jueves, 29 de abril de 2004

Irak y la OTAN

John Saxe-Fernández
La Jornada.
México 29 de abril de 2004.

Bajo la dirección de François Houtart y el cuidadoso impulso y coordinación de Lieven Decaurter y su equipo se realizaron entre el 14 y 17 de abril pasados, en medio de una "veda informativa" de lo más significativa, las actividades del Tribunal de Bruselas. Contando sólo con la fuerza moral, no judicial, el tribunal fue convocado en solidaridad con la población iraquí y se realizó bajo los auspicios de la Fundación Bertrand Russell y decenas de organismos humanitarios y pacifistas.

Participaron autores como Samir Amin, Emmanuel Wallerstein, Denis Halliday, Ghazwan Al Mukhtar, la joven analista Amy Bartholomew y la escritora egipcia Nawal El Saadawi, entre muchos otros. Los testimonios iraquíes sobre los horrores y devastación que esta guerra injusta e ilegal ha infligido a esa población y a su patrimonio cultural y económico fueron el centro de atención, ya que demostraron de manera contundente la necesidad de sentar, desde ahora, y por medio de un tribunal organizado por las fuerzas sociales, las responsabilidades de los impulsores intelectuales de esta devastación, organizados alrededor del Proyecto para un Nuevo Siglo Estadunidense, quienes ahora ocupan algunos de los más altos cargos en el gobierno de Bush.

Llamó la atención el vacío generado por los medios de comunicación belgas y europeos, como si no quisieran incomodar a Washington. Quizá se deba a que las relaciones con Europa se han tensado de manera profunda en lo político, económico y militar, precisamente como resultado de la guerra contra Irak. Así lo testificará quien recuerde las discrepancias entre Francia y Alemania (ejes centrales de la OTAN) y Estados Unidos en las reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre las supuestas armas de destrucción masiva en Irak.

Después de despreciarlos, Bush ha colocado a sus principales aliados en la OTAN en una situación "imposible", presionándolos para que mediante esa alianza lo apoyen ahora que la inusitada resistencia iraquí le está complicando la situación. No hay duda que esos gobiernos están ante un dilema espinoso: una cercanía con Estados Unidos, que ahora avala y hace más transparente que nunca su contubernio con los sangrientos operativos de Sharon, alienaría a todo el mundo árabe y a cientos de millones de musulmanes. Internamente los costos políticos serían devastadores. La situación se complicó y se politizó mucho más a raíz de la masiva oposición de la población europea a la guerra de conquista, a la ocupación de Irak, y a la abierta y justificada oposición de los principales aliados a las operaciones de Bush. El voto de castigo a Aznar en las elecciones españolas es un importante recordatorio del alto precio político que conlleva cualquier adhesión al belicismo desenfrenado del gobierno estadunidense.

Con esta precariedad, que se profundiza día a día como resultado de la resistencia iraquí, poca tolerancia mostraron los gobiernos europeos ante una instancia decidida a someter a escrutinio moral a Bush y su equipo, por medio del Tribunal Russell, cuya actuación en la guerra de Vietnam resultó crucial. Recuérdese que a finales de marzo Bush convocó a los nuevos integrantes de la OTAN a afiliarse a su guerra -una especie de lobby de incondicionales-, en medio de resquebrajamientos, paradójicamente derivados del colapso de la URSS, un "enemigo" que había fungido como cemento de la alianza, por no mencionar las frecuentes tensiones en el área del comercio, de la tecnología de punta, sea en biotecnología o en la industria aeroespacial, los subsidios agrícolas e industriales, los transgénicos, etcétera.

Quien revise La geopolítica de la ampliación de la OTAN (Ceiich-UNAM-Plaza y Valdés 2003), de Antonio Sánchez, ciertamente la mejor investigación generada en América Latina sobre esta vital temática, pronto se percatará de que en los poco más de 10 años transcurridos entre la primera y la segunda guerra del Golfo se han gestado cambios significativos en la correlación mundial de fuerza.

