacionales" (Ifis) –Banco Mundial, FMI, BID– conocidos instrumentos de la Casa Blanca, muy vinculados con sus operaciones con el aparato policial-militar y de inteligencia, el énfasis mayor, como lo indican las iniciativas del presupuesto del gobierno de Obama, en estricta continuidad con su antecesor, se centra en fortalecer la fuerza naval, aérea y terrestre del Comando Sur.

La militar es la carta fuerte que también se usa en puntos clave (Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen, etcétera); presente en las 4 mil bases en Estados Unidos y 800 más en ultramar. Es una militarización y "sobre extensión" que caracteriza a las hegemonías en declive. Así lo ilustran los 33 mil millones de dólares (mmdd) solicitados por Obama, además de los 708 mmdd para el gasto militar de 2011: un récord según informa la Ap, en medio de notas sobre la "presencia humanitaria" de Estados Unidos en Haití. Los 33 mmdd extra se usarán en 2010 para ampliar la guerra en Afganistán donde la Casa Blanca, bajo el Nóbel de la Paz 2009, decidió un aumento de 30 mil tropas.

En el programa militar hasta 2015, conocido como "Quadrennial Defense Review", se plantean como misiones clave el antiterrorismo, la contrainsurgencia y el fortalecimiento presupuestal de las Fuerzas Especiales, así como de vuelos de aviones no-tripulados (Predator y Reaper) para más ejecuciones extrajudiciales contra terroristas o insurgentes en Irak, Afganistán, Pakistán y Yemen.

Éstas son abiertas violaciones al derecho humanitario e internacional ordenadas por la Casa Blanca y realizadas por la CIA, de las que a diario da cuenta la prensa. Desde 2009 van más de 600 bajas civiles por lo que el 13 de enero pasado la Unión por las Libertades Civiles (ACLU) presentó petición formal al Pentágono, los Departamentos de Estado y Justicia y la CIA, bajo la Ley de Libertad de Información, sobre la legalidad de "estas matanzas": "el público tiene derecho a saber si esas operaciones son consistentes con el derecho internacional. El gobierno de Obama amplió ese programa, pero no ha explicado al público su base legal".

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jueves, 14 de enero de 2010

La inmoralidad mayor
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 14 de Enero de 2010.



La inclusión de Cuba en la lista de países que el Departamento de Estado califica de "patrocinadores del terrorismo internacional", a la que congresistas de derecha quieren agregar Venezuela, además de arbitraria e injusta, como afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla, es otro indicio de que con Obama persiste y se amplía lo que C. Wright Mills llamó "la inmoralidad mayor". Es decir, el ascenso de la cúpula castrense que, en medio de la crisis que abate la economía imperial, hace de la guerra y el narcotráfico el mejor de los negocios, convirtiéndose en un estrato capitalista que engrana intereses del alto capital con la política del sector militar, a la vez que acentúa el papel castrense en las decisiones de política exterior y de seguridad nacional.

La cincuentenaria y renovada embestida contra Cuba se inscribe en una amplia gama de operaciones del Consejo de Seguridad de Obama: esquemas de guerra psicológica de corte propagandístico-electoral contra fuerzas progresistas y nacionalistas de Latinoamérica, que incluyen la activa participación de grandes firmas (como la que protagonizó Halliburton de México durante el mandato Bush/Cheney en la campaña contra AMLO en 2006); de fundaciones, ONGs y del National Endowment for Democracy, vinculado al aparato de inteligencia, que también opera en la región con un notorio aumento presupuestal que, de 53, pasó a poco más de 300 millones de dólares, lo que dice mucho en tiempos de penuria económica.

El variado menú imperial contra gobiernos de centro-izquierda tiene platillos del poder "suave" y "duro" que incluyen intimidaciones como las de Clinton contra los que osan seguir políticas domésticas y externas soberanas, que recuerdan oscuras épocas de la diplomacia mundial, y también atroces operativos de terrorismo de Estado: ataques a civiles inermes usando "tropas no oficiales"; golpes de Estado, como en Honduras (integrante de la ALBA) seguidos de brutal represión policial-militar y, como en Afganistán, con su dosis de ejecuciones extrajudiciales. Agréguese la proliferación de bases en Colombia y Panamá; la profundización de la campaña contra Venezuela y las violaciones de su espacio aéreo, así como frecuentes "manoseos" en las relaciones cívico-militares sudamericanas por parte del Comando Sur, y se tendrán pistas sólidas de la continuidad con el atroz régimen Bush/Cheney. Se trata de una tendencia estructural signada por la aguda militarización de la política exterior y sus operaciones "diplo-militares", integrando los programas de intervención y ocupación que realizan el Comando Norte en México y Canadá, y el Comando Sur en América Central y Sudamérica: de ahí la semejanza con las operaciones de terror de Estado en Irak, Afganistán y Pakistán donde, como ocurre con el Plan Colombia, son endémicas las masacres de la población civil usando fuerzas paramilitares y ejércitos mercenarios que operan como "firmas de seguridad".

