miércoles, 17 de noviembre de 2010

John Saxe-Fernández: Abrir puertos a armada de

EE.UU. es torpeza histórica.

Escrito por Jorge Luis Araya (jorge.arayae@gmail.com) Semanario Universidad San José, Costa Rica. Martes 16 de Noviembre de 2010.

A Centroamérica le están aplicando la misma receta que a México, con la que se busca atacar los efectos y no las causas de la política económica imperial empresarial impulsada con el Tratado de Libre Comercio (TLC), que genera informalidad económica y una de cuyas manifestaciones es la criminalidad y el narcotráfico, señaló el sociólogo costarricense, profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma (UNAM) de México.
El coordinador del programa "El Mundo en el Siglo XXI" del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades (CEIICH) de la UNAM sostuvo el pasado 5 noviembre un conversatorio sobre estos y otros temas de la geopolítica en el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Costa Rica, y concedió un entrevista a UNIVERSIDAD, de la cual este es un extracto.

Al analizar la situación regional, Saxe-Fernández dijo que hay que ponerle mucha atención a lo que está ocurriendo en México, donde al mes pasado ya había un acumulado de 30.000 bajas en la guerra del narcotráfico desde que el presidente Felipe Calderón llegó al poder hace cuatro año, de acuerdo con las cifras oficiales.

Y según información confidencial de la Procuraduría General dada al Senado mexicano solo se ha investigado el 5% de los casos.

“Esto me pareció a mi terriblemente importante; lo había yo escrito en varios artículos en (el diario) La Jornada, hablando que el esquema era poner al mexicano a aniquilar al mexicano, mientras los EE.UU. siguen haciendo los grandes negocios, y sigue exportando armamentos a los carteles en forma cada vez más intensa.”

“Es la misma receta para Centroamérica que es muy peligrosa… Es absolutamente lamentable que la nueva presidenta de Costa Rica, junto con los siervos menguados de la Asamblea Legislativa, le haya abierto formalmente las puertas de los puertos, fondeaderos y aguas territoriales a la armada de EE.UU. en momentos en que EE.UU. militariza, paramilitariza y mercenariza su política exterior hacia América Latina. Lamentable torpeza histórica para decirlo de manera cauta y que no ofenda a nadie.”

¿Qué explica la espiral de la violencia en México, no es el narcotráfico?

-Los fundamentos materiales de la estabilidad y el equilibrio social en México y en América Latina en general han sido vulnerados por la aplicación de una política económica del TLC, con efectos acumulativos que pueden ser efectos sumamente graves para algunos países. Ciertos países, sin embargo, han reaccionado de alguna otra forma y han podido articular salidas a lo que ha sido una verdadera guerra de clase contra la economía popular.

Entonces tenemos recomposiciones en el caso de Brasil, con Lula, por ejemplo, donde se desarrollan ciertos parámetros para promover el desarrollo económico.

Es decir, que se puede articular una salida no violenta que no destruya a la nación. Pero con el esquema estadounidense se aplica una misma política económica a los países y encima se incauta literalmente la política de seguridad sobre la jurisdicción de los países. En el caso de Colombia se puso en operación este esquema de manera muy sistemática con el Plan Colombia, que lo inició un demócrata, Bill Clinton.

En México, la adopción del programa de seguridad de los EE.UU. por parte de Calderón fue la respuesta de este a la ilegitimidad electoral que le abrumó, porque tomó el poder cuando había que hacer una segunda vuelta electoral.

Para lograr consenso nacional, le cayó muy bien el consejo estadounidense de lanzar el ejército a las calles y militarizar la guerra antidrogas, con el resultado deplorable para la estabilidad social. Esto se conjunta con el problema de seguridad número uno que es la aplicación de esa política económica que está detrás de todo lo que es la informalidad económica, de la cual el narcotráfico y la criminalidad es una de las expresiones.

Pero en ningún momento ellos tratan de enfrentarse a las causas sino a los efectos de esa política, y la idea es mantener el estado al borde o en proceso de colapso, enfatizando simultáneamente la dependencia de la política y de los órganos de seguridad del país que incluyen fuerzas armadas con el Pentágono, el Comando Norte en el caso de México, y Comando Sur en el caso de Colombia, con la DEA (Agencia antidrogas de EE.UU.).

