jueves, 27 de agosto de 2009

¡Fuera bases!
John Saxe-Fernández, La Jornada 27 de agosto de 2009.


Que el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe son esquemas de intervención y ocupación lo muestra una sucinta revisión de documentos oficiales disponibles en torno al veloz despliegue castrense de Estados Unidos en América Latina, protagonizado esta semana por el acuerdo sobre bases militares entre Estados Unidos y Colombia, que incluye cláusulas que en los hechos se traducen en la apoplejía constitucional de la nación sudamericana y en una amenaza grave a la región: a pesar del rechazo de sus vecinos, Uribe, con arrebato cipayo, cabildea en pro de la ocupación extranjera de Colombia, reforzando todavía más, como lo advierte la Red de la Juventud de Medellín, la presencia de tropa yanqui en bases como Palanqueros, Tres Esquinas y Tolemaida, dando "evidencia tangible de que en este país no hay soberanía, ni autonomía, ni independencia".

Los documentos oficiales indican que además de ofrecer al Departamento de Defensa de Estados Unidos (DdD) un uso amplio de bases navales, terrestres y aéreas, tanto para la agresión doméstica como regional, se otorga "inmunidad" ante "crímenes de guerra" cometidos contra la población colombiana, acotando el derecho del Estado de elevar ante instancias como la Corte Penal Internacional acusaciones por la ejecución de crímenes de lesa humanidad por la tropa y oficiales de ocupación.

Información recabada por John Lindsay-Poland, del Programa de las Américas (www.ircamericas.org) indica que las funciones que se desplegarían en Colombia, como la nueva infraestructura militar en la base de Palanquero, “…no se limitarán a operaciones anti-narcóticos, ni siquiera a operaciones en la región andina”. Según un documento de planteamiento del Comando de Movilidad Aérea (CMA) del Comando Sur, la intención es (literal) “establecer enclaves para contingencias logísticas con alcance de movilidad aérea al continente sudamericano”… "además de una capacidad para operaciones anti-narcóticos hasta el año 2025", designio sobre el que advirtió a sus homólogos de UNASUR el presidente Hugo Chávez, desde un país con jurisdicción sobre la mayor reserva de crudo conocida, según registro de Petróleos de Venezuela.

A estas alturas cabe recordar, con Michel Chossudovsky, los lazos entre el espionaje de Estados Unidos y la OTAN con el narcotráfico, fuente mayor para el apoyo de múltiples operaciones secretas, como se ha comprobado ya en la génesis y desarrollo de los triángulos de la droga en Asia y en América Latina. Con financiamientos que evaden el escrutinio legislativo-judicial y rebasan en mucho las cifras oficiales del DdD, la operación por el control militar de los recursos naturales y las economías, incluye América Latina como un todo, ya que el programa se dinamiza desde dos puntales: el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida. Así lo indica la dimensión del sustento logístico contemplado por el Pentágono, que, según esta fuente, también "está buscando acceso a un lugar en la Guyana Francesa que permitiera a las aeronaves militares alcanzar lugares en África, vía las Islas Ascensión", agregando, que el Comando Sur "buscó el uso de instalaciones en Recife, Brasil; con el mismo propósito, pero las relaciones políticas con Brasil no son favorables para el acuerdo necesario". Se indica además que, con ayuda del Comando de Transportes, sólo con la base de Palanqueros (que tiene una "pista de 10 mil pies, hangares que albergan 100 aviones, alojamiento para 2000 soldados y oficiales, restaurantes, casinos, supermercado y un sistema de radar instalado todo por el propio Estados Unidos en la década del 90") el Comando Sur espera "cubrir casi la mitad del continente que puede ser transitado por un C-17 sin recarga de combustible". Las bases "facilitadas" por Uribe a Estados Unidos permiten al DdD activar fuerzas de despliegue rápido con toda clase de equipo. Estados Unidos y sus monopolios contemplan la balcanización, agresión y ocupación de polos clave de Latinoamérica.

Hoy el mensaje es: "fuera bases de América Latina".

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jueves, 13 de agosto de 2009

La gran traición
John Saxe-Fernández, La Jornada a 13 de agosto de 2009.