En 1991, cuando Washington actuó de manera unilateral, pero concretó una postura diplomático-militar con una coalición creíble e hizo gala de astutas medidas que le permitieron utilizar los instrumentos multilaterales, evitando el aislamiento internacional, fue manifiesta la insignificancia político-militar europea. Todavía a finales de los 90 los efectos del predominio político-militar estadunidense arreciaban. La exasperación de muchos dirigentes europeos la sintetizó en 1997 Mark Eysken, ministro del Exterior de Bélgica: "Europa es un gigante económico, un enano político y un gusano militar" (p. 311). La exasperación a la brutal operación lanzada por Bush hijo impacta a la OTAN, fundamento de la proyección de poder de Washington hacia la masa euroasiática. Bush coloca a la Unión Europea ante un dilema en materia de política exterior y de defensa: avalar los crímenes de guerra como cualquier república bananera o asumir sus responsabilidades ante el derecho internacional, el mundo árabe y la opinión pública mundial.

viernes, 16 de abril de 2004

Vietnam e Irak

John Saxe-Fernández
La Jornada.
México 16 de abril de 2004.

Bruselas, 15 de abril. Participo como testigo de la fiscalía en un juicio público del Tribunal de Bruselas, con la concurrencia de la Fundación Bertrand Russell y cientos de organizaciones, para sentar las responsabilidades del Proyecto para un Nuevo Siglo Estadunidense en la ejecución de crímenes de guerra contra la población iraquí.

Inaugurado en 1997, el proyecto se orientó al impulso de lo que su documento fundacional califica de "una política reaganiana de fortaleza militar y de claridad moral necesaria para que EU, basado en los éxitos del siglo pasado, consolide nuestra seguridad y nuestra grandeza en el próximo siglo". De línea ultranacionalista e imperialista, plantea la "creación de una pax americana global y fue endosado por Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Jeff Bush y Lewis Lobby, jefe del staff de Cheney, con la participación de operadores políticos e ideólogos, Elliott Abrams y Francis Fukuyama entre ellos.

El documento es importante porque muestra que "antes" de asumir la presidencia Bush y su gabinete ya contemplaban y planeaban un ataque contra Irak, que se realizó bajo la supuesta existencia de "armas de destrucción masiva", un embuste y una bofetada a la comunidad internacional. La operación se ejecutó al margen del derecho internacional, del Consejo de Seguridad de la ONU y de la opinión pública mundial, incluyendo de manera significativa la española, italiana e inglesa, cuyos gobiernos avalaron la agresión. Más aún, la guerra de conquista se realizó bajo las premisas de la doctrina de "autodefensa anticipatoria", formalmente considerada como crimen de guerra por la normatividad que emana de los juicios de Nuremberg.

A un año de la embestida imperialista la pila de cadáveres, heridos y las atrocidades del aparato militar estadunidense contra la población iraquí se acumulan. Según la directora del Observatorio de la Ocupación en Bagdad, "las ciudades iraquíes de Sadr, Adamiya, Kufa, Fallujah, Shula y otras han sido cercadas y están siendo bombardeadas por misiles y tanques de las fuerzas de ocupación estadunidenses y sus aliados. La población civil está siendo asesinada. La autopista a Fallujah ha sido cerrada y las noticias que llegan de esa ciudad indican que yacen en las calles cuerpos sin vida de muchas personas. No hay ambulancias ni agua ni electricidad. Los periodistas tienen prohibido el paso y a muchos les han roto las cámaras. Todo indica que esta situación va a mantenerse durante los próximos días. Por favor, ayuda" (www.indigenasdf. org. mx).

Con más de 15 mil civiles muertos, decenas de miles de heridos y tragedias humanas incalificables, las responsabilidades de los ejecutores y sus cómplices se incrementan tipificando, como ocurrió en Vietnam, el crimen de genocidio, según lo establecido en el artículo 2 de la Convención de Ginebra de 1948. La matanza de civiles para intimidar al resto de la población, bajo el rubro de operación Determinación Vigilante de EU se traduce, sólo en Fallujah, en 450 muertos y mil heridos en menos de tres días. La masacre es tal que el Consejo de Gobierno Iraquí, fantoche instaurado por Bush, criticó "las soluciones militares y la política de castigo colectivo que ha caído sobre civiles inocentes" y varios de sus integrantes amenazan con renunciar "a menos que el baño de sangre se detenga".