La presión militar de EE.UU. es enorme. Un dato significativo al respecto es que el Pentágono en un informe que salió este año dice que la capacidad ociosa mundial de petróleo se acaba en el 2012, y que para el 2015 va a haber un déficit de unos diez millones de barriles diarios en relación con la demanda.

Y nuestros gobernantes todavía andan jugando como si estuviéramos en los tiempos normales. No se dan cuenta de que estos esquemas son esquemas de una economía como la de EE.UU. altamente dependiente y de principal consumidor mundial de petróleo, y consecuentemente el impulso de usar la fuerza militar es muy grande.

¿Qué lugar ocupa la lucha contra el narcotráfico en el esquema que describe?

-La guerra contra el narcotráfico se usa como excusa para intervenir. En esto hay una enorme falta de información. Hay que leer a los grandes estrategas del siglo XX y ver la historia de la Segunda Guerra Mundial para entender la importancia que tienen las bases militares. Abrir bases en América Latina, abrir los espacios oceánicos y el espacio territorial a la marina de los EE.UU. formalmente es una verdadera atrocidad.

Las bases en territorio colombiano con cara a Brasil y a Venezuela, le permiten a EE.UU. tener una vigilancia minuto a minuto donde hay enormes recursos naturales.

En los juegos geoestratégicos propiciados por el aparato de seguridad nacional en México y por extensión a Centroamérica y el Caribe, hay cuatro elementos básicos: armas, drogas, negocio y caos. Son cuatro elementos que operan bajo un esquema de dominio colonial imperial, y que en el gobierno de Bush se llamó “operaciones de estabilización y reconstrucción.”
En este esquema se inserta la doctrina de “las fronteras flexibles”, que son las fronteras de los otros estados, no las de EE.UU. donde no lo dejan entrar a uno si no tiene visa aunque vaya de paso hacia otro país, lo que conlleva una fragilización de la soberanía o la jurisdicción de los estados nacionales.

Es una dinámica en la que organismos de espionaje de EE.UU., el Departamento de Defensa, el Pentágono juegan un papel primordial en la interrelación y protección de los negocios mundiales del narco y el tráfico de armas. Esto quedó ilustrado por ejemplo en el escándalo Irán-“contras”, que fue un operativo secreto de la CIA para financiar la guerra de Reagan contra la revolución sandinista, usando dinero del tráfico ilegal de armas y drogas.
Usted llama a EE.UU. narcopotencia…

Los EE.UU. no controlan de ninguna manera el curso de armas donde están los carteles; al contrario, hace pocos meses se flexibilizó aun más la exportación de armas. Y es que hay que entender que EE.UU. es una narcopotencia. Ahí están los principales lavadores que son los principales bancos. Sin ese sistema financiero, el narcotráfico no opera. Además, EE.UU. es el principal mercado de consumidores, hay más de siete millones de adictos.

La venta de armas genera grandes ingresos a las empresas estadounidenses, y van a los principales carteles de la droga, que tienen dinero en abundancia depositado en EE.UU. Y luego se arma mediante la iniciativa Mérida a los ejércitos que combaten a los narcotraficantes. Entonces es un negocio redondo de doble vía.

Hay también centenares de fuerzas especiales de EE.UU. que operan encubiertas. Documentos dados a conocer en la página Wikileaks indican que hay una acrecentada presencia de fuerzas especiales de EE.UU. en 19 países latinoamericanos, que operan bajo cubierta. Son temas de ampliación militar por las vías de este programa de estabilización y reconstrucción del Departamento de Defensa que está en curso en México y Centroamérica, montado en un enorme trauma humano que abarrota las morgues en México. Con una cantidad de atrocidades inimaginables, como la que sucedió la semana pasada (tres semanas para el lector).

