jueves, 24 de febrero de 2011

Armas, drogas e intervención
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 24 de Febrero de 2011
U

n enorme C17 (Boeing Globmaster III) de la Fuerza Aérea estadunidense, con implementos paraadiestramiento policial, intentó introducir a Buenos Aires una carga no declarada de poderosas armas largas, equipos de comunicación encriptada, programas informáticos secretos, drogas narcóticas y estupefacientes, sobre cuyo empleo no se ofrecieron explicaciones satisfactorias(Página 12, 13-II-2011). Ante los operativos de regime change contra Venezuela, Bolivia, Ecuador y el putchhondureño, sorprende la reanudación de este tipo de programas con personal de Estados Unidos, interrumpidos por Néstor Kirschner: la carga secreta del C-17 muestra el grave riesgo de esos esquemas ante una diplomacia de fuerza que se intensifica: ¿iban a dar un curso o preparar un golpe?

Argentina, en respuesta coherente, suspendió esos enlaces policial-militares y exigió disculpas, que Estados Unidos se niega a dar. La Casa Rosada procedió con energía y prudencia, dado el panorama político-electoral, afectado por la muerte de Kirchner y el arribo de Mauricio Macri al frente del gobierno de Buenos Aires, quien llegó con ese fardo ultraderechista que en el pasado prohijó el golpismo y que ahora, con él, alienta tenaz represión y regresión socioeconómica. Además, por la notoria adicción de Obama a las fuerzas especiales y su despliegue clandestino en el orbe y en 19 países de la región, la actuación y réplica de Fernández es de importancia mayor para Latinoamérica y el mundo.

Aquí, en contraste, bajo la guerra al narco y la Iniciativa Mérida, se acentúa la intervención y presencia policial-militar de Estados Unidos y recrudece la violencia, atribuida en bloque al crimen organizado, pero nadie sabe quién mata y por qué. Miles mueren en matanzas inexplicables: jóvenes estudiantes ametrallados en un campo de futbol o en una fiesta juvenil, familias aniquiladas en algún retén, etc, ad nauseam. Es el mensaje del Estado fallido ¡a pocos metros de Estados Unidos!: los matamos, el Estado mexicano no los puede proteger y somos impunes.

En el limbo histórico-geográfico, Calderón hizo suyo el planteo de seguridad estadunidense, abriéndonos a la intervención del coloso, que rehusa detener el flujo de armas a los cárteles y cuyos bancos y firmas cosechan la ganancia mayor del narcotráfico. Con amnesia de 1848 y lo que siguió, el panista actúa como si la ambición de Estados Unidos por los ricos estados norteños, el petróleo y otros recursos del país, se hubiese esfumado del registro histórico y de un presente en que su dependencia de ellos es todavía mayor.Los dichos de Mullen, Clinton et. al. en torno a narcoinsurgencia onarcoterrorismo acá, indican que, como en Afganistán, Colombia y Centroamérica, ese es el idioma de la intervención y ocupación.

Friedrich Katz en La guerra secreta en México (Era, 1981) ofrece un magistral encuadre del complejo de fuerzas alrededor de la relación de México con Estados Unidos y el mundo, que permite calibrar la constelación actual documentando la persistente ambición por el norte de México. En tiempos de W. Wilson, por ejemplo, el general Pershing, en busca de Villa, propuso invadir Chihuahua y luego pidió ocupar todo México, un deseo compartido por George S. Pattoncuando escribió: debemos tomar todo el país y quedarnos con él (p. 353). AhoraThe Economist, al comentar el arranque de un vasto corredor carretero de Monterrey a Estados Unidos y apoyar la propuesta de estacionar a las autoridades aduanuales y de inmigración estadunidenses ahí mismo, en la periferia de esa ciudad, se lamenta que haya resistencia nacionalista a un operativo que, de facto, baja la frontera.

América Latina linda con Estados Unidos en el Bravo y no en Panamá: lo que se halla en juego, previó un diplomático británico en 1914, ...no es sólo México, sino todo el continente. Los Estados Unidos pueden haberles dicho que quieren detenerse en el Canal de Panamá; nunca harán tal cosa. Una vez... allá... tomarán Colombia... Luego viene el Brasil... y de allí seguirían hasta el Cabo de Hornos (220).