Sea en la Alemania nazi, o en Irak, el genocidio es un producto de la historia y acarrea consigo las características específicas de la sociedad que lo perpetra. En el caso de EU, el aparato militar, prácticamente desde principios del siglo XVII -cuando todavía era colonia inglesa-, hasta finales del XIX, acumuló gran experiencia en la aniquilación sistemática de las naciones indias, a las que despojó de tierras y de medios de subsistencia. Toda una campaña que ahora calificaríamos de genocida, contra los "aborígenes" de la América del Norte, que durante el Destino Manifiesto de la década de 1840 fue también aplicada al vecino sureño, despojado de más de la mitad de su territorio, bajo el lema de "a los mexicanos como a los apaches".

Las similitudes y diferencias entre lo ocurrido en Vietnam e Irak resultan esclarecedoras. En Irak Washington experimenta, de nuevo, un "empantanamiento" que se profundiza, resultado de la unificación de la población en la resistencia a la ocupación. Como en Vietnam, la "estrategia militar" conocida como guerra ejemplar, se materializa en un "baño de sangre", el terror de Estado, dirigido a amedrentar por medio del "exterminio" los sustentos populares de la resistencia. Pero la situación es más grave. En Vietnam se atacó a una población nacional. Hoy se agrede a cientos de millones de musulmanes en los cuatro rincones del planeta y se desestabiliza de manera profunda una región que, por su importancia geoestratégica -60 por ciento de la reserva mundial de crudo-, los mismos analistas militares estadunidense califican de "central" en la etiología de una tercera guerra mundial.

jueves, 1 de abril de 2004

Cuba y los Hoyos de Dona

John Saxe-Fernández
La Jornada.
México 1° de abril de 2004.

La postura de Washington de cara a la soberanía y a la independencia de Cuba se ha orientado, históricamente, a su extinción "antes" de que existieran naciones comunistas, persistió "durante" la vigencia de la URSS y se profundiza ahora, "después" del colapso soviético.

Cuando se analiza contemporáneamente esta hostilidad, téngase presente que el Golfo de México se ha posicionado, según las más recientes evaluaciones geológicas, como una de las principales cuencas petroleras del planeta. Como lo ha señalado Fabio Barbosa en su importante trabajo El petróleo en los Hoyos de Dona (Porrúa IIE, 2004), aunque el Golfo es una de las zonas más intensamente exploradas y perforadas del mundo, apenas recientemente se cuenta con la información necesaria para concluir que es una de las áreas con alta concentración de hidrocarburos, por lo que bien puede considerársele una nueva "frontera emergente", es decir, que es parte de lo que David Rainey, de British Petroleum, califica de "una nueva geología y una nueva geografía petrolera". (pp 59-72).

Los geólogos mexicanos no han dudado en definir al Golfo de México "como una de las tres más grandes provincias petroleras del mundo" (p.99), lo cual, como indica Barbosa, es destacable porque en los debates sobre los llamados Hoyos de Dona (pp.15-17), con frecuencia se minimizó la importancia petrolera del golfo. Sólo para México se estima que son del orden de entre 43 mil y 59 mil millones de barriles de petróleo crudo equivalente acumulado en rocas del Terciario y Mesozoico. Para el Golfo, que además de la mexicana incluye las respectivas zonas de Estados Unidos y Cuba, la cifra estimada asciende a poco más de cien mil millones.

Cabe aclarar que el término Hoyos de Dona se utiliza para denominar "una línea extrañamente discontinua" consistente en dos porciones, la occidental y la oriental, que rebasaron las 200 millas correspondientes a México y Estados Unidos, y los límites, en estas porciones, que no se negociaron en el Tratado sobre la Zona Económica Exclusiva de 1977.

Es decir, no se trata de hoyos ni tienen forma circular o de dona. Durante la relación especial entre Salinas y el aparato de seguridad nacional de Estados Unidos, bajo el mandato de Bush padre, se hicieron concesiones secretas en las delimitaciones de los Hoyos de Dona, mismas que fueron denunciadas por el senador José Angel Conchello, principal impugnador del Fobaproa desde al PAN, quien pereció en un extraño accidente automovilístico.

Sobre este grave asunto Barbosa comenta que por años se ocultaron al pueblo de México los pormenores de estos "arreglos", "formando parte de lo que calificamos como la diplomacia secreta. Presumiblemente el primer gobierno de los Bush pretendía dejar fuera de la negociación al gobierno de Cuba, pues sorprende que se señalan claramente 'dos zonas' y no se haga ninguna mención de ese tercer país, con derechos incuestionables sobre la Dona Oriental" (p.38).