Están 12 estudiantes futbolistas, entra un escuadrón militar, no se sabe de dónde, con 15 camionetas negras, en una zona ocupada por la policía y el ejército mexicano. Ametrallan a los chicos de 16,17 y 18 años, los matan y se van. ¿Qué tiene que ver esto con el negocio de las drogas? ¿De qué se trata? Es producto de la militarización de la lucha contra el narco. Es decir, al norte van los dólares, al sur van las grandes cantidades de armamentp, balas y pilas de cdáveres.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Terror e imperio
John Saxe-Fernández, la Jornada, Jueves 4 de Noviembre de 2010.
Le pagamos a mexicanos para que maten a mexicanos y esta carnicería no afecta ni el suministro de drogas ni los precios. Éste es el meollo del programa antidrogas o contra el crimen organizado auspiciado por Estados Unidos bajo la Iniciativa Mérida (IM) en México y Centroamérica, según Charles Bowden y Molly Molloy, en un nítido estudio sobre Quién está detrás de las 25 mil muertes en México? (The Nation, 23/VII/2010). Con una factura de 1.4 mil millones de dólares, la IM, igual que el Plan Colombia (PC) es un diseño castrense, paramilitar y mercenario, de invasión y ocupación que incluye, de manera ostensible, el control estadunidense de las políticas de seguridad del Estado-cliente sobre su jurisdicción territorial, muestra notable de las continuidades entre demócratas y republicanos.

Iniciado por Bill Clinton, el PC se orientó, por medio del terror castrense y paramilitar: 1) al brutal desalojo de campesinos y pequeños y medianos propietarios, de vastos y fértiles territorios ricos en recursos naturales, a favor de latifundistas, agrobusiness y empresas forestales, carboníferas, mineras, petroleras; y 2) a fragilizar el Estado-nación, encargándole el trabajo sucio, bajo supervisión de Estados Unidos, acentuando su dependencia de los instrumentos de proyección y dominio: los Comandos Sur y Norte del Pentágono, la CIA-DEA y el FMI-Banco Mundial/BID. Subrogados a la Casa Blanca por medio del Departamento del Tesoro, estos últimos inducen la privatización/extranjerización de entes públicos, universidades y patrimonio nacional.

Junto a diseños de integración comercial y de inversión, tipo ALCA, Clinton y Bush II ampliaron el PC a las naciones andinas y desde 2007, bajo la IM, a México y Centroamérica. Como es natural el clima de terror y los resultados son semejantes: el jesuita Javier Giraldo calcula que entre 1988 y 1995 más de 60 mil colombianos fueron asesinados, la mayoría a manos del ejército y de cuerpos para-militares o escuadrones de la muerte que operan bajo dirección estatal. Al inicio de 2010 en la aldea La Macarena se descubrió una tumba colectiva, reminiscencia de la era nazi, con al menos 2 mil cadáveres que, según fuentes locales, el ejército acumuló desde 2005. Ahora, dice Giraldo, el procurador general investiga 150 mil asesinatos extrajudiciales por paramilitares, de 1980 a la fecha.

A cuatro años de que Calderón lanzara el ejército a la calle en la “guerra antinarco”, en México la estela de muerte (que a decir del encargado del Comando Norte es la guerra no-convencional apoyada por la IM, donde el enemigo está entre los civiles), es de 30 mil bajas y los crímenes de lesa humanidad van dejando su huella mortal: a mediados de 2010 se descubrió un depósito de 51 cadáveres cerca de Monterrey, mientras, a semejanza de Iraq y Afganistán, se aterroriza a toda la nación y sus morgues se abarrotan con una cauda diaria de muertos, 90 por ciento de los cuales Calderón vincula al narco, aunque, como recuerdan Bowden y Molloy, según el procurador general de la República, en informe confidencial al Senado, sólo 5 por ciento han sido investigados, así que nadie sabe “quiénes están siendo ejecutados, quién los está matando y por qué se asesina a la gente”. Se ostenta una fuerza destructora que intimida y aterroriza, lanzando a la población el mensaje del Estado fallido: no hay Estado que los proteja y los mato con impunidad, mientras Estados Unidos realiza la ocupación territorial.