La carga del C-17 no es asunto menor.

jueves, 10 de febrero de 2011

Crisis, militarización y clase

John Saxe-Fernández, La Jornada jueves 10 de Febrero de 2011.

Los efectos político-sociales de la crisis económica y de la pax americana cimbran a centro y periferia capitalista: desde las urbes, barrios populares y las vastas áreas suburbanas de Estados Unidos, hasta Túnez, La Paz, Quito y la Plaza de la Libertad en El Cairo. En Estados Unidos se expande un malestar sin rumbo claro, ante el desplome de los activos de millones de familias hoy en la calle. En Irak y Afganistán cuaja el reto militar y popular a la ocupación imperial y cunde la resistencia, pacífica hasta hoy, a dictaduras tipo Mubarak, o a regímenes de usurpación electoral. En México crece el rechazo a un gobierno proconsular, escudado en programas económicos y en operativos de seguridad bajo diseño y mando estadunidense. Sus arbitrariedades son crónicas: la censura en MVS Radio al periodismo de Carmen Aristegui es la más reciente.

Como la de 1907 y 1929, la actual crisis ilumina hechos y derriba mitos antes incólumes, con sostén en la manipulación y la propaganda: el descalabro de 2007, por la desregulación y la corrosiva corrupción ligada a la especulación financiera y a las privatizaciones, exhibió la farsa de la sapiencia del mercado, desnudó fraudes, esquemas de saqueo a la clase media y popular y obvió el favoritismo de los Bush/Obama con megarrescates a especuladores y timadores: miman a bancos y firmas de inversión too big to fail y dan subsidios al complejo bélico-industrial y su vaca sagrada y talón de Aquiles: el intocable presupuesto del Pentágono (DdD), que hoy es mayor (en dólares constantes) al asignado en cualquier año de la guerra fría (A.J.Bacevich,Cow Most Sacred, Tomdispatch 27/1/2011).

Desde 1940 Estados Unidos es un estado de guerra con una economía en perenne movilización bélica y un gran aparato de espionaje y seguridad que acarrea enormes contradicciones y riesgos a su población y al mundo. La principal lección de las guerras luego del 11/09, dice Bacevich, es que el DdD “carece de la habilidad de traducir la supremacía militar en Victoria”: Estados Unidos sabe cómo iniciar guerras y cómo prolongarlas, pero no tiene idea cómo finalizarlas. El hegemón, con aguda dependencia de recursos estratégicos, agrede al Islam y se empantana en el mundo árabe y el Tercer Mundo: en Irak, Afganistán y Paquistán sus operativos militares, en lugar de fomentar su influencia, profundizan la inestabilidad e incitan al anti-americanismo, algo que también se repite en los despliegues del DdD en torno a países con ricos territorios en grandes cuencas: Orinoco, Amazonas, la Plata.... Con la extensión de la masacre y terror del Plan Colombia a México y Centroamérica bajo la Iniciativa Mérida, la política exterior estadunidense con su diplomacia económica y clandestina que gravita alrededor del presupuesto del DdD, va en ruta a una guerra interna, de polo a polo: es el mayor consumidor de drogas, sus bancos son la lavadora mundial y se hace de la vista gorda ante la masiva venta de armas a los cárteles de México, pero Clinton hace cinco meses, y ayer Joseph Westphal, segundo mando del DdD, califican a la delincuencia organizada como una insurgencia que, dice Westphal, ...busca hacerse con el poder en México, por lo cual podría ser necesario desplegar al ejército de Estados Unidos a lo largo de la frontera... o incluso a través de ella (Offnews.info 8-II-2011).

La mira no está sólo sobre sus vecinos al norte y al sur: al tercer trimestre de 2010 las corporaciones habían ganado un billón 659 mil millones de dólares, mientras el Instituto Pew indica que de junio de 2008 a marzo de 2009 la familia promedio de Estados Unidos perdió unos 100 mil dólares por los trastornos en los mercados mundiales. El alto capital cabildea por más desregulación, el desempleo es mayúsculo y millones son despojados por los bancos: hubo más lanzamientos y quiebras en 2010 que en 2008. ¿Por esto el gobierno apoya el estado de excepción instaurado por Bush et al y la derogación de la ley Posse Comitatus de 1878, que prohíbe el uso de los militares en territorio estadunidense?

viernes, 28 de enero de 2011

Crisis y embate imperial
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 27 de Enero de 2011.