El asunto es grave: Estados Unidos es una potencia militar bajo fuerte crisis económico-financiera, energética, ambiental y de acceso a recursos naturales estratégicos, con inclinación a recurrir a los instrumentos castrenses para neutralizar su debilitamiento hegemónico, monetario y la competencia de otros polos industriales y geopolíticos en Europa y Asia, también ávidos de mercados y recursos naturales. Lo que coloca a la "inmoralidad mayor" como amenaza de primer orden a la estabilidad y seguridad internacional, y por tanto en primer lugar de la agenda de las naciones, empezando por las de América Latina y el Caribe y de la Corte Penal Internacional.

Además de cerrar filas con Cuba y Venezuela, es crucial exigir el ingreso de Estados Unidos a la comunidad civilizada de naciones: los crímenes de guerra (Irak, Afganistán, Colombia…) se castigan bajo jurisdicción internacional. Para empezar, que Estados Unidos respete el derecho internacional y se someta, como el resto del mundo, a las Convenciones de Ginebra.

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viernes, 1 de enero de 2010

Estado y guerra
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 31 de Diciembre de 2009.



Ya son más de 16 mil bajas. El sexenio termina su tercer año empapado en sangre por la hipertrofia militar de la "guerra" al narcotráfico y el crimen organizado y aplicando, en medio de la matanza y la peor crisis económica de los últimos 80 años, el recetario pro cíclico/extractivista del FMI-Banco Mundial-BID: "lo último que se hace en estas circunstancias", según un premio Nobel. De ahí el creciente mar de pobreza, desempleados y su ocupados; la ruina del mercado interno y el aparato productivo (¡ya ni la informalidad económica crece!): se ataca con igual saña a la sociedad civil y a la demanda agregada, cortejando más desastres. El país se desestabiliza a ritmo preocupante.

Sin noción de la razón de Estado ni presencia de la gesta de Independencia; del despojo formalizado en 1848; de la centralidad del 27 constitucional; de la nacionalización petrolera y eléctrica; sin piso electoral, Calderón abrazó la Iniciativa Mérida, hija del Plan Colombia.

Por el diseño imperial de guerra al narcotráfico que se centra en la fuerza militar, en la oferta de drogas y desatiende aspectos cruciales de corte fiscal, socioeconómico y de salud y transforma el territorio nacional (y no el de Estados Unidos), en campo de batalla, Calderón abandonó la soberanía nacional afectando la esencia y función del Estado-nación mexicano: esa guerra y su "estado de excepción", donde la violación a los derechos humanos y específicamente a las convenciones de Ginebra, con sus ejecuciones extrajudiciales, matanzas y los ataques indiscriminados a la población civil son la "norma", es la cubierta bajo la que opera un diseño contrainsurgente, imperial-empresarial de ocupación territorial-jurisdiccional.

Su primera manifestación fue en Colombia (1999), traduciéndose hoy en la entrega de bases y del espacio aéreo, marítimo y terrestre al Pentágono y en la apoplejía constitucional de esa nación: Uribe, al mando del Poder Ejecutivo, en los hechos capitula desnacionalizando el monopolio de la violencia física legítima sobre territorio colombiano, a decir de Max Weber (et. al.), elemento esencial del Estado.

En México, Carlos Pascual, el embajador estadunidense y especialista en estados fallidos, dijo que a partir de 2010 operará una "instancia binacional", una suerte de estado mayor de la mencionada "guerra" para la que Estados Unidos cuenta con mil 400 agentes en territorio nacional. Es la guerra que Calderón adoptó como suya y no es otra cosa que un equivalente, al lado sur de la frontera imperial, del diseño elaborado por el país vecino para el control y usufructo en Colombia, Irak y Afganistán/Pakistán de los recursos naturales bajo jurisdicción ajena a la suya.