Con bases en Colombia, con presencia militar en puertos, fondeaderos y aguas territoriales de Costa Rica, previo endoso del gobierno de Chinchilla (quien logró lo que Calderón no pudo al inicio de su sexenio al tratar de abrogar la Ley de Neutralidad). En México el Partido del Trabajo advirtió que se estarían financiando escuadrones de la muerte al tiempo que el presidente de Afganistán dejó saber que Estados Unidos financia empresas de seguridad tipo mafia, que matan civiles y realizan otros actos de desestabilización.

jueves, 21 de octubre de 2010

EU: tensiones y compulsiones
John Saxe-Fernández, La jornada, Jueves 21 de Octubre de 2010.
El golpe de 2009 que derrocó al presidente constitucional de Honduras, operativo similar a las intentonas contra Chávez y Evo Morales, también integrantes de Alba, mostró tensiones en la ecuación civil-militar, dentro y fuera de Estados Unidos. Mientras Phillip Crowley, del Departamento de Estado (DdE), bajo instrucción de comportarse como voz de una Oficina de Colonias, le dijo al presidente Zelaya, con calculada insolencia, que eso le pasaba por seguir el ejemplo venezolano (hace poco, con igual arrogancia Estados Unidos le advirtió a Caracas y Moscú que vigilaría sus acuerdos nucleoeléctricos), la Casa Blanca condenó el atentado, pero se negó a calificarlo de golpe militar, aunque consumado por oficiales adiestrados por el Comando Sur del Pentágono (DdD) en contubernio con sus contrapartes en la base de Palmerola.

Cuando el público y las naciones de la región –incluido México y UNASUR– condenaron el fallido intento golpista contra Rafael Correa de Ecuador, el DdE adoptó la política de espera paciente antes de remover otra pieza de Alba, diciendo que fue una protesta policial por motivos económicos, igual que The Wall Street Journal, Goldman Sachs, el Council on Foreign Relations y agrupaciones varias de Ecuador, cooptadas con fondos de la CIA/NED-AID-BID/Banco Mundial).

En la operación contra Correa fue central el rol de la oligarquía y de policías adiestrados –y reclutados– por el programa anti-drogas de Estados Unidos: en la toma de la legislatura; del aeropuerto (con sectores de la Fuerza Aérea); y la interdicción de otros puntos clave de comunicaciones terrestres y electrónicas. James Petras (globalresearch.ca) documenta que entre 2006/2008 Estados Unidos adiestró a 931 oficiales militares y policías de Ecuador, 526 de ellos policías usados para el despliegue de una estrategia que, dice el autor, tuvo tres componentes simultáneos: a) la diplomacia, ofreciendo mejorar las relaciones Estados Unidos-Ecuador; b) la subversión, por medio de la influencia ofrecida por el financiamiento policial-militar; y c) penetrando con fondos a organizaciones en todo el espectro político.

El rechazo a la imperialización del continente, por medio del aparato institucional, público y privado del capital monopólico, se expresa en una resistencia popular y pacífica, a la militarización y para-militarización de la política exterior de EU, encaminada a revertir el refuerzo soberano y las conquistas de amplios movimientos sociales de la región. Como en Honduras, la intención con la Iniciativa Mérida, es hacerlo con represión a la usanza neo-nazi del Plan Colombia, un diseño de invasión/ocupación a base de vínculos estrechos del DdD/CIA con las contrapartes locales.

Voceros del Comando Norte (CN) –creado en 2002– corroboraron la información de la Sedena de que las fuerzas armadas de México (FAM) son adiestradas por el Pentágono: la prioridad número uno será nuestra asociación con México y destacan que la experiencia de Estados Unidos en contrainsurgencia y anti-terrorismo en Irak-Afganistán se transmite a las FAM quienes, según otra fuente del CN, con apoyo de oficiales de Estados Unidos, se enfrentan a grupos narco-paramilitares bien equipados, algunos...integrados por ex-militares o ex policías. Son nociones y rótulos que deben analizarse con cuidado de cara a denuncias como las del presidente Afgano Hamid Karzai, en el programa This Week de la ABC, sobre los operativos de contratistas privados –textual– bajo patrocinio presupuestal de Estados Unidos que operan como escuadrones de asesinato, que desestabilizan matando miles de civiles bajo cubiertas varias, como paramilitares, narco-terroristas o narco-insurgentes.

Cuando H. Clinton dijo que los cárteles mexicanos se conducen como terroristas o grupos insurgentes, cobra peso la queja de Karzay, en especial por la asignación de 10 mil millones de dólares en el presupuesto 2011 del DdE, para contratistas de seguridad, bajo el rubro de resguardo de embajadas y otras instalaciones.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Perspectivas de poder
Colaboración Esp - Martes 12 de octubre (12:31 hrs.)