Guardada toda proporción, hoy se observan inquietantes semejanzas con la dinámica económico/política entre 1929 y 1939: desde que en 2007 estalló la burbuja hipotecaria en Estados Unidos se presentan bruscos vaivenes financieros, bursátiles, productivos, con altas tasas de subempleo y desempleo crónico; también insuficiencias para el pago de deudas soberanas y conflictos cambiarios entre Estados Unidos, China y Europa, que algunos perciben como la antesala de guerras comerciales y de divisas. En 2010 persistieron en Estados Unidos cierres bancarios, embargos, desalojos a granel y síntomas de acentuada declinación económica y hegemónica a corto, mediano y largo plazos, que se manifiestan en acoples y también en desacoples monetarios, comerciales y geopolíticos.

Para Martin Feldstein, de Harvard, el estímulo del gasto federal se diluirá en 2011 por el deterioro de las finanzas estatales y locales, mientras la caída en los valores de los hogares reduce el gasto familiar. Así lo confirma el índice Case-Miller de S&P de hoy (26-I-2011). Los mega rescates a favor de Wall Street debilitan la economía real y se traducen en una ofensiva contra la clase media y popular, en un círculo vicioso presente en la advertencia hecha por Ben Bernanke, jefe de la Reserva Federal (Fed), al comité de presupuesto del Senado sobre la necesidad de controlar el déficit: de no hacerlo, dijo, los efectos económicos y financieros serían severos. Según Paul C. Roberts, ex secretario del Tesoro de Reagan, esto significa que la Fed no puede seguir imprimiento billetes indefinidamente para financiar guerras y rescates de los mega ricos, aunque ya Obama cedió al recorte impositivo a favor de los de mayores ingresos, y el Congreso aprobó la mayor partida militar jamás asignada en la historia.

La dinámica que desembocó en la Segunda Guerra Mundial muestra que usar la carta militar para enfrentar debilidades económicas es muy riesgoso. Albert Speer, ministro de armamentos de Hitler, en su testimonio ante el tribunal de Nuremberg reconoció que ciertamente la necesidad por el petróleo y otros recursos fueron motivo central en la decisión de Hitler de invadir a sus vecinos: hoy Estados Unidos acrecienta la guerra y ocupación en Irak, Afganistán y la expande a Paquistán y de Colombia a México y Centroamérica. Irak sigue ocupado con mega bases, 40 mil tropas y decenas de miles de contratistas manejados desde una embajada mayor que el Vaticano, al tiempo que se globalizan los riesgos de blowback y de intensificación bélica. Contener por la vía militar o de las operaciones clandestinas la dependencia del petróleo o la caída del dólar como moneda de reserva (dice el republicano Ron Paul que las guerras y los conflictos en los estados productores de petróleo suceden para mantener la hegemonía del dólar) es una invitación al caos y la guerra general como lo documenta W. Clark en Petrodollar Warfare (2005).

El librecambismo estadunidense es extraño. Opera desde un monumental gasto público mayor a 40 por ciento del PNB (en 1929 era 11 por ciento), desconfía de la mano invisible y se inclina por el puño militar y de la CIA: cuando invadió Irak lo primero que hizo fue convertir a dólares todas las transacciones petroleras realizadas en euros, y cuando estaba en curso el golpe de 2002 en Venezuela y Chávez era su prisionero, los golpistas, a instancias de Estados Unidos, propusieron sacar a Venezuela de la OPEP y aumentar en 400 mil barriles la oferta de crudo para abatir el precio. Paul Roberts (The End of Oil, 2004) narra que según el presidente del cártel petrolero, poco antes del operativo golpista ya circulaban las apuestas contra la OPEP en los mercados, pero cuando la población frustró el putch, los especuladores perdieron hasta la camisa.