La "binacionalización" del "uso de la violencia legítima" sobre territorio mexicano se realiza en paralelo a la desnacionalización y extranjerización del estratégico sector petroeléctrico del país en cuya operación diaria se involucra a enormes complejos económico-territoriales que se despliegan por todo el espacio nacional: culmina así el tercer año de un gobierno de cuestionada legitimidad de origen sin que la embajada de Estados Unidos y Los Pinos den a conocer la puesta en marcha de otra instancia "binacional" en territorio estadunidense para que nuestros oficiales y especialistas les ayuden en esa "guerra".

Después de todo, como se reconoce en investigaciones realizadas por el Colegio de Guerra de esa nación, allá está la gran masa de consumidores; ahí se realiza el negocio en grande gracias a su sistema bancario, empresas y nexos oficiales que dan sustento operativo al narcotráfico. Es ahí donde están las fábricas y miles de distribuidoras, a lo largo de la frontera, de las armas de todo calibre que, como río de plomo, transitan a México sin mayor dificultad (como el Colorado sobre el Gran Cañón): son armas imprescindibles para la masacre de mexicanos y mexicanas que abarrotan las morgues del país. ¿O es que sólo Estados Unidos reclama para sí el monopolio de la violencia física legítima en su territorio?

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jueves, 17 de diciembre de 2009

Obama: regresión y respuesta
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 17 de Diciembre de 2009.



En el primer año de Barack Obama la población latinoamericana fue objeto de agresiones y regresiones militaristas: fue la continuidad de una ofensiva imperial que desde la reactivación de la cuarta flota por Bush, Obama prolonga, recién iniciado su mandato, articulando un artero golpe de Estado en Honduras, país integrante de la Alba; en el acuerdo sobre bases con la Colombia de Álvaro Uribe, así como de aumentos a erogaciones militares en áreas tan sensibles como las asignaciones para las fuerzas especiales; el refuerzo de efectivos y equipo para despliegues simultáneos de las tres armas y más contratos para fortalecer la flota de aguas profundas y de litorales.

A la proyección de la marina sobre las comunicaciones oceánicas del orbe, donde transita la tajada mayor del comercio mundial y de los recursos naturales estratégicos –minerales, combustibles fósiles, etcétera–, se agrega la cuarta flota, un dispositivo para mayor vigilancia y capacidad de interdicción marítima y por lo tanto, del comercio internacional de una región en que todavía prevalece, y se incrementa, la extracción y exportación de grandes volúmenes de recursos naturales.

De paso por el DF en ruta a Puerto España, Obama endosó la Iniciativa Mérida para México y Centroamérica. Su par, el Plan Colombia, es un sangriento esquema contrainsurgente para la intervención y ocupación, que opera bajo la cubierta de la guerra anti-narcóticos y contra el crimen. Estados Unidos abre nuestras comunicaciones terrestres y aéreas y el transporte marítimo intra y extra-regional con la mira en el Amazonas, Orinoco, La Plata, etcétera, y persiste en la disposición de fuerzas militares, para-militares y de ejércitos mercenarios: como en Irak y Afganistán, bajo impulso de guerras de agresión por recursos, condenadas en Núremberg.

En Honduras creció la resistencia al golpe, en medio de ejecuciones extra-judiciales: volvió la democracia de los escuadrones de la muerte. La Casa Blanca apoyó las elecciones bajo la bota militar en contraste notable, cuando agonizaba 2009, con la victoria de la izquierda uruguaya y la relección de Evo Morales a la presidencia de Bolivia, ese "paisito pobre" al que se refirió un conocido político, aunque la Alemania unificada cabe tres veces en su casi millón de kilómetros cuadrados, repletos de recursos naturales de alto valor estratégico y con una población movilizada a defender y ejercer soberanía sobre cada milímetro de su territorio. Ese proceso no sólo marcó otro hito en Bolivia porque, como dijo Morales, “dejará de existir la denominada media luna para convertirse en luna llena de unidad entre todos los bolivianos”. También mostró a los pueblos que lo que está en marcha va con el paso firme de las fuerzas sociales desatadas por el poder y las contradicciones de la expoliación y represión oligárquico-imperial: fueron decenios de brutal guerra de clase a la que se responde con un ¡basta! por movimientos sociales que andan con ritmo y dirección propios y son gobierno para más de 85 por ciento de la población y territorio de la región. Desde Ecuador dicen: "si nosotros no tenemos bases en la Florida, ¿por qué EU va a tener Manta?"