Así, la participación cubana no es menor y, para consternación de los intereses articulados por el actual gobierno de Bush, esta nación ha empezado a establecer relaciones con consorcios como Petrobras, de Brasil, que dominan la tecnología para la perforación marítima profunda. Se trata de formaciones geológicas en que colindan las jurisdicciones de los tres países y en las que las empresas petroleras estadunidenses han iniciado actividades de perforación que afectan los intereses de las otras dos naciones, por lo que se conoce como el efecto popote, entendido no tanto como la perforación "horizontal", sino debido al drenaje ocasionado por la gravitación, a favor de quienes se adelantan en la extracción del crudo en grandes yacimientos con las mencionadas colindancias.

Considerando el notorio y abrupto agotamiento de la reserva petrolera de Estados Unidos y el gran interés por la Tercera Cuenca por empresas petroleras y de servicios íntimamente vinculadas a la Casa Blanca de Bush, es necesario agregar el factor geoestratégico que representa la participación cubana en los recursos petroleros del Golfo y su impacto en la planeación militar del gobierno de Bush -y de los intereses petroleros que representa- hacia Cuba y sus riquezas de hidrocarburos en la Dona Oriental.

Podríamos afirmar que el peligro de una operación contra la isla se ha acrecentado como resultado de la "nueva geografía petrolera" del Golfo de México, de la desmedida ambición y codicia por el petróleo cubano -y mexicano- y de la peligrosa proclividad hacia el unilateralismo de la camarilla que hoy domina las decisiones de la oficina oval. Por lo que es necesario agregar, como ha documentado el economista Gian Carlo Delgado Ramos, que una acción militar contra Cuba "... bien podría ser una carta ante un escenario electoral dramático y las señales de su posibilidad las daría el informe de países terroristas que Estados Unidos dará a conocer en mayo de este año y en el que seguramente incluirá a Cuba, de ahí que Fidel Castro considere que 'estamos en un momento de gran peligro'".

jueves, 18 de marzo de 2004

La vieja y la nueva corrupción

John Saxe-Fernández
La Jornada.
México 18 de marzo de 2004.

En medio de los escándalos en torno a la corrupción videograbada de funcionarios y delegados cercanos al jefe de Gobierno del Distrito Federal y al Partido de la Revolución Democrática, la prensa dio a conocer (La Jornada, 5 de marzo, p. 1) que se había detectado un rasuramiento de la información sobre el Fobaproa y que la cúpula del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB) había decidido que más de 95 por ciento de las actas de las sesiones de la Junta de Gobierno de ese instituto eran un asunto "de seguridad nacional", por lo que se congelaba su base de datos. Según José Antonio Román y Roberto Garduño (p.19), de las 40 mil fojas que deberían ser sometidas a un análisis financiero público, sólo se proporcionarían 900. Téngase presente que desde diciembre pasado el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) había otorgado el aval para someter a escrutinio las actas y así, por primera vez, dar a conocer al público -y especialmente a los contribuyentes-, sobre quiénes y a favor de qué empresas o grupos se tomaron las decisiones de Fobaproa-IPAB que representan un insolente e insostenible fardo para el erario.

El incidente no es menor. Muestra, de manera dramática, la politización y el doble rasero en que incurre la cúpula de especuladores y político-empresarios que ha hegemonizado el poder en México para tratar un asunto tan delicado como la corrupción. Sanción penal a lo que los especialistas conocen como "la vieja corrupción" y protección y un estatuto de excepción a la "nueva corrupción", usando el escudo de la "seguridad nacional" para encubrir las maniobras de ingeniería financiera del Fobaproa-IPAB, ciertamente el mayor saqueo al que ha sido sometida la nación mexicana desde su fundación. Es algo que debilita gravemente al estado de derecho y envilece y desestabiliza el medio ambiente político.

Además de violar la ley, representa de manera contundente la intención de hacerse de la vista gorda ante el libertinaje y los excesos de los influyentes beneficiarios del Fobaproa-IPAB y de la incautación, a su favor, del patrimonio nacional. Según Oscar Ugarteche, profesor de finanzas internacionales de la Universidad Católica del Perú y asesor principal de la Comisión de Delitos Económicos del Congreso, así como de la Comisión de la Corrupción en la década de los 90, importa distinguir los términos. La "vieja corrupción" está asociada a la pequeña corrupción, a la privatización del servicio público donde se le paga al funcionario para que cumpla con lo que debe como parte de su función regular.