Hoy que la revolución bolivariana maneja la mayor reserva de petróleo convencional y no convencional del mundo, desde el Potomac arrecia una multimillonaria guerra política en su contra, encabezada por la CIA, Newsweek, la CNN (¿Colonial News Network?) y los cipayos de siempre.

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jueves, 13 de enero de 2011

Petróleo y sucesión
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 13 de Enero de 2011
Aunque la reserva probada de petróleo del país siga a la baja, la codicia, las presiones empresariales y del aparato de espionaje de Estados Unidos por el sector energético siguen al alza: ello por su peso como carta clave en los procesos de sucesión y de seguridad que acompañan su despojo a la nación. Así lo confirmó John D. Negroponte (JDN) en una Cumbre de negocios (octubre de 2010) que se realizó –of all places– en Toluca, estado de México. No sugiero que el embajador de Estados Unidos en México durante la negociación del TLCAN y ex director del Consejo Nacional de Inteligencia sustituya a Salinas como padrino de Peña Nieto. Pero la intención es clara: dar continuidad en Los Pinos a la absorción por Estados Unidos de sectores estratégicos, bajo un TLCAN-plus.

El mensaje de JDN de que ya el objeto de la codicia (Pemex) está maduro y en el centro de la transición sexenal, estuvo acompañado de rememoranzas significativas para delinear la interrelación entre la política energética y la sucesión presidencial. “(A)ntes de abordar el tema petrolero a nivel bilateral –dijo– tiene que ser debatido en México”. Reconoció que el asunto (la consumación de la compra-venta del país) es delicado y altamente político para México pero tendrá que ponerse sobre la mesa, cuando el volumen de las importaciones de recursos energéticos sea mayor que las exportaciones, por lo que consideró oportuno revelar que durante las negociaciones del TLCAN, Salinas “propuso incluir el sector energético, sin embargo, después manifestó que no era tiempo –de hacerlo” (Financiero, 27-X-10 p 20), implicando que ya están dadas las condiciones para un saqueo mayor al que se formalizó en 1848, esta vez con la complicidad PRI-PAN con Washington en un TLCAN-plus.

Al tiempo que alienta el regreso del PRI, JDN celebra el endoso a la reforma energética y la “guerra anti-narco”, que impulsan los intereses empresariales y de seguridad estadunidenses, siendo esta última la narrativa de fachada para encubrir la absorción del país –junto con Canadá–, en el perímetro de seguridad de Estados Unidos, recetándonos una sangrienta guerra no-convencional que el Comando Norte elogia por el abandono panista de la función de defensa nacional, ya que el enemigo está entre los civiles. Con las morgues abarrotadas y más de 30 mil muertos, se entrega el petróleo mientras se precariza la vigencia de la jurisdicción estatal sobre el territorio nacional: los cables de Wikileaks muestran que ya Carlos Pascual y las agencias estadunidenses actúan como autoridad clave en los operativos de seguridad interna, por lo que no faltó el aval de JDN a la guerra de Calderón. A pesar de su rotundo fracaso, su militarización favorece a Estados Unidos, por lo que repitió la engañifa de que ...no hay otra opción.

La reforma energética es un paraguas repleto de vericuetos legales para el contratismo desenfrenado y la mutación de Petróleos Mexicanos en agencia de trámites, ahora bajo un Joint Operating Agreement (<www.cnee-sur.net>3-1-11) de notoria inconstitucionalidad aprobado por el consejo de administración de Pemex. “A través de esta modalidad contractual –advierte el jurista Raúl Jiménez– se verán afectados los intereses de la nación, porque en el mediano y largo plazos la producción y los ingresos derivados de la misma tenderán a disminuir (y)... resultará oneroso llevar a cabo el mantenimiento y la restauración de los pozos petroleros” (razonesdeser,17-12-10).

JDN sabe que el control del petróleo no-convencional de México y Canadá jugará un papel central en la articulación de la geoeconomía y la geopolítica hemisférica y global de Estados Unidos, por lo que resulta vital la advertencia de Jiménez de que aumentarán los riesgos para la nación ...en los trabajos de aguas profundas mediante la asignación de los contratos integrales de explotación y desarrollo... El condicionamiento de las remuneraciones a la generación de flujo de efectivo hará que los privados sean quienes... tengan en sus manos la conducción estratégica del ritmo, la velocidad y las demás variables del proceso.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Segunda década: La Agenda
John Saxe-Fernández, la jornada, jueves 30 de Diciembre de 2010.