  • Facilita FCH privatización total
  • Por Jorge Santa Cruz (*)

El Financiero en línea

México, 12 de octubre.- El Dr. John Saxe-Fernández, profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, autor, entro otros, del libro La compra-venta de México, señala a Perspectivas de Poder que la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, ordenada por el presidente Calderón hace un año, fue decidida por el Banco Mundial desde el 2005.

Lo que sigue ahora, agrega el investigador, es concluir el proceso privatizador en México. Le presentamos a continuación, la parte medular de lo que declaró el doctor Saxe a Perspectivas de Poder:
"Exactamente, este ataque (a Luz y Fuerza del Centro), es un ataque tremendo en el que se usaron los instrumentos policiales y militares, en una forma que se usaría para atacar cualquier cártel del narcotráfico. A todo mundo llamó la atención, dentro y fuera del país, como bajo la cubierta de la Iniciativa Mérida y de esta atroz guerra al narcotráfico, que es un émulo del Plan Colombia –la llamada Iniciativa Mérida-, lo que hemos tenido, en realidad, es un proceso de orden cualitativo sumamente grave, que es la bilateralización del manejo de la violencia en territorio nacional.

Como usted sabe, uno de los elementos esenciales de lo que es un Estado Nación es, precisamente, el monopolio en el ejercicio de la violencia y ahora tenemos un comando binacional, una especie de Estado Mayor estadounidense-mexicano que es el que lleva adelante la principal actividad de seguridad, que, torpemente, ha asumido este gobierno.

Es decir, este gobierno, está en el proceso de dejarnos –junto con los anteriores gobiernos- sin patrimonio nacional, porque nos han venido quitando bancos, ferrocarriles y, desde hace muchos años, están en proceso de privatización y extranjerización del gran negocio del país, que es el sector petro-eléctrico; además de eso, lo están realizando en un contexto en el que se da una creciente presencia y modificación en el área de seguridad, es decir, un país que , de acuerdo con algunos documentos públicos del Comando Norte, que los lectores pueden bajar fácilmente de Internet, poniendo Comando Norte Programa 2010, o 2009, salen algunos documentos extraordinariamente importantes, que están diciendo que la función del Comando Norte es enseñarle a las fuerzas armadas mexicanas que no tienen una función de defensa nacional, de defenderse frente a potenciales enemigos externos, sino que el enemigo está dentro, entre los civiles.

Eso es lo que nos está diciendo. Es una guerra no convencional, donde están los civiles, en el contexto de este intervencionismo del Pentágono, de las agencias de inteligencia, la Drug Enforcement Administration, y del Ejecutivo, en general, estadounidense, se da este proceso de brutal ataque sindical. Un ataque al SME verdaderamente inusitado.

“El señor Calderón, que está ahí no sabemos cómo, desde el punto de vista aritmético, ha venido insistiendo –en fechas recientes- en esto, en aplicar la doctrina estadounidense que no tiene defensa nacional, sino seguridad interna. Tiene ya aproximadamente una montaña de poco más de 30 mil cadáveres y, al mismo tiempo, envía al Congreso iniciativas que van más allá de la electricidad, más allá del petróleo, que van a todo: es una Ley de Asociaciones Público-Privadas, que la presentaron diputados del PAN con apoyo de los diputados del PRI, que lo que haría sería abrir la puerta a la privatización de todos los servicios, de todas las obras del sector público, otorgando contratos por 40 años a empresas nacionales o extranjeras, en los que se garantiza la rentabilidad de los proyectos, sin importar que el Estado asuma las pérdidas. Es decir: van por todo. En este contexto usted tiene que colocar este ataque.

“Además existe una cantidad muy apreciable de documentos importantes del Banco Mundial, que van mostrando exacta y literalmente; usted puede leer documentos del Banco Mundial y está diciendo el Banco Mundial la desaparición de Luz y Fuerza del Centro y la absorción por parte de Comisión Federal de Electricidad y la asunción de esas funciones por Comisión Federal de Electricidad. Pero luego, si usted sigue leyendo los documentos del Banco Mundial, desde hace 5 años, es decir, de antes de que llegara el señor Felipe Calderón, usted va a leer que la misma Comisión Federal de Electricidad debe ser sometida a un proceso de división en empresas regionales, de generación, de distribución, etcétera. Eso es porque en la electricidad está el gran negocio y lo que estamos jugando es con algo realmente estratégico, por la importancia que tiene la energía para la vida de todas las economías, de todo el planeta”.