"Quienes quieren implementar bases militares son traidores a sus pueblos, a Latinoamérica, a los países que luchan por su dignidad y soberanía". Con estas palabras, desestimadas por Barack Obama como mera "retórica antiyanqui", Evo Morales, junto a sus homólogos de Venezuela y Uruguay, rechazó, tajante, la ampliación de las actividades militares del Departamento de Defensa (DdD) en Colombia: el gobierno de Álvaro Uribe ofreció a Washington dos bases navales, tres aéreas y tres terrestres que operan bajo un prototipo de invasión / ocupación militar y paramilitar desarrollado a lo largo de dos décadas. Formalizado en el Plan Colombia (PC) incluye operativos regionales por medio de eventuales "guerras transfronterizas".

Obama está enterado del papel central del PC en la articulación de la política de recomposición hegemónica y de dominio de Estados Unidos, no sólo en el continente americano sino también en puntos claves de Eurasia. Sabe que el pronunciamiento de Evo Morales no es retórico, porque en criterio de la cúpula militar estadunidense, el PC representa un "modelo óptimo" para la proyección de poder militar en áreas donde se localizan puntos neurálgicos para el control y explotación de los recursos naturales vitales que van quedando sobre la corteza terrestre: petróleo, gas natural, minerales, agua, biodiversidad. No es casual que con el agotamiento de los hidrocarburos convencionales y de una vasta gama de minerales y metales esenciales y críticos para la economía estadunidense, se incorpore de manera integral tanto a América Latina como al Oriente Medio, África y Asia central y del sur en la brutal geoestrategia de terror oligárquico-imperial desarrollada por Estados Unidos y sus monopolios en Colombia.

Tampoco es fortuito que operativos similares al PC, la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe y las "guerras transfronterizas" en Afganistán-Pakistán, se posicionen en primer nivel de la "agenda diplomilitar" de Obama. Agenda que bajo la "doctrina de las fronteras flexibles" de su antecesor en la Casa Blanca, se expresó el primero de marzo de 2008 en un conato de "guerra transfronteriza" por el atropello de la soberanía ecuatoriana en Sucumbíos, realizado por el Comando Sur en el marco del PC. Eso sucedió poco antes de la sesión inaugural, en Brasilia, de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), cuya raíz es la defensa de la soberanía territorial de los firmantes.

Un año después, esta vez antes de una junta del dispositivo de seguridad de Unasur, se desplegó un “regime change” en Honduras y otro dispositivo diplomilitar encabezado por el general Jones, asesor de seguridad de Obama, y el general Fraser, sucesor del almirante Stavridis en el Comando Sur. Fraser se reunió en privado con los militares sudamericanos para "tratar" el asunto de las bases –"manoseando" los equilibrios cívico-militares– que Estados Unidos acompañó con la gira de Uribe para atenuar el rechazo al uso de Colombia como cuña para "las guerras transfronterizas" en la región. Así Estados Unidos "vetó" que Unasur planteara el tema de las bases.

El uso de Colombia por Estados Unidos en nuestra región y en Eurasia, es pleno. Stavridis, recién nombrado por Obama jefe supremo de la OTAN en Afganistán, dice: "En Sudamérica me concentré en operaciones de insurgencia en Colombia, reflejándose en mi papel como comandante en Afganistán", y reveló a CBS que “Estados Unidos estaba enviando a Afganistán comandos colombianos adiestrados por boinas verdes”. Agregó: "entre más se parezca Afganistán a Colombia, mejor". (Rick Rozoff www.globalresearch.ca)

Los vínculos y la penetración presupuestal del DdD en Colombia son intensos. Según oficiales chilenos en 10 años pasó de 50 millones de dólares (1998) a 5 mil millones de dólares anuales. Y adosaron: “Colombia es más peligrosa que un portaviones con cazas F-16. Tiene acceso a tecnología satelital de Estados Unidos que le permite monitorear y supervisar operaciones en cualquier lugar en tiempo real. Ningún otro país de la región puede hacer eso” (Ibid).

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jueves, 30 de julio de 2009

Honduras: soberbia imperial
John Saxe-Fernández, La jornada, Jueves 30 de Julio de 2009.



Acostumbrados los gobiernos republicanos o demócratas al manejo colonial de América Latina según el antojo de sus monopolios, ahora, junto a los lacayos de siempre, enfrentan movilizaciones populares que impulsan novedosos mecanismos de descolonización nacional y de defensa regional de la soberanía tipo Unasur y Alba, considerándolos incompatibles con sus intereses vitales centrados en la explotación de los mercados y vastos recursos humanos y naturales.