En pocas horas empieza la segunda década del siglo XXI, cuando se asentarán perfiles básicos sobre si es posible una transición, no-terminal, de una civilización dependiente de los combustibles fósiles, a otra centrada en fuentes renovables de energía, en el ahorro, eficiencia y acceso global y equitativo a su uso.

Aunque en esta era de la cohetería balística intercontinental y del armamento termonuclear el reto es lograr esa transformación sin una tercera guerra mundial (TGM) y sin que se produzca un devastador deterioro climático-biológico irreversible, la experiencia histórica indica que la racionalidad requerida para ello se ha visto mediatizada por lo que C. Wright Mills llamó la irresponsabilidad organizada, en pos de ganancias por la vía de la especulación financiera, las soluciones expeditas del intervencionismo, las guerras y la diplomacia de fuerza.

Recuérdese que las cúpulas de la industria eléctrica, del gas, petróleo, carbón, automotriz y el sistema bancario/financiero tienen gran peso en la gestión doméstica y externa de las naciones industrializadas, lideradas por Estados Unidos en dependencia, consumo y derroche energético.

La hegemonía sobre los instrumentos de Estado por parte de esos consorcios, si bien no es total o definitiva, obstaculiza la fluidez para adoptar medidas efectivas ante el acelerado deterioro ambiental por la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), al tiempo que auspicia la vía militar por el control de los cada vez más escasos campos gigantes de petróleo convencional, desatando catástrofes humanas en Irak y Afganistán; aumentando la tensión y el conflicto en el mundo y en Oriente Medio, sede de la mayor reserva petrolera mundial y, como ilustran los documentos de Wikileaks, gestando el caos a diestra y siniestra al militarizar, mercenarizar y degradar el derecho internacional y las relaciones interestatales.

Se propician así los vínculos entre las guerras de conquista, la intervención/ocupación militar y los precipitantes de una TGM: los hombres del petróleo no quieren la guerra, apuntó certero C. Wright Mills en Las causas de la tercera guerra mundial (Ballantine, 1963), “...pero sus intereses son de tal naturaleza que ellos se la jugarán más que cualquier otra industria. No son ‘mercaderes de la muerte’; son mercaderes de petróleo. Pero no simple y llanamente ‘petroleros’: también son hombres políticos. Son parte de los capitalistas de línea dura en la toma de riesgos”.

Así, aunque bienvenida cualquier limitación del armamento nuclear, la continuidad con Obama de las guerras y ocupaciones de Bush-Cheney en Irak y Afganistán y en otras naciones y regiones, incluyendo el asedio y codicia por el petróleo iraní, venezolano y africano, persiste y aumenta el riesgo de TGM, aún con un START renovado. Ello –inter alia– por el acoso de EU a Rusia e Irán, con despliegues antibalísticos en las narices del Kremlin, que fragilizan la disuasión y la ecuación estratégica: de desatarse una TGM el planeta será inhabitable.

En lo referido a la irreversibilidad del deterioro climático y de la extinción de especies en curso, los retos y obstáculos son elevados. Los que emiten la tajada mayor de GEI posponen medidas efectivas en favor de diseños especulativos con el clima y de despojo empresarial/militar de las forestas nativas (REDD). Ello, cuando amenaza lairreversibilidad del calentamiento por la inminente desintegración del hielo en Antártida y Groenlandia, según advierte el Instituto Goddard de la NASA (Monthly Review, diciembre de 2010).