En el caso de los videos-corrupción, cabe aclarar que, como han señalado varios analistas, los buitres no podrían haber actuado sin la presencia de la carroña, algo que ha reconocido López Obrador, precisamente el blanco de lo que a todas luces es una ofensiva en su contra y, notoriamente, el principal político mexicano impugnador del Fobaproa, al declarar su enfático rechazo a la podredumbre dentro de sus filas y su intención, que debe concretar ante una opinión pública que lo exige, de combatir la impunidad. Si bien es cierto que la corrupción es un fenómeno en el que es central la relación entre el Estado, los funcionarios públicos y las empresas privadas, se trata de una concepción limitada ya que centra su atención exclusivamente en la relación entre el sector privado y el Estado, siendo la línea argumental que a más pobre el funcionario público, y más trámites burocráticos necesarios, más corrupción.

Como indica Ugarteche, en este esquema -usado por ejemplo en las investigaciones de Transparencia Internacional-, "la mafia italiana no encaja, las bandas de narcotraficantes internacionales tampoco y la evidencia de que las grandes multinacionales han estado trampeando y falseando sus libros de contabilidad con la ayuda de sus auditores internacionales, tampoco". Revisando la corrupción en los programas de privatización de empresas públicas, y casos como los de Enron y Parmalat, concluye que las corrientes de análisis sobre la corrupción han estado sesgadas.

En México y Perú existe abundante evidencia de que el sector privado puede ser corrupto desde el Estado y que la "vieja corrupción" asociada a los sobornos ha dado pie a la "nueva corrupción" vinculada de manera estrecha a la política de desregulación y de las "reformas estructurales". En las economías "desreguladas" y sometidas a los lineamientos privatizadores y extranjerizantes del FMI-Banco Mundial, estamos ante fenómenos donde "las mayores corrupciones ocurren donde hay más dinero y no donde hay más burocracia ni donde hay más pobreza". El Fobaproa-IPAB se coloca en el epicentro de la "nueva corrupción" producto de una política económica, a decir de Ugarteche, asociada al manejo de información privilegiada en la cúpula del poder político y económico, "al mismo tiempo que ocurren cambios legales por las reformas económicas en curso". Son "actos criminales cometidos en red y que las liberalizaciones permiten por la eliminación de los controles antes existentes".

jueves, 4 de marzo de 2004

Los hitlerianos contra Cuba

John Saxe-Fernández
La Jornada.
México 4 de marzo de 2004.

Durante la clausura del sexto Encuentro de Economistas Latinoamericanos que se acaba de celebrar en la Habana, Fidel Castro presentó un impresionante recuento de los informes de las agencias noticiosas que daban fe de las discusiones del equipo de "seguridad nacional" de Bush, sobre varios esquemas que impulsa la Casa Blanca como parte central de su campaña contra la Revolución Cubana: unos en torno a los medios idóneos para asesinarlo o "acelerar el deterioro de su condición física", y otros, sobre los operativos sicológicos, económicos y militares adecuados para gestar un regime change. Castro describió estas maquinaciones ante mil 400 atónitos profesionales provenientes de 43 países, incluyendo a dos premios Nobel en economía y representantes de 14 organismos internacionales, entre los que se encontraban varios del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

El recrudecimiento de la campaña contra Cuba tiene fuertes tintes electorales, lo que podría sugerir su naturaleza coyuntural y efímera. Algunos plantean que el empantanamiento de Bush en Irak, haría poco factible una aventura contra Cuba, pero la intensidad de los operativos que despliegan la CIA y el Pentágono en Guantánamo y ahora en Haití indica que tal propuesta es apresurada primero, porque desestima el orden de magnitud de lo que ocurre: estamos frente a un equipo "delincuencial" que no ha dudado en usar el terror de Estado en el orbe, ni en relanzar el programa de asesinatos políticos en el exterior, ni ha vacilado en violar abiertamente el derecho internacional, ni en engañar a la opinión pública y al Congreso de su país ejecutando operaciones encubiertas para justificar una genocida "guerra de autodefensa anticipatoria" contra Irak, con el falso argumento de las armas de destrucción masiva. Como a la camarilla hitleriana que asoló al mundo hace más de medio siglo, a los que operan desde la Oficina Oval no les ha temblado la mano para realizar operativos que ya han costado más de 10 mil víctimas civiles inocentes y cerca de 4 mil soldados iraquíes muertos, más de quinientas bajas estadunidenses y miles de heridos de ambos lados.