Hasta el próximo martes en otra entrega de Perspectivas de Poder.
(*) Conductor de Noticias de Radio Trece y académico de la Universidad Anáhuac.
Correo electrónico: jsc.58@hotmail.com

jueves, 7 de octubre de 2010

El modelo mexicano
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 7 de Octubre de 2010.
El papel de sectores policial-militares de América Latina, penetrados (con bendición oligárquica) por el Pentágono/CIA, sea bajo la cruzada anticomunista de ayer o de la guerra anti narco, el terrorismo o el crimen de hoy, fue central en el golpe en Honduras y en la fallida intentona de la semana pasada en Ecuador. Hasta el golpe contra Zelaya, Honduras fue integrante (y el eslabón más débil) de la Alianza Bolivariana de América (Alba): una coalición que tiene como uno de sus ejes, la defensa de los recursos naturales y cuyos integrantes, a decir de Evo Morales, enfrentan más amenazas de este tipo.

La de Morales es advertencia válida para naciones y coaliciones tipo Unasur/Alba, que defienden la independencia y construyen la soberanía regional. El rechazo al golpe y la rápida reacción de Unasur en defensa de la democracia ecuatoriana indican que después de los traumas de Tegucigalpa y Quito, se percibe mejor cuán reales y graves son los riesgos que se enfrentan de cara a una potencia que, en un contexto de deterioro económico y hegemónico, signado por el desenfreno militar, financiero-especulativo y el agotamiento de recursos naturales no renovables, recurre a esquemas de intervención y ocupación tipo Plan Colombia (PC) e Iniciativa Mérida (IM) en México y Centroamérica, para mantener o recuperar la primacía sobre lo que percibe como su reserva estratégica. En un mundo complejo y en creciente multipolarización comercial, monetaria, tecnológica y militar, aumenta la crónica tirantez de Estados Unidos hacia otras soberanías, en especial si tienen amplios y ricos territorios, como Irak y Afganistán.

El PC y la IM son diseños imperialistas que acotan la defensa nacional a favor de labores de seguridad interna, bajo guía y con participación de Estados Unidos. Cuando W. Colby de la CIA proclamó en los años 90 que ante la superioridad militar de Estados Unidos, México no podría resistir una invasión, por lo que no requería de Fuerzas Armadas, ocurrió lo previsible: la cúpula priísta bajo Salinas en las antípodas de la resistencia cubana al acoso imperial capituló: dijo que la seguridad de México es parte de la seguridad nacional de Estados Unidos, mientras John D. Negroponte proclamaba que el TLCAN sería la piedra angular para absorber la política exterior mexicana en la agenda de Estados Unidos.

Con el PAN se consolida la transición de nación a protectorado: la guerra al narco acentúa la bilateralización de la seguridad interna, mientras su uso anti-sindical (para inducir la privatización eléctrica) y político-electoral (michoacanazo), es promovido por Estados Unidos con el uso de términos como “narcoterrorismo” o “narcoinsurgencia”, que amplían el rango de la represión. El Comando Norte (CN) nos anuncia que, basados en la experiencia (en contrainsurgencia) que han adquirido las fuerzas de Estados Unidos en Afganistán e Irak, se ... trabaja con las fuerzas armadas de México enfrentándolos con la idea de que el enemigo vive entre civiles y no es un enemigo externo al país, como tradicionalmente se ha formado al ejército y armada mexicanos.

El CN asegura respetar la soberanía mexicana, pero en los hechos la finiquita al absorber a México en el perímetro de seguridad de Estados Unidos: en 1848 fue la mitad del territorio. Ahora el plan parecería ser todo México, cuyas fuerzas armadas son adiestradas en áreas específicas que, dice el CN, ...se necesitan para transformar a los militares, de una fuerza convencional diseñada para combatir amenazas externas, a un ejército que tiene que enfrentar una guerra irregular donde el enemigo vive entre civiles (sic).