También como parece ser el caso para Barack Obama, son inaceptables las transformaciones económicas alejadas del recetario oligárquico-imperial del Banco Mundial/ BID-FMI. En fecha reciente los mandatarios de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba), a dos siglos de liberación de España, conceptuaron como "una segunda independencia, esta vez del imperio estadunidense", la oleada popular que da el poder a gobiernos de izquierda o de centroizquierda en Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, etcétera, por lo que la Casa Blanca decidió revertir, mediante el auxilio de entes político-militares y mediáticos de la derecha, la convergencia de Honduras en esa dirección.

En este contexto, el golpe de Estado en esa nación es punta de lanza de un esquema "diplo-militar" de Estados Unidos que opera sobre dos pistas, la abierta y la clandestina, que incluye una amplia campaña propagandística y de desestabilización contra lo que Newsweek (27 de julio) rotula de "diáspora bolivariana", en una edición que, desde la portada, es derroche de vilipendio contra Hugo Chávez. Deja en el olvido cualquier rastro de imparcialidad periodística y es, además, muestra ostensible de los copiosos recursos para revertir la oleada popular.

La acción diplomática encaminada a consolidar el golpe dándole de largas al arbitraje de Arias, se realiza en medio de creciente represión. La "Misión Internacional de Observación" compuesta por 15 profesionales independientes procedentes de 13 países y representantes de organizaciones como la Federación Internacional de Derechos Humanos, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional, la Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, etc., muestra alarmante evidencia de violación "sistemática" de los derechos humanos. Mientras Clinton regañaba a Zelaya por el intento de regresar a su país, los usurpadores adiestrados por el Pentágono-CIA procedían de manera sistemática y creciente a perpetrar lo que la Misión, en un informe a la OEA, la ONU y la Unión Europea y los Estados miembros describe como “… graves violaciones a los derechos humanos” después del golpe de Estado, incluyendo “un importante número de ejecuciones extrajudiciales, centenares de detenciones arbitrarias, múltiples amenazas, cercenamiento de la libertad de expresión e información, así como restricciones indebidas a la libertad de circulación, enmarcado todo ello en un contexto de clara persecución política que afecta especialmente a dirigentes políticos y sindicales, defensores y defensoras de derechos humanos, líderes y lideresas sociales, periodistas… entre otros”. Es un baño de sangre con pelotones de fusilamiento rural y urbano –como los existentes en tiempos del embajador Negroponte–, parte y parcela de la Iniciativa Mérida presente en lo que la Misión describe como "la actuación de grupos paramilitares (negritas en el original), compuestos por civiles vinculados supuestamente a organizaciones de narcotraficantes y a grupos de seguridad privada al servicio de destacados empresarios, quienes vestidos con traje de camuflaje operan conjuntamente con miembros del XV Batallón del Ejército Hondureño en el departamento de Colón".

Con soberbia imperial P.J. Crowley, vocero de Clinton, se refirió a esto al afirmar que Estados Unidos esperaba que Zelaya se alejara de Chávez: "Venezuela no (es) modelo. Si esa es la lección que el presidente Zelaya ha aprendido de este episodio, sería una buena lección". Tupé que deja ver la costura del operativo continental.

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jueves, 16 de julio de 2009

El malestar de Clinton
John Saxe-Fernández , La Jornada, Jueves 16 de Julio de 2009.



Hillary Clinton, secretaria de Estado e integrante del Consejo de Seguridad de Obama, se molestó hace días con el término golpe de Estado” usado en la condena de la OEA al operativo orquestado en Honduras por medio de un ejército que, como dice Álvaro Montero Mejía, “respira por las narices de sus asesores estadunidenses” (elpais.cr 10/7/09). La señora encabeza la diplomacia abierta (track I) en torno al “putch” y su enojo se hace manifiesto en lo que Montero califica de la trampa de la mediación, es decir, en un “evidente acto de astucia y perfidia” encaminado a re-localizar el debate sobre ese grave acontecimiento sacándolo de cualquier foro multilateral (sea la OEA, el Grupo de Río o la ONU) y confinándolo a la sala de la casa privada de Óscar Árias, el presidente de Costa Rica, que condenó el golpe pero que es “confiable”: respalda la Iniciativa Mérida con un entusiasmo sólo comparable al de Felipe Calderón e impulsó el Tratado de Libre Comercio arremetiendo contra la economía popular y bastiones estratégicos como el Instituto Costarricense de Electricidad, la empresa de mayor facturación del país.