En Honduras es la regresión. En Bolivia es un jalón histórico que cimbra por el peso, como dice Alejandro Moreano (eltelegrafo.com) "de la permanente movilización social de los pueblos indios, aymaras y quechuas, de las centrales campesinas, de la COB, de los sectores populares de El Alto y las grandes ciudades, y la solidaridad internacional, que en una reunión de UNASUR hizo saber"…”que no aceptaría la desintegración de Bolivia”.

En Uruguay y Bolivia la población se anticipó a las arrogantes e insolentes amenazas de Clinton a la Alba y Mercosur. Bien señala Moreano que “el contundente triunfo de Evo Morales pronunciará la fortaleza de la Alba y la alternativa radical y aislará aún más el espurio régimen hondureño y sus ‘reconocedores’ Panamá, Colombia, Perú y el inefable Mr Obama”.

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jueves, 3 de diciembre de 2009

EU: insuficiencia peligrosa
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 3 de Diciembre de 2009.



En medio de gran desempleo y penurias económico-financieras como en la gran depresión, Obama envía 30 mil tropas más a Afganistán. Toma riesgos de guerra general ampliando de hecho la agresión y el gasto, de Medio Oriente a Asia central y del sur. Reduce en 16 por ciento los efectivos para atenuar el rechazo a seguir en Irak, pero en silencio añade 52 por ciento de mercenarios con empresas de seguridad rebasando a la tropa.

En África y América Latina EU se prepara como en tiempos de guerra para controlar población, recursos y líneas marítimas de comunicación, en caso de que se desboque la intensificación bélica de Irak y Afganistán a Pakistán, Irán, Israel, Rusia, etcétera.

El déficit fiscal de 2009, el mayor desde 1942, es de 1.4 billones (trillions) de dólares, cerca de 11.2 por ciento del PNB. A decir de N. Ferguson, "es una política fiscal de guerra mundial sin guerra". En ese rumbo el Consejo de Seguridad de Obama dio luz verde al golpe en Honduras y apoya ahí comicios bajo la bota de quienes respiran por las narices de sus asesores en la CIA y en la base de Palmerola. Se acabó el respeto a la autoridad civil y a la Carta Democrática. El estado de excepción sigue por encima del derecho internacional: la Casa Blanca continúa las ejecuciones extrajudiciales en Afganistán/Pakistán utilizando aviones no tripulados; ya las bajas civiles sobrepasan las pilas de cadáveres de Bush mientras se lanzan más efectivos al pantano mesopotámico y a un mundo hecho campo minado.

Para dar impulso a una recomposición hegemónica las tres armas ocupan nuevas super-bases en Irak a fin de "custodiar", con el puño imperial, la explotación de su inmensa reserva petrolera. Al tiempo que se agudiza el acoso contra Rusia en el Cáucaso, se alientan fricciones navales en el Mar Negro y desde la OTAN, EU las lleva al Ártico y al Pacífico. En el Índico realiza rutinas bélicas que incitan el conflicto entre India y China, potenciales rivales suyos.

Junto a hondos cambios en la ecuación mundial de poder 2009 deja un legado de riesgos de guerra general y osadías estratégicas; aflicciones económicas no vistas desde hace 80 años y una caída del Tío Sam que algunos equiparan a la de la URSS. La fuerza militar y el estado de excepción, lejos de superar el trance hegemónico y la agonía del dólar como moneda mundial decisiva, los profundizan: la debacle en bienes raíces residenciales y comerciales; la prolongación de la crisis y una nula recuperación del empleo anuncian más conflicto y violencia de clase en centro y periferia capitalista, mientras se dificulta acceder a recursos naturales estratégicos: hidrocarburos, metales y minerales críticos. La Agencia Internacional de Energía dice que el crudo convencional llegó a su techo y la producción baja a tasas mayores a las esperadas: ya que EU importa 70 por ciento y ante el pánico de parálisis general, se gestan soluciones potencialmente ruinosas: más asaltos e intensificación bélica y un democidio global en ausencia de medidas de mitigación que faciliten una transición energética no-bélica calibrada tanto al orden de magnitud de la crisis como al ritmo del agotamiento petrolero.