También se detecta una súbita aceleración en la extinción de especies porque el movimiento del cambio climático es mayor al desplazamiento que las especies puedan realizar como respuesta. Según el director de Goddard,el futuro del planeta lo determinará de muchas maneras lo que podamos hacer en los años por venir. No es asunto para la próxima generación: para cuando los jóvenes lleguen a la adultez, la situación podría estar fuera del control.


viernes, 17 de diciembre de 2010

COP-16: business as usual (III)
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 17 de Diciembre de 2010.
Sin freno formal a las emisiones de gases con efecto invernadero (GEI) y con el endoso a los novedosos instrumentos financieros del Banco Mundial: el mercado de bonos de carbono y el programa de reducción de emisiones por deforestación y degradación embiental, con que se encubre la explotación y despojo de bosques nativos a campesinos e indígenas a lo largo y ancho del globo y la mercantilización de aire y selvas tropicales, concluyó la COP-16. Fue un business as usual ominoso para la humanidad y la biota global en tiempos del peak oil, cuando recrudece el impulso de los cabildos por la ampliación de la frontera hidrocarburífera de polo a polo, de África y Alaska, al Amazonas y la Patagonia.

La pronta felicitación de Obama a Calderón fue toda una oportunidad para el control de daños por los cables de Wikileaks y por haber decretado, semanas antes, el fin de la moratoria a la perforación petrolera en aguas profundas, en medio del mega-desastre ecológico del Golfo de México y para beneplácito de la industria del gas y del petróleo.

Ahora las petroleras que operan en el Golfo, en Sudamérica, Argentina (en Entre Ríos y el Chaco) y las dedicadas a la extracción de petróleo de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, pueden proceder tranquilas: en Cancún se pospuso limitar los GEI al tiempo que se mantuvo la mano visible de monopolios, especuladores y financistas para hacer lo suyo con el termostato que regula la temperatura terrestre.

Malas noticias para el clima, buenas para el aparato bélico-industrial: la COP-16 no afectó sus operaciones normales, en mar, tierra y aire, ni las atroces –y ambientalmente devastadoras– guerras preventivas y acosos, en torno a los yacimientos super-gigantes de petróleo que quedan en la corteza (Irak, Irán, Rusia, Venezuela etcétera). El Pentágono usa suficiente energía en 12 meses como para mantener en funcionamiento el sistema urbano de transporte masivo de EU en su totalidad, ¡por 14 años!, según estimaciones de Michael Renner en el State of the World Report Watch. Por motivos de seguridad militar, EU valora el crudo, carbón, metales y minerales en áreas cercanas y seguras, por lo que no sorprende su intervención/ocupación de Canadá, México y Centroamérica, su agresión contra los países de Alba y sus apetitos por los recursos naturales de América del Sur.

Dejar todo lo relativo a la atmósfera al gusto y voluntad del cliente, también es un alivio para Shell Oil y la Casa Blanca que ahora, según The New York Times, negocian la apertura a la perforación petrolera en el Mar Beaufort y en el Mar Chukchi, en el Ártico de Alaska: se trata de negocios realizables en 20 años, sobre cerca de 30 mil millones de barriles de crudo. De igual manera el poderoso cabildo del carbón, el combustible fósil más tóxico (lo de que es limpio es cuento de hadas) tiene en la mira las cerca de 3.5 billones (trillions) de toneladas de carbón bituminoso, localizadas en las riberas del río Utukok en el noroeste del Ártico de Alaska. Cálculos de Subhankar Banerjee (www.truth-out.org) indican que como EU consume mil millones de toneladas anuales, habría carbón para 3 mil 500 años. Además, según Keith Schneider, con los 175 mil millones de barriles de petróleo extraible de las arenas bituminosas de Alberta, Canadá, habría suficiente petróleo y gas para mantener en funcionamiento a EU al menos otro siglo. Como junto al carbón, el petróleo bituminoso es de lo más dañino al ambiente, la devastación que acarrea la ampliación de la frontera en pos de los combustibles fósiles no-convencionales sería inimaginable. Es una ruta insostenible a nivel global/atmosférico y local, como consta en el riguroso estudio de Tony Clarke (Tar Sands Showdown 2008).