Gente de antecedentes penal-constitucionales tan cuestionables como Roger Noriega y Otto Reich, este último el principal responsable de América Latina en el Departamento de Estado, desde hace meses han venido reiterando la infundada acusación de que Cuba está tratando de dotarse de armas biológicas. Ante la Fundación Heritage, Reich afirmaba que la isla "tiene al menos un programa limitado de investigación y desarrollo de armas biológicas ofensivas y nosotros basamos esto en informaciones que poseemos... por lo cual representa una amenaza para la seguridad nacional estadunidense". Luego agregó, sin rubor, que "Cuba es un país que patrocina el terror".

Reich ha sido incapaz de ofrecer las evidencias al respecto exigidas por el Subcomité de Asuntos del Hemisferio Occidental del Senado cuyo presidente, el senador Christopher Dodd, advirtió al gobierno de Bush "evitar la tentación de jugar a la política con argumentos que no están justificados, sobre todo porque no se presentan las pruebas". Pero Reich, inspirado en las mismas fuentes y ardides del aparato de inteligencia que llevaron a Tony Blair a afirmar que Irak podía desplegar armas de destrucción masiva "en 45 minutos", afirma, con la misma cara dura del pelele inglés, que Cuba posee un programa de desarrollo de armas biológicas que "es muy fácil de transformar, y en una hora se pueden desarrollar agentes químicos y biológicos para buenos propósitos (fabricación de medicamentos por ejemplo), y que también rápidamente pueden convertirse en armas".

En los últimos meses Bush ha intensificado el asedio mediático, las operaciones de guerra sicológica -a las que se han plegado "intelectuales" y escritores de oportunidad-, mientras recrudece el acoso económico a todo nivel aplicando medidas tan extravagantes y absurdas como prohibiciones para que las revistas científicas de Estados Unidos eviten publicar artículos de investigadores de Cuba. Las repercusiones de este tipo de agresiones generan el rechazo por doquier ya que los afectados se multiplican. Arturo Barba ha demostrado cómo ello nos afecta en México. Por ejemplo, la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry impidió la difusión de un estudio dirigido por Feliciano Sánchez, del IPN, porque es parte de un programa de investigación que cuenta con colaboraciones cubanas.

Como en la Alemania nazi, la camarilla beneficiada por el 11-09 atenta contra las libertades de investigación y el espíritu universal de la información científica. En la UNAM, más de 20 especialistas desarrollan investigaciones que cuentan con colaboradores internacionales, incluyendo expertos cubanos en varios campos de la ciencia. Para René Drucker, coordinador de la investigación científica de la UNAM, "se trata de una medida absurda de corte fascista; están enloquecidos los gringos". Es una observación de hondas raíces históricas.

Paul Sweezy, in memoriam

jueves, 19 de febrero de 2004

TLCAN y el bilateralismo intensivo

John Saxe-Fernández
La Jornada.
México 19 de febrero de 2004.

El "bilateralismo intensivo" puesto en práctica por Washington en México desde principios de la década de 1980, fue un ingrediente fundamental en lo que se formalizó como Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El fenómeno incluye aspectos históricos, geoestratégicos y aquellos vinculados con los mecanismos de "integración" auspiciados mediante la instauración de un régimen acreedor desde principios de los años 80. Sin embargo, la actual e inusitada insistencia de Carlos Salinas en la promoción de la fracasada política de "reformas estructurales" y privatizaciones auspiciada por el Banco Mundial, lamentablemente adoptada como suya por Vicente Fox, y que ha devastado al sistema bancario, la economía popular y al aparato productivo nacional, muestra la conveniencia de escudriñar brevemente algunos factores coyunturales presentes en la etiología del TLCAN.

Como he indicado en otra oportunidad, aunque Salinas había mostrado escepticismo en torno a un TLCAN (aseguraba que las asimetrías entre las dos economías no hacían deseable entrar en ese tipo de arreglos), en febrero de 1990 dio a The Wall Street Journal una de las noticias más trascendentales de su sexenio: el inicio de pláticas "secretas" con Estados Unidos tendientes a suscribir el TLCAN. El abrupto cambio de opinión amerita atención porque indica la existencia de poderosos instrumentos a disposición del aparato político y de inteligencia estadunidenses para el ejercicio del "bilateralismo intensivo".