Obama debe evitar una guerra general por el petróleo (en curso en Irak y Afganistán): en poco tiempo devastaría EU y aI planeta. La cautela mostrada por los socios clave de EU en la OTAN, en torno a Irak y los planes anti-balísticos, indican que está presente el trauma de dos guerras mundiales. La experiencia de EU es diferente: con la protección del Atlántico y el Pacífico y sin amenazas continentales, desde 1814 su territorio y población nunca fueron atacados y arrasados por otra potencia. Quizá por eso, desde Reagan su cúpula cívico-militar carece de la mesura necesaria para la alarma y freno antes de que el límite máximo de seguridad se confunda con el instante sin regreso.

Es una insuficiencia peligrosa en tiempos de multipolaridad nuclear y balística de alcance corto, mediano e inter-continental.

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viernes, 20 de noviembre de 2009

Ocupación y guerra interna

John Saxe-Fernandez, La Jornada, Jueves 20 de Noviembre de 2009.




Es aleccionador revisar los documentos y los sucesos recientes que muestran que el Plan Colombia (PC) y su par, la Iniciativa Mérida (IM), forman parte de un diseño mayor de invasión y ocupación imperial en América Latina. Máxime si la indagación se realiza desde el vórtice histórico-geográfico del despojo territorial formalizado en el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848) y de la actual colindancia de México con EU, donde ahora, alrededor de la IM, se despliegan operaciones de espectro completo, es decir maniobras simultáneas aéreas, navales, y terrestres de EU, que dañan la soberanía nacional y conllevan una grave degradación de la función de defensa nacional.

En el PC y la IM el narcotráfico es la pantalla para el intervencionismo y la apropiación territorial, por medio de la fuerza policial-militar, para-militar, mercenaria y de inteligencia, sobre naciones donde se localizan recursos naturales estratégicos. Son plazas que EU utiliza para intervenir y agredir a toda la región. En un trabajo del Instituto de Estudios Estratégicos del Ejército de EU (2009) se plantea que por su énfasis en el lado de la oferta del mercado de los narcóticos, tanto el PC como la IM desatienden nada menos que las raíces socioeconómicas –el caldo de cultivo– y la estructura financiera del fenómeno; la corrupción oficial; el consumo en gran escala en EU y el inusitado suministro de armas de alto poder desde allá hacia México: "ponen poca atención a los problemas estructurales más profundos que alimentan el tráfico de drogas y la violencia que conlleva".

Una apreciación avalada por expertos nacionales y extranjeros que, entre otros puntos, indican que como no se ataca “…la estructura financiera de los cárteles, es predecible que aumente el número de víctimas y los casos de corrupción”. Sobre eso Jorge A. Medellín informa que según un alto oficial militar las dos preocupaciones cardinales del Ejército mexicano son "la guerrilla y el narcotráfico, en ese orden", cuando se esperaba que el narcotráfico fuera mencionado como la principal amenaza a la paz y la estabilidad. (Msemanal 16-11-09). Sin duda ese también es el orden de prioridades de los más de mil 400 agentes de EU –unos 700 son mexicanos-, que ya operan en territorio nacional, muchos mercenarios y ex integrantes de cuerpos de inteligencia de EU según informó La Jornada (8-11-09).

Estas no son contradicciones casuales, como lo ilustran documentos del Programa de Construcción de la Fuerza Aérea de EU para el año fiscal 2010 entregados al Congreso en mayo 2009 y recabados por Eva Golinger (axisoflogic.com) que muestran la intención de EU de utilizar las bases en Colombia –Palanquero, Malambo, Tolemaida, Larandia, Apiay, Cartagena y Málaga–, contra los países vecinos. Sobre Palanquero se estipula que “…garantiza la oportunidad de conducir operaciones del espectro completo por toda América del Sur”…"una sub-región crítica en nuestro hemisferio, donde la seguridad y estabilidad están bajo amenaza constante por las insurgencias terroristas financiadas con el narcotráfico, los gobiernos anti-estadunidenses, la pobreza endémica y los desastres naturales", evidenciándose que la "cruzada anti-narco" , además de algo secundario, es "cubierta" para las operaciones de espectro completo que, con las tres armas, incluyen apoyos a las capacidades para, el espionaje, la vigilancia, la agresión bélica y los operativos satelitales y encubiertos en tiempo real que incluyen tecnología aérea similar a la usada en Afganistán. La prensa mexicana informó que ya la Fuerza Aérea de EU, bajo la IM, "vigilará la frontera" con México aplicando "una estrategia como la usada en Afganistán".