¿La intención de la mediación?: ganar tiempo para consolidar el operativo encubierto (“track II”) perpetrado en Honduras como “geopolítica continental” eludiendo “el compromiso y la actitud inclaudicable de los gobiernos de América Latina” y, además, atenuando “la calificación del usurpador y nuevo sátrapa de Honduras, Roberto Micheletti, al que ahora se llama ‘presidente’, con lo que se prolonga indefinidamente la situación; se le da tiempo a las fuerzas oligárquicas de Honduras de articular una recuperación de su poder de facto, social y político y preparar el entramado de las nuevas ‘elecciones’; meter al presidente Zelaya en un acto de objetivo reconocimiento de los golpistas…(y) arrinconar las fuerzas opositoras” (ibid).

En función del “Track II”, la mediación impulsada por Clinton trata de manejar y desactivar el unánime rechazo de la comunidad de naciones democráticas a lo que el coronel Herbert Bayardo Inestroza, principal asesor jurídico del ejército hondureño, en entrevista publicada por el Miami Herald, admite que es “una abierta transgresión a la ley”, que se cometió “un delito al sacar a Zelaya, pero había que hacerlo”, dijo, “por la situación que se venía dando desde el convenio con Venezuela sobre el Alba”. Agregando que “…no hay que ser tan inteligente para darse cuenta de lo que ha sucedido en Bolivia, Ecuador y Venezuela, para saber qué es lo que viene”.
La de Bayardo es una aflicción de la derecha castrense por “las victorias izquierdistas en la región”, compartida por el Pentágono y heredada por Condoleezza Rice a la señora Clinton en el Departamento de Estado: se trata de triunfos electorales contundentes en Venezuela, Brasil, Argentina y posteriormente en Bolivia, Nicaragua, Ecuador, etcétera, que se pretenden revertir por medio de operativos de desestabilización asentados en instrumentos e iniciativas legadas por Bush a Obama, entre ellos a) un memorando presidencial autorizando la intensificación de los enlazamientos militares de Estados Unidos con sus contrapartes al sur del Bravo, por medio de la reanudación de programas que habían sido suspendidos desde 2002, “ya que algunos países no garantizaban inmunidad a los militares de EU para evitar su enjuiciamiento por crímenes de guerra” y b) por medio de la Iniciativa Mérida en México, Centroamérica y el Caribe, esquema de intervención y ocupación militar que opera bajo la pantalla de la guerra contra narco y crimen organizado.

El golpe militar en Honduras es parte de esos “enlaces” para, como dicen los documentos del Pentágono, “suavizar la creciente tendencia izquierdista”, a los que se agregan los vínculos presupuestales y contratos para equipo y fuerzas mercenarias que operan en la región como “firmas de seguridad estadunidenses”, auspiciados con fondos de la Iniciativa Mérida, también adoptada por Obama-Clinton.

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jueves, 2 de julio de 2009

Irán/Honduras: diplomacia de dos vías
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 2 de Julio de 2009.



“Si en Honduras la diplomacia de EU es de dos vías (Track II diplomacy) pronto se le verá la costura”, me dijo un conocido analista de las políticas de seguridad en América Latina, presente en la celebración, en República Dominicana, del centenario del natalicio de Juan Bosch. Se refería a mi observación de que las declaraciones de Obama y Clinton en rechazo tibio al golpe ejecutado por las fuerzas especiales del ejército hondureño contra el presidente Manuel Zelaya parecen la “vía I”, mientras ese cuerpo castrense, adiestrado y equipado en operaciones de “ataque y captura” por el Pentágono, realiza “la vía II”. Ello porque son alarmantes, aunque no inesperados, los engarces entre Barack Obama y George Bush II en materia militar y de seguridad, como la ampliación hacia México, Centroamérica y el Caribe del Plan Colombia por medio de la Iniciativa Mérida; la creciente militarización y para-militarización de la política exterior de EU por medio de operaciones abiertas y encubiertas contra países latinoamericanos y del Oriente Medio, como Venezuela, Bolivia, Ecuador e Irán, donde se localizan recursos naturales estratégicos; y en el ascenso, sin aparente freno, del poder, influencia y presupuesto del sector bélico-industrial, fenómeno que Bosch denominó “el Pentagonismo”.