En su oportunidad, la periodista Dolia Estévez informó desde Washington que, según Jack Sweeney, de la Fundación Heritage, Bush padre logró "convencer" a Salinas de aceptar los términos del TLCAN con base en el chantaje derivado de informes generados por el aparato de inteligencia en torno al narcotráfico y a la corrupción de la cúpula política. A cambio del tratado, Bush ofreció que le permitiría seguir siendo presidente por medio de una narcoamnistía. Ello convenció a Salinas de las bondades del TLCAN.

Fuentes oficiales de Estados Unidos indican que en 1990, cuando el ex presidente informó a Bush que "siempre sí" quería el TLCAN, "la Casa Blanca ordenó a todas sus agencias y a sus correligionarios en el Congreso guardar en el baúl de los olvidos los temas del narcotráfico y la corrupción". "Washington -dice Sweeney- es cómplice y responsable del aumento del narcotráfico y la corrupción en México, porque se hizo de la vista gorda". Citando otras fuentes, la prensa mexicana informó el 21 de mayo de 1995 que "el narcotráfico, que penetró a niveles nunca vistos en la economía y política mexicanas en el sexenio salinista, fue posible gracias a la complicidad del gobierno republicano que buscaba sacar adelante el Tratado de Libre Comercio (TLC)". La "negociación" secreta incluyó el uso de información privilegiada generada del espionaje telefónico y microfónico, rutinariamente realizado en México por órganos estadunidenses, acerca de las vulnerabilidades del liderato local, aunque también es un arma de doble filo que refleja la corrupción del Poder Ejecutivo de Estados Unidos, como indican indagaciones de Jack Blum, ex jefe de asesores del Comité de Relaciones Exteriores del Senado de la nación norteña, quien ha estudiado la corrupción y el lavado de dinero, y además dirigió las investigaciones sobre este asunto.

Blum ha demostrado las vinculaciones entre la CIA, el narcotráfico y el bajo mundo. "Durante el gobierno de Bush", dice Blum, "la Casa Blanca estaba convencida de que si la opinión pública estadunidense se daba cuenta que en México las drogas y la corrupción iban en aumento, el TLC jamás se ratificaría... nadie podía decir nada en voz alta porque se iría contra la política oficial".

Un estudio de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) intitulado La economía política del comercio de las drogas -elaborado por James Moody, jefe de la Sección Drogas de la División sobre Crimen Organizado y hecho público en México el 9 de mayo de 1995- indica que desde el gobierno de Salinas se puso en marcha un conjunto de incentivos para atraer capital extranjero. Uno de ellos -dice el documento- "es la venta de empresas paraestatales a inversionistas privados, empresas que consisten en importantes instituciones financieras, fábricas y negocios industriales y de servicios de vanguardia con valor de miles de millones de dólares". En ese programa de privatización "hubo corrupción y operaciones de lavado de dinero que involucran a influyentes financieros mexicanos... empresas paraestatales en proceso de privatización fueron compradas por organizaciones de narcotraficantes".

La aplicación del "bilateralismo intensivo" por medio de la acción de instrumentos de proyección de poder estadunidense como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo, el Tesoro y los relativos al área policiaco-militar y de inteligencia, prepararon un terreno tan favorable a los negociadores estadunidenses del TLCAN que naturalmente ahora Washington desea ampliar al resto del continente latinoamericano, por la vía del ALCA, versión plus de las concesiones hechas por Salinas en favor del alto empresariado extranjero.

jueves, 5 de febrero de 2004

La suma de todos los miedos

John Saxe-Fernández
La Jornada.
México 5 de febrero de 2004.

"Invertiré en la tecnología del futuro para evitar que los estadunidenses tengan que morir por el petróleo iraquí". Con estas palabras el senador John Kerry, puntero en la contienda por la candidatura demócrata a la presidencia de Estados Unidos, sacó del clóset un tema ampliamente discutido en el ámbito internacional, tabú para los medios de comunicación estadunidenses: el peso de los intereses de la industria del gas y del petróleo en la guerra de conquista desatada por Bush contra Irak.