Insisto: enfrentamos una catástrofe sólo equiparable a la ocurrida hace 65 millones de años, como advirtieron Richard Leakey y Roger Lewin en La Sexta Extinción (Tusquets, 1998). Luego de la COP-16, esa extinción sigue su curso, sin freno.

jueves, 2 de diciembre de 2010

COP 16: colapso garantizado (II)
John Saxe-Fernández, La Jornada, a Jueves 2 de Diciembre de 2010.
La intención de dar permanencia en la reunión de Cancún al Acuerdo de Copenhague (AC), se orienta a satisfacer no la agenda humana de cara a los inminentes riesgos que enfrenta la biota global por el calentamiento atmosférico, sino la de los grandes intereses económico/financieros cuya desregulación está en la base de la gran crisis que estalló en Wall Street en 2007 y en el desastre generalizado en el Golfo de México por la explosión, en abril pasado, del yacimiento Macondo de la British Petroleum (BP): la primera catástrofe ecológica global en los tiempos del peak oil.

La agenda de COP-16 es la de bancos, firmas tipo Goldman Sachs, Morgan Stanley y de las mega-empresas del gas, petróleo y carbón. Es un diseño apuntalado con préstamos al gobierno de Calderón por el Banco Mundial (BM) y el BID –entes subrogados al Tesoro y la Casa Blanca– para dar fuerza operativa a novedosos instrumentos financieros establecidos en Kyoto y asumidos en el AC: el mercado de bonos de carbono (MBC) y el programa de reducción de emisiones por deforestación y degradación ambiental (REDD). Ambos fungen bajo el supuesto, hecho trizas por los mencionados colapsos en Wall Street y el Golfo, de que los mercados (léase clase empresarial) bajo la mano invisible, son los que asignan los recursos con eficiencia.

Son lineamientos que favorecen la noción de que las operaciones de especuladores y de mega-empresas vinculadas al patrón energético vigente, centrado en los combustibles fósiles y el motor de combustión interna, operen bajo una orientación cada vez más desregulada del Estado: la inconstitucional activación por Calderón de los contratos incentivados en Pemex, habla por sí misma. No es la humanidad en abstracto, sino los Estados metropolitanos y sus oligopolios del petróleo, gas, carbón, electricidad y de la automotriz, junto a entes financieros, empresas forestales, agrobusiness y gobiernos pelele en la periferia, organizados bajo el principio de privatizar ganancias y socializar costos, los que expulsan a la atmósfera miles de millones de toneladas de gases con efecto invernadero (GEI), entre los que resalta el decisivo dióxido de carbono (CO2).

Ya Larry Lohman, Mark Schapiro y, desde estas páginas, Alejandro Nadal, han demostrado que el MBC obstaculiza los esfuerzos por la reducción de emisiones de GEI (La Jornada, 9/11/2009; 18/11/2010). Con la incorporación formal de EU al mismo se acrecientan oportunidades para, como muestra Schapiro (Harper’s feb/2010), especular con el clima, al pasar de los 300 mmdd a los 3 billones de dólares.

Como los mercados desregulados bajo la avidez de ganancias invariablemente colapsan, se acentúan especulación y temeridad: junto al MBC se promueve REDD bajo el cual, como dice Ana de Ita en un estudio sobre sus impactos en territorios de campesinos e indígenas de México y el mundo, los paises ricos pagan para mantener selvas tropicales, ¡explotando hasta 90 por ciento del área negociada! y seguir contaminando en su país: por más ciencia ficción que parezca, a partir de contratos de compra-venta los países ricos están comprando a los del sur la capacidad de sus bosques de capturar carbono.

REDD permite que empresas contaminadoras, algunas causantes de mega-desastres como BP, Chevron-Texaco, Shell y las automotrices, compren créditos de carbono proveniente de la supuesta conservación de bosques, instaurando un nuevo modus operandi para el land grabbing en áreas protegidas y sobre derechos de propiedad individual o comunal, con intento de despojo a cientos de millones de campesinos e indígenas.

COP 16 es garantía de colapso, como plantea el término Richard Leaky en la La sexta extinción (Tusquets,1998), al promover esquemas que, en medio del agravamiento climático, inducen la mercantilización-privatización del mundo, de la atmósfera y la selva tropical, principal fuente de biodiversidad y crucial en la captura de GEI: el MBC y REDD colocan el manejo del termostato que controla la temperatura terrestre (CO2) en manos de especuladores primermundistas y mercachifles tercermundistas.