A la larga y sangrienta historia de las guerras secretas de EU en el tercer mundo se añade lo que ocurre en Honduras, en un panorama con la violencia y caos desatados en torno a las elecciones de Irán, cuyos sucesos, como en el país centroamericano, se difunden al mundo desde la perspectiva muchas veces distorsionada, de la CNN y la BBC. En Irán, pese a los sermones de la Casa Blanca, es imposible no ver la costura de la vía II: mientras Obama regañaba al gobierno iraní por someter a sus opositores en las calles, Paul Craig Roberts ex subsecretario del Tesoro de Reagan, recordaba que, desde mayo de 2007 The Telegraph informó que Bush había autorizado “planes de la CIA para una campaña de propaganda y desinformación que intentaba desestabilizar y eventualmente derrocar” al régimen revolucionario de ese país y citó a John Bolton, ex embajador de Bush en la ONU, afirmando que “un ataque militar contra Irán sería una última opción que se ejecutaría sólo si fallaran las sanciones económicas y los intentos por fomentar un levantamiento popular”. A finales de ese año, según fuentes militares, legislativas y de inteligencia citadas por Seymour Hersh (New Yorker 29/06/08), el Congreso aprobó un presupuesto “para una gran ampliación de las operaciones clandestinas contra Irán” (Bush solicitó 400 millones de dólares) incluyendo la “actuación –de EU– junto a grupos de oposición, pasándoles dinero”.
La cúpula legislativa Demócrata avaló en secreto el complot y todo indica que Obama también, dejando a un lado las reticencias mostradas antaño por Harry Truman y Dean Acheson sobre el plan británico para derrocar a Mossadegh por nacionalizar el petróleo iraní. El desastre generado en 1953 por la CIA en Irán fue previsto por Acheson, cuando les espetó a John y Allen Dulles: “nunca tan pocos han sido capaces de perder tanto, tan estúpidamente, en tan corto tiempo”. Si en Irán Obama y su Consejo de Seguridad no tienen miramientos para seguir con el homicida plan de Bush, resulta más difícil pretender que el presidente no dio luz verde al regime change en Honduras, integrante de ALBA que impulsa la soberanía en política, economía y recursos naturales.

Para los demócratas continuar con el golpismo de Bush en Oriente Medio y en el continente americano conlleva un abrupto y abismal desgaste de legitimidad, credibilidad y grandes riesgos a la paz mundial. Obama pronto tendrá que decidir si es el “Presidente Constitucional” o si, como Nixon/Bush, es “el comandante-en-jefe de las operaciones especiales y clandestinas”. Como advirtió Zelaya, “si Washington no está detrás, estos golpistas no duran 48 horas”.

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Añadir un comentarioPobre Diablo
José Angel Alvarez Quiñones
Los que venden su alma al diablo, suelen gozar de enormes privilegios que, al asumirlos, de todas formas les resultarán indigestos e insatisfactorios, el poco tiempo que duran. Obama tuvo la oportunidad de rescatar una mínima credibilidad para el gobierno y pueblo norteamericanos, pero la ha tirado a la basura, infructuosamente. A como se ven las cosas, Obama y sus titiriteros, los Bush, Runsfeld, Kissinger, Rockefeller y Brezinzky, la triada infernal, y Wolf, el Lobo; y más arriba, la cúspide de los Iluminati y el Emperador Rotschild,conduciéndolo todo. Pero lo único que ha evidenciado esta mafia de genocidas, es su ridícula capacidad estratégica. Haiga sido como haiga sido, su jueguito de Golpe ha logrado todo lo contrario de lo que esperaban. Hasta el gobierno Fecal se vió obligado a desconocerlo. Obama, Runsfeld, Sarkosy y otros, acaban de ser demandados ante el FBI, con pruebas contundentes, de crear deliberadamente la Pandia Mundial que está asolando al Mundo. ¿Caerán? Veremo
Responder a este comentarioExcelente
Susy
Maestro: Todos sus artículos en la red y libros simpre tan útiles de información. Cuando leemos sus producciones reconocemos que el país tiene gente tan valiosa como usted. Felicitaciones
Responder a este comentarioDOS VÍAS, UN SOLO OBJETIVO
Ulises
El fascismo de hoy en día se caracteriza por su doble discurso, o triple discurso (en México es muy claro este fenómeno). Según la ocasión es el discurso, pero en los hechos las acciones tienen los mismos objetivos, detras del golpe de estado en Honduras sin duda está Washington y la CIA (porque dicho gobierno golpista ya lleva más de 48 horas(sic)) aunque el gobierno de Obama lo niege de palabra; así mismo, detras de las agitaciones "populares" en Iran está Washington y la CIA. El objetivo es el mismo, defender el libre mercado, defender a sus empresarios, expandir el dominio económico y político anglosajón, acabar con los movimientos sociales y las luchas de los pueblos. Muy lucido su articulo, felicidades maestro: John Saxe-Fernández
Responder a este comentarioLo mismo pero al reves.
Alberto Espindola
Si con Bush fue la bravuconeria y el cinismo con Obama sera la hipocresia y el doble juego ...gulp ! ni a cual irle.
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sábado, 20 de junio de 2009