Es en este contexto en que los intereses oligárquico-imperiales lanzan el escenario electoral 2010-2012: asaltando al sindicalismo independiente y propiciando, por medio de una política económica pro-cíclica, anti-popular y anti-nacional, los precipitantes de guerra interna.

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viernes, 6 de noviembre de 2009

Crisis, tiempo y monopolaridad
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 6 de Noviembre de 2009.



Para todo efecto práctico 2025 ya está aquí. Esta sutil percepción de Michael T. Klare, contenida en una de sus reflexiones (American Preeminence is Disappearing Fifteen Years Early www.Tomdispatch) sobre un documento reciente del National Intelligence Council (NIC) Global Trends 2025, no sólo alude a un fenómeno que es imperativo atender: la aguda contracción temporal que ocurre en tiempos de crisis. También concita la atención sobre la necesidad de la crítica teórica y conceptual, vital cuando aumentan las áreas de incertidumbre –desde lo económico a lo político/social y estratégico/militar– y se aceleran cambios en la ecuación de poder mundial, regional, nacional.

El documento del NIC, ente vinculado a la CIA, ofrece un análisis multifactorial desde el que se concluye que en los próximos 15 años la preeminencia de Estados Unidos gradualmente habrá desaparecido, junto al surgimiento paralelo de otras potencias, especialmente China e India. El uso del término preeminencia ofrece un retrato cabal de la posición estadunidense. Hace 17 años en un documento del Estado Mayor Conjunto de ese país para referirse al mismo fenómeno, se advertía que “…el mundo no es unipolar, como pensaron algunos después del derrumbe de la Unión Soviética”, para luego identificar los retos hegemónicos en Europa y Asia.

Pero el término de monopolaridad o unipolaridad y no uno como preeminencia fue el que se popularizó entre analistas de un amplio espectro político que va desde Noam Chomsky, una de las voces más lúcidas de nuestro tiempo (quien utiliza la noción de monopolaridad militar en su caracterización del medio ambiente global), hasta Richard Haas, vocero el Foreign Relations Council, el cabildo de cabildos del alto capital, por representar históricamente a la cúpula corporativa de Estados Unidos.

Ya me referí en varias ocasiones a la necesidad de reconocer la poca pertinencia de expresiones como las de posguerra fría o monopolaridad, aún a nivel militar, para caracterizar una época de crisis de acumulación y de conmoción hegemónica, en que la competencia por la supremacía se traslada de lleno a un primer plano en la estructuración de la estrategia global hacia adelante de Estados Unidos, en un contexto de intensa centrifugación que se observó y se observa entre los países capitalistas centrales, con su propensión hacia el regionalismo y la conformación de bloques, históricamente proclives en tiempos de debacle económica, a los amurallamientos comerciales y de inversión como el TLCAN, la manifestación más palpable y cruda de crisis hegemónica.

Esto impacta con fuerza la proyección de poder económico-comercial, de inversión y estratégico-militar de Estados Unidos hacia América Latina y el hemisferio, empezando por México y Canadá: en ningún momento podemos asumir que el choque estratégico-ideológico entre Estados Unidos y la URSS concentró el meollo de las variables independientes desde las que se derivaron las contradicciones centrales del lapso posterior a la Segunda Guerra Mundial, hasta principios de la década de 1990.

Como he advertido en La compra-venta de México (2002), caracterizar a lo que siguió al desplome soviético como posguerra fría o monopolaridad implica que alrededor de la contradicción este-oeste giraban todas las otras contradicciones como entre centro y periferia capitalista, que se expresaron en la lucha anticolonial y antimperialista en Asia, África y América Latina.

De aquí lo valioso de las observaciones y ponderaciones de Klare, que le hacen concluir que los planteamientos del NIC hechos hace apenas 11 meses fueron rebasados por el torrente de la crisis. Los vertiginosos cambios que se detectan, muy alejados de la monopolaridad, apenas dan alguna relevancia a las predicciones de entonces, desapareciendo la gradualidad en la pérdida de preeminencia de Estados Unidos. Pero el peligro de guerra general aumenta, por la palpable tendencia de compensar esa pérdida con la fuerza militar que aún tiene a mano.