Es el modelo para América Latina: Los mexicanos, divididos y atomizados por la guerra civil, recuerda Ramiro Guerra al reseñar los eventos de 1848, ... no pudieron formar un frente único durante la guerra para resistir con mayor firmeza en defensa de la integridad de su país... No era posible, en tales condiciones, dejar de ser una línea de menor resistencia ante la invasión extranjera.

jueves, 23 de septiembre de 2010

EU: narcopotencia
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 23 de Septiembre de 2010.
Quién le ha dado el derecho (a Estados Unidos) para incluir o excluir a los que cumplen o incumplen compromisos en la lucha internacional contra el narcotráfico? Nadie tiene ese derecho y si alguien lo tuviera sería la ONU. Ésta fue la respuesta de Hugo Chávez a la inclusión de Venezuela en un memorando de la Casa Blanca al Departamento de Estado que lista a los países que no cooperan en la lucha antinarco. El documento, además, promueve una mayor intervención y ocupación de Centroamérica con el pretexto de que la guerra sin cuartel de México y Colombia obligó al narco a replegarse hacia Honduras, Costa Rica y Nicaragua, por primera vez incluidos en la lista de grandes productores o plataformas del narcotráfico en el mundo.

Como se esperaba ya, el gobierno de Laura Chinchilla, de Costa Rica, que autorizó la presencia militar de Estados Unidos en su territorio, ofreciendo inmunidad a soldados y oficiales de ocupación que incurrieran en rupturas a la ley penal internacional, encabeza una iniciativa centroamericana para presionar a Estados Unidos en pos de más ayuda contra el narco.

El memorando también se usa en el caso de Venezuela, con fines político-electorales. Su sesgo oportunista, unilateral y parcial, junto a la cada vez más notoria participación de Estados Unidos en todos los niveles de la estructura y dinámica del narcotráfico, desautorizan la retórica de su guerra antinarco/crimen o sea, lo que en la guerra sicológica y política se conoce como historia de cobertura, la mampara que encubre campañas anti-populares y diseños de intervención y ocupación policial/militar/empresarial de zonas clave por su posición geográfica o por sus recursos.

No es casual que sean militares, Hugo Chávez o el coronel Sued Castro Lima, de la Fuerza Aérea de Brasil, quienes, entre otros, llamen la atención sobre el fenómeno: Estados Unidos se erige como juez de otros, mientras ejerce el dominio abrumador y es el principal beneficiario de los magnos negocios derivados del narcotráfico y el crimen organizado. Castro Lima (www.adital.com.br) muestra lo insostenible del argumento de fachada de combate al narcotráfico de la Casa Blanca: en Colombia la producción de cocaína aumentó porque también lo hizo el mercado concentrado en Estados Unidos y en años recientes el precio de la cocaína cayó 36 por ciento resultado del aumento de la oferta y no de una reducción de la demanda.

Esos y otros datos indican que a nivel internacional Estados Unidos se perfila como la principal narcopotencia: es gran productor de mariguana y los más de 7 millones de adictos a la cocaína que la consumen en su territorio, constituyen el mayor mercado del orbe. Además se sabe que 70 por ciento del dinero se lava ahí, significando, dice Castro Lima, ...que las mafias que operan en su territorio dominen 90 por ciento del lucro del gran negocio, que queda en manos de las mafias de Estados Unidos.

En Afganistán la producción de opio desapareció entre 1996-2001 porque el Talibán consideró a la droga anti-islámica: hoy, con la invasión y ocupación de Estados Unidos, las transacciones ilícitas florecen y la región produce 70 por ciento del opio del mundo.

En nuestra región la industria armamentista de Estados Unidos es beneficiaria de doble vía de esta guerra sui géneris: Estados Unidos es el principal abastecedor (al 90 por ciento) de armas a los cárteles que operan acá ¡y a los ejércitos que los combaten! duplicando así exportaciones y beneficios. Al norte, los dólares; al sur, los muertos.

Castro Lima acierta al decir que la intención es aplastar los movimientos populares o revolucionarios que surgen en América Latina y la intimidación o neutralización de iniciativas regionales tipo UNASUR. También lo es debilitar cualquier expresión de jurisdicción estatal, sea en Canadá, México o Venezuela, que interfiera con el fluido acceso de Estados Unidos y sus socios a negocios o recursos vitales como electricidad, gas y petróleo.