Lo dicho por Kerry cobra importancia porque se da en medio de una profunda crisis de credibilidad del gobierno debido, primero, a la revelación del ex secretario del Tesoro, Paul O' Neill, de que la decisión de atacar Irak se tomó meses antes del 11/9, y segundo, a las declaraciones de David Kay, de la CIA y ex jefe de inspectores de armas de destrucción masiva, sobre la inexistencia de esos arsenales en Irak.

Si bien Kay aseguró que Hussein destruyó los arsenales en 1991 y que nunca fueron sustituidos, lo cierto es que abrió una puerta de escape a Bush, Cheney y el resto del equipo de la Casa Blanca, al plantear que todo se debió, no a una manipulación deliberada del Congreso y del público por parte de Bush, sino a "errores de los servicios de inteligencia" en cuanto a la existencia de esas armas en Irak.

La creación de comisiones en Estados Unidos e Inglaterra para "indagar esas fallas" es, como expresó hace pocos días a la BBC Marcos Roitman, un intento para "lavarse la cara". Bush no sólo se opuso terminantemente a la labor de los inspectores de Naciones Unidas, que habrían llegado a la misma conclusión de Kay mucho antes, sino que alegó la existencia de una amenaza inminente para desatar una masacre de iraquíes, seguida por persistentes bajas de Estados Unidos. Además de desactivar a los inspectores de la ONU, Bush y Blair reprimieron las pruebas recabadas por sus servicios de inteligencia que pusieron en tela de duda la existencia de arsenales prohibidos. Como develó O'Neill, el objetivo predeterminado de Bush fue desencadenar la guerra, por lo que puso a un lado todo indicio que cuestionara un brutal operativo "preventivo", en el que los principales beneficiarios han sido precisamente grandes empresas de la construcción, del área de servicios petroleros y otros importantes contratistas militares, todos vinculados con la Casa Blanca en general y con el vicepresidente Cheney en particular. Un estudio del Centro por la Integridad Pública indica que incluso la desprestigiada Enron -uno de cuyos funcionarios preparó el esquema de "reforma" petroeléctrica de Fox-, por medio de su gerente general y su Comité de Acción Política continúa apoyando la campaña de Bush. Bajo presión del Senado y de la Cámara baja, el presidente finalmente cedió a la propuesta de crear una comisión independiente sobre las presuntas fallas de los servicios de inteligencia, pero, siguiendo su notable inclinación a burlar a la opinión pública, se ha asegurado de que los resultados de tales investigaciones se conozcan "después" de concluidos los comicios presidenciales.

En un medio internacional adverso, debido al "empantanamiento mesopotámico" en el que la resistencia iraquí ha sumido a la campaña militar de la "superpotencia delincuencial" dirigida por Bush, así como a condiciones domésticas que indican un potencial deterioro electoral por la incapacidad de los programas gubernamentales para generar empleo mientras impulsan un déficit fiscal y de cuenta corriente sin precedentes, la propensión del presidente y su equipo a recurrir al miedo como pieza central para lograr su relección se cierne como uno de los grandes peligros para la sociedad estadunidense y el mundo, especialmente si se tiene presente su proclividad por la manipulación de la opinión pública mediante el "manejo" de la información y de maniobras encubiertas.

Al discutir las ventajas que las encuestas daban a Kerry sobre Bush en la eventualidad de que los comicios se celebraran ahora, fue precisamente un estratega republicano quien expresó desde la CNN que la situación "podría revertirse rápidamente de ocurrir alguna acción terrorista espectacular". En este contexto cobran relevancia los ataques de ricina contra el Senado y dos quejas planteadas por los demócratas: sólo 3 por ciento de todos los contenedores que ingresan diariamente a Estados Unidos por vía marítima reciben una inspección de seguridad, mientras, en contradicción con la retórica oficial sobre la proliferación nuclear, el gobierno de Bush obstaculiza los esfuerzos internacionales por monitorear y controlar la circulación de uranio enriquecido. Con Bush en el poder conviene pensar lo impensable: un escenario como el planteado en la película La suma de todos los miedos -un hipotético ataque terrorista nuclear contra una ciudad-, que aseguraría la "relección" y consolidaría el regime change en Estados Unidos al sustituir permanentemente a la Constitución con la nueva versión de la Ley Patriota.