Perú: genocidio y petróleo
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 18 de Junio de 2009.




Aunque consistente con su actuación histórica, es deplorable la complicidad de la oligarquía peruana y su régimen con los ambiciosos esquemas de reconfiguración territorial de Estados Unidos y los monopolios mineros y petroleros, por medio de políticas económicas y de seguridad que desembocaron en la masacre perpetrada la semana pasada por el gobierno de Alan García contra la población indígena. Dicha población, ocupante legítima de la vasta y rica región amazónica del Perú, ha venido protestando por varios decretos legislativos inducidos con jugosos préstamos del Banco Mundial, bajo el régimen de concesiones del Tratado de Libre Comercio entre Perú y Estados Unidos.

Los decretos atentan contra la Amazonia: al reducir la definición de patrimonio forestal, dejan en el aire unos 45 millones de hectáreas, 60 por ciento de los bosques de Perú, o bien permiten la disponibilidad de áreas naturales para facilitar concesiones forestales, mineras, petroleras y gaseras. Éstas y muchas otras son iniciativas que se vienen gestando desde la década de 1920 (Finer, Jenkins et al, 2008), pero ahora el acelerado agotamiento de recursos naturales que se detecta a nivel mundial, encabezado por los hidrocarburos y una gama cada vez mayor de minerales críticos y estratégicos, acrecentó la apetencia corporativa sobre una vasta e intacta región: la Amazonia occidental, que engloba partes de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y el occidente de Brasil y que ya fue dividida en 180 bloques para la explotación de gas y petróleo en unos 700 mil kilómetros cuadrados incrustados en zona de gran biodiversidad, por siglos habitada y cuidada por culturas de honda tradición y conciencia ecológica.

En Ecuador y Perú, indígenas y residentes locales han tomado acción legal contra petroleras de Estados Unidos por haber lanzado miles de millones de litros de basura tóxica en las forestas. Ahora al menos 35 grandes empresas de gas y petróleo ya están operando en bloques que literalmente se clavan en la Amazonia occidental. El año pasado había 48 bloques en Perú y Alan García estaba a punto de entregar 16 más cubriendo 72 por ciento de la Amazonia peruana. Once bloques se localizan en las Zonas de Reserva Comunal. En torno a la matanza de García et al, el botín no es menor: ya empezaron a explotarse hallazgos recientes en Perú y en su frontera con Ecuador estimados en 500 millones de barriles de petróleo y en la región de Camisea hay cerca de 15 billones (trillions) de pies cúbicos de gas (op cit).

Se giraron órdenes de reprimir y matar: según Gregor McLennan, del programa Amazon Watch, todos los testigos dicen que las Fuerzas Especiales abrieron fuego sobre manifestantes pacíficos y desarmados, incluyendo ataques desde helicópteros, matando e hiriendo a decenas, en un intento orquestado de desbloquear los caminos. No fue un encontrón, dice McLennan, sino una coordinada redada con los policías disparando contra los manifestantes desde ambos lados de los retenes. En entrevista radiofónica con Amy Goodman, McLennan estimó que unos 500 elementos armados sorpresivamente abrieron fuego contra los manifestantes en el bloqueo carretero, cuando algunos de ellos todavía dormían. El gobierno y la CNN en español (¿Colonial News Network?) encubren o deforman el genocidio; docenas de cadáveres fueron lanzados al río Marañón y hay silencio total sobre los arrestados; así lo indican abogados defensores de los derechos humanos. Personal del hospital de Bagua Chica y Bagua Grande corroboró que el gobierno trasladó docenas de cuerpos a un lugar desconocido.

Con esta proeza, Alan García asienta su presencia en esa larga lista de carniceros del alto capital en América Latina. García es el cuchillo, porque los que llevan la batuta están en Washington y tienen como medios básicos para esta magna operación sobre la Amazonia occidental al Comando Sur, al Banco Mundial/BID y a cipayos locales que por sobornos, ejecutan y son cómplices de crímenes de lesa humanidad.

jueves, 4 de junio de 2009

El puño visible del mercado
John Saxe-Fernández, La Jornada, Jueves 4 de Junio de 2009.


Cuando un ejecutivo de Exxon-Mobil ingresa a una junta en cualquier lugar del mundo, dice un conocido economista de Estados Unidos, no está solo: detrás de él está la Sexta Flota y la CIA. Más que ironía, el aserto indica algo profundo en la evolución del capitalismo en general y en las relaciones entre la superpotencia en crisis y la población de los Estados del tercer mundo en general, y de América Latina en particular, con jurisdicción sobre vastos territorios y recursos naturales. Me refiero a la simbiosis Estado-empresa y su relación con la creciente militarización, para-militarización e intervencionismo –abierto y clandestino– de la política exterior de Estados Unidos del Bravo a la Pagatonia, después de la Segunda Guerra Mundial.

Encubrir el imperialismo de operaciones realizadas desde las instituciones de Bretton Woods (FMI-Banco Mundial, etc.) se tornó más difícil porque conllevan la acción conjunta del aparato de seguridad (Pentágono, CIA, etc.) primero al amparo del anticomunismo de la doctrina de seguridad nacional y su enemigo interno. Luego del colapso de la URSS el disfraz mudó a campaña contra narcotráfico, crimen organizado y a cruzada antiterrorista –por el 11-09– con la guerra preventiva y la doctrina de las fronteras flexibles, que ya se expresó el primero de marzo de 2008 en el atropello de la soberanía ecuatoriana en Sucumbíos, perpetrado bajo el Plan Colombia por el Comando Sur (CS). En la Estrategia para 2016 del CS se alientan esfuerzos conjuntos entre actores estatales y privados, designación que incluye a empresas y ONG favorables a los intereses de Estados Unidos en un teatro de operaciones en el que destaca la participación de fuerzas especiales, es decir, instrumentos de Estado de corte paramilitar que realizan atroces operativos de terror que hacen trizas el derecho penal internacional.

La experiencia colombiana en torno a la simbiosis Estado-empresa adquiere relevancia ante la negativa de Ecuador de renovar la autorización para la base de Manta, por lo que se consideran contratos para una nueva en Colombia con más capacidad para intervenir a lo largo de casi toda América Latina. Además, con la Iniciativa Mérida, Estados Unidos financia e incita la extensión del brutal modus operandi del Plan Colombia hacia México y Centroamérica. Aunque la criminalidad de Estado y sus vínculos con el mercado (empresas) no es algo nuevo en la región, destacan sus expresiones recientes como la consignada en un juicio en Alabama del bufete Conrad & Scherer, en el que acusa a Drummond Company Inc –carbonífera que explota yacimientos en el norte de Colombia– de transferir millones de dólares a un grupo paramilitar definido como terrorista por Estados Unidos. Según Nadja Drost, de Global Post, se trata del Bloque Norte de las derechistas Fuerzas Colombianas de Autodefensa (FCA) contratadas para ofrecer servicios de seguridad de su línea férrea, por ataques de guerrillas izquierdistas. Según Conrad & Scherer, las FCA aterrorizaron a las comunidades a lo largo de esa vía, usada en el transporte de carbón hacia un puerto de exportación y realizaron múltiples atrocidades, incluidas masacres y ejecuciones sumarias cuyas víctimas han sido arrojadas a fosas comunes, provocando el éxodo de miles de familias de territorios de colosal valor y riqueza.

Los abogados de Conrad & Scherer dicen que este financiamiento le permitió a estos grupos paramilitares crecer exponencialmente y ejercer poder sobre las poblaciones cercanas al ferrocarril; documentan que entre 1999 y 2006 los paramilitares asesinaron a cientos de civiles para proveer de seguridad a Drummond y ofrecen testimonios de participantes directos en las reuniones entre el alto mando paramilitar y ejecutivos de alto nivel de esa empresa, para la ejecución de las matanzas y el asesinato de tres líderes sindicales ordenado por la cúpula de Drummond. Se han realizado juicios similares contra los monopolios Dole Food Company de California y la bananera Chiquita.