Es en el territorio de la narcopotencia y no en Colombia, México, Centroamérica o el Amazonas, donde, en palabras de Castro Lima ...debería trabarse el principal combate contra el narcotráfico.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Advertencias del Macondo
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 9 de Septiembre de 2010.
El estallido del yacimiento Macondo en el Golfo de México, que ocasionó el mayor derrame y desastre ecológico en la historia de Estados Unidos y del mundo, es una señal de lo que significa para la biosfera planetaria y la humanidad la era del agotamiento de los recursos naturales no-renovables, en este caso el peak oil, sus peligros y consecuencias ambientales, socio-económicas y político-militares.

La proliferación de exploraciones y explotaciones en lugares poco accesibles, considerados la última frontera en pos de recursos naturales finitos, sea en aguas profundas del Golfo, en la costa occidental de Groenlandia, bajo glaciares o en la selva virgen de la vasta Amazonia, conlleva riesgos y costos, algunos imposibles de cuantificar dado su carácter irreversible y además por daños a la naturaleza con efectos hoy y sobre las generaciones futuras: en el Golfo de México, donde hace poco se registró la explosión de otra plataforma petrolera, los daños a la biosfera son inconmensurables por la extinción de formas de vida clave en la cadena alimenticia, afectándose la existencia de nichos y delicados, complejos y vulnerables sistemas ecológicos. En el mejor escenario una recuperación parcial del hábitat, tomará decenas de años.

Pero el peak oil no se restringe a catástrofes ambientales del tipo Macondo: es ostensible una riesgosa acentuación de la conflictividad y militarización en las relaciones internacionales de poder, con enorme destrucción humana, y de civilización, como es el caso de las guerras de agresión contra Irak, Afganistán y el acoso contra Irán y Venezuela.

Cabe aclarar el peak oil no implica el fin del petróleo, sino el agotamiento del petróleo convencional, es decir, el de fácil acceso, barato y de alta calidad, algo que también, en esta primera década del siglo XXI, se empieza a registrar en muchos metales y minerales.

Cuando Estados Unidos finalmente reconoció lo certero que resultó la predicción del geólogo M. King Hubbert (hecha en 1956), de que su reserva de crudo llegaría a su máximo de extracción en unos 14 años (1970) y que en adelante la producción observaría un decremento acelerado, los efectos fueron profundos en su política exterior y militar, por la vulnerabilidad que acarrea la dependencia estratégica para su despliegue urbano/suburbano y el vasto aparato industrial y militar.

Los balbuceos para el desarrollo de fuentes renovables de energía o el ahorro energético fueron ahogados por Reagan y los monopolios, a favor de la vía militar, lo que explica, en parte, por qué, luego del fin de la URSS, se siguió por la vía del gasto y modernización castrense y de agresiva militarización, para-militarización y mercenarización de su política exterior junto a un pronunciado desdén y violación del Derecho Penal Internacional. El Estado de excepción y el terrorismo de Estado, en vigor desde que Estados Unidos atacó con bombas atómicas a la población de Japón, se acentuaron. Además, bajo la Ley de Seguridad Nacional de 1947, Truman institucionalizó la criminalidad de Estado, al abrigo de la negación plausible.

El ataque a las Torres Gemelas ofreció, como dijo Condoleeza Rice al Consejo de Seguridad de Bush, una magnífica oportunidad para modificar la postura estratégica de Estados Unidos, lo que significó que, como en la era de Hitler, se instauró la guerra preventiva, la agresión, la conquista y se hizo a un lado el derecho internacional para acceder al petróleo: Irak sigue ocupado con 50 mil tropas y grandes bases, ahora llamadas consulados, protegidos por decenas de miles de contratistas del Departamento de Estado que, desde una embajada de mayor dimensión que el Vaticano, fraguó hace pocos meses la destrucción del Sindicato de Trabajadores Petroleros de Irak, en un brutal operativo como el usado contra el SME en México, mientras Estados Unidos prosigue, con aval de títeres locales, manejando los negocios para la explotación de una de las mayores reservas de crudo